“Si me muriera mañana, ¿Hice todo lo que quería hacer?”
Este interrogante es el que toma a Ana por completo y le dispara un sin fin de pensamientos, sentimientos y contradicciones. Ella es una chica “políticamente correcta”. Es una buena hija, trabaja de lunes a viernes de 9 a 18 hs, no fuma, se masturba una vez al mes y tiene una dieta libre de grasas trans, aunque no sepa bien lo que es. Aunque
no sepa bien porque hace todas las cosas que hace. Ella es una chica mas de esta sociedad, quien tras la sorpresiva muerte de su vecina, la atraviesa la realidad de que mañana podría ser el ultimo día de su vida y se empieza a preguntar, tal vez por primera vez, que esta haciendo de su vida entera. A partir de este disparador el conflicto va a ser entre ella… y ella. Entre la vida heredada, establecida y sin cuestionamientos, en confrontación a esa sensación que empieza a despertarse en ella de que puede tener la vida que elija. Ana va a proponerse luego de mucho tiempo tener un dialogo con ella misma. Y en ese dialogo va a encontrarse hablando del amor, de la soledad, del silencio, de Dios. Sin poder escapar de la única verdad inexorable que todos compartimos en este mundo: Todos nos vamos a morir. Y que es lo que vamos a hacer mientras esta vida este ganando, momentáneamente, la partida.