20/09/2020
ando por mi libro de haiku y el ovillo y el hilo y gracias🙏———-
“Una madeja a la que no es fácil encontrarle la punta. Cuando no, se toma parte de la superficie, se la jala hacia fuera, se sostiene un pequeño tramo de hilo y se lo corta con un golpe seco. Después, si se encuentra la otra punta ya habrá tiempo de anudarlas. Una receta de cocina. Unos piensan que el mundo es un ovillo de lana de un cordero que se inmoló hace mucho para que todos pudieran abrigarse.
Y encuentran esa idea reconfortante.
Y hay otros que piensan que en realidad el mundo está sujeto por hilos. Como si la verdadera madeja estuviera en otro sitio. Entonces se dice y se publican títulos y titulares que intentan explicar cosas tales como quiénes mueven los hilos del mundo. Tapas de revistas: sobre fondo negro dos ojos amenazantes. Y hay escritores que escriben libros sobre este asunto. Todo esto no es otra cosa que la famosa teoría de las conspiraciones. Explicación que es resultado de una pereza intelectual extraordinaria: un grupo de hombres decide tejer la trama de nuestras vidas. Así como así. Porque: a. son buenos y puros; b. quieren preservar su renta; c. son malos, muy; d. custodian un secreto que, si todos nos enterásemos, sería nuestro fin y el de ellos, por supuesto. Para quien lea así el mundo, cualquier conspiración, porque las conspiraciones siempre han existido, vamos, es el resultado visible de una conspiración mayor. Y las pequeñas conspiraciones se encuentran todas relacionadas entre sí. El hombre no llegó a la Luna; Paul McCartney murió en 1967 y fue reemplazado por alguien idéntico; Cristo se bajó de la cruz, tuvo mellizas con Magdalena; Shakespeare es Francis Bacon; la Logia Lautaro es una rama de la masonería, que es una rama de los rosacruces, que es una rama de los gnósticos y el árbol se hace tan grande que no solo no deja ver el bosque sino que además lo llena todo de sombras y allí aparecen entonces esos dos ojos negros amenazantes que quieren que sepamos que hay algo que es mejor no saber. Porque, esto sí sabemos, los conspiradores siempre dejan pistas, como si todo no fuera más que un juego de escondidas. (Sigue en coment.) Luis Sagasti/bellas artes