30/11/2025
Ayer en el espectáculo estaba anunciado para adultos, era sobre la poesía feminista de María Elena.
Ella llegó una hora antes del inicio con su abuela. Por cuánto cuando comencé a instalar el sonido y la decoración ya estaba aburrida (una genia!, si yo hubiese llegado una hora antes de la función a cualquier lado hubiese estado insoportable, y eso que tengo 50 años más)
Estaba visiblemente fastidiosa, caminaba de un lado al otro tocando todo. Me ayudó a colgar las mariposas y le pedí que tuviera en su bolsillo una moneda para dármela cuando empezara la función. Sentí que necesitaba saber que alguien la veía.
Comenzó la función, su abuela sentada en la silla y ella en el suelo golpeando con la moneda insistentemente contra el piso.
Mientras leia la segunda poesía vino y me abrazó, hice lo mismo. Y no se soltó del abrazo. Cuando terminé de recitarla, me dijo al oido que se iba a ir.
Pedí a la concurrencia un instante - hablé con ella en voz muy baja fuera de microfono-
- ¿Vos querés irte?
- Mi abuela me quiere llevar, dice que molesto.
Al oído le pregunté si quería quedarse conmigo ahí, en escena.
Mientras decía que sí, se sentó a upa de mi pierna derecha y desde ahí escuchó todo el espectáculo. Cuando llegaba el turno de las canciones con mi dedo le marcaba la estrofa por donde íbamos y ella cantaba.
Escuchó poesía feminista de M. Elena con sus 9 años y avisó al publico cuando llegamos a la última.
Ella no debería haber estado allí, pero estaba. Pudo abrazarse a mí , pero no solo, sino que también lo hizo a la palabra poética.
Estas son las cosas que reconcilian con la vida.
Gracias kari por habilitar un espacio donde una niña pudo escuchar palabra poética que en el futuro va a construirla como mujer.
Gracias a la abuela que entendió que su nieta necesitaba un abrazo y no reprimendas.
Sobre todo gracias a vos, fue maravilloso que me acompañaras -me odio por no recordar tu nombre- Pero sabé que nada va a quitarme de la memoria cómo ponías tu mano sobre la mía cuando cantábamos "Canción de Caminantes-
María Elena querida, desde donde estés, sabé que tu poesía sigue haciendo magia.
Eva González gracias por eternizar ese momento ♡