21/08/2017
EN LOS MEDIOS:
PUESTA EN ESCENA/ por TERESA GATTO
http://www.puestaenescena.com.ar/teatro/1057_sombras-sobre-vidrio-esmerilado.php
Críticas | Publicado el 27 de noviembre de 2011 a las 02:19 hs.
Sombras sobre vidrio esmerilado
El cuento homónimo de Juan José Saer en versión libre dramática a cargo de Irina Alonso en actuación y puesta en escena, es un gran ejercicio teatral.
“Pero pienso que si quiso decírmelo antes de morirse no estaba tratando de hacerme una advertencia sino de pedirme una refutación”
J.J. Saer
“Sombras sobre vidrio esmerilado” es el primer cuento del volumen Unidad de Lugar del narrador argentino Juan José Saer, publicado en 1966. Saer, cuya obra presenta un universo ficcional en construcción permanente con un asedio constante a la pregunta por la escritura y la representación, ha sido calificado como un autor cuya poética es la de lo inacabado. Si el concepto de representación ha caído y ya no se puede contar nada, es, desde la negatividad que Saer narra. Como no se puede escribir, escribo para decir que no se puede escribir, o retomo un universo en el que todo fluye y transmuta.
Lo notable es que una actriz, Irina Alonso haya acometido la tarea de adaptar un relato de este grande y llevarlo a escena en un unipersonal con enorme acierto.
La historia parece sencilla, Adelina Flores, poetiza, sentada en una mecedora, comienza a escribir un poema. Los versos son activados por la percepción de su cuñado, a punto de ducharse, al que entrevé a través del vidrio esmerilado de la puerta del baño. Esta percepción (el relato pormenorizado de la misma) es fundante en la representación del tiempo en Saer. Un recuerdo activa una memoria en un “ahora” que no se mide en tiempo sino en espacio con el objetivo de ser sujeto a representación. Mientras los recuerdos aparecen, el presente continua fluyendo y es, en ese tiempo del relato, no en el de los sucesos, en el que Adelina escribirá su poema. Las vicisitudes de su vida, su destino de poetiza, su soltería, la mutilación que muestra un seno que ya no está, esa cicatriz simbólica, son parte del ayer y del ahora. En el ahora, Leopoldo, su cuñado, proyecta su sombra desde el baño. En el ahora se escribe el poema, en el ahora se piensa en el presente y el pasado se incluye porque el ahora, reitero, se mide en extensión no en tiempo.
Irina Alonso adapta el cuento de Saer y todo aquello que es del orden de la percepción lo traspasa a la representación. Como alguien que hila cuidadosamente cada suceso, narra y lo que no es dado a ser narrado, lo que de verdad es del orden de la escritura/lectura, alcanza la sustancia dramática en la teatralidad que ella, como Adelina Flores le otorga.
Una mesa con una lámpara, un abanico para paliar el bochorno del verano en Santa Fe, su propio cuaderno de notas en los que irá componiendo el poema, son los únicos objetos que sin conformar un minimalismo a nivel de diseño escenográfico, sino más bien, a efectos de reforzar la actuación, colaboran con una diégesis que la tiene en el centro exhibiendo un gesto de teatralidad de la más pura con las inflexiones, tonos y semitonos que, para los que hayan leído esa narración, tiene Adelina Flores y para los que no, será suficiente para ser partícipes de un relato del “yo” con una gran profundidad.
De este modo, los sucesos de una vida, son llevados a escena en un “ahora” que cuestiona la ontología del tiempo y a la vez cautiva al espectador por la osadía de vérselas con Saer y por la salida más que airosa de su protagonista.
Un diseño lumínico que aporta el extraescena, importantísimo pues esas sombras que proyecta su cuñado en el atardecer de un día my caluroso, son suficientes para que Alonso consume una Adelina Flores espléndida y además reponga de modo polifónico a otro personaje saeriano como es Carlos Tomatis con quien se las verá en un encuentro literario, a su madre, hermana, etc.
Lo interesante es que si toda la narración transcurre en el presente y el tiempo es puesto en jaque, tanto el suspense como el avance de la misma se encuentran cifradas en la producción del poema, el acto de escribir, es como en el cuento, el dispositivo que Alonso usa para hacer avanzar la acción y lo hace como si una Adelina Flores la habitara desde siempre, no reducida a una percepción mimética sino a una organicidad lograda con un gran trabajo de actuación.
La función del día miércoles 23 de noviembre fue especial y la obra se repondrá en febrero. El espacio Querida Elena (Sencillas Artes) en la Boca Dulce, justo detrás del Parque Lezama, es ideal para esta puesta íntima, jugada y por sobre todo amorosamente cuidada por el respeto que un narrador de la talla de Juan José Saer merece siempre que se haga una versión libre de cualquiera de sus obras. En ocasión de su re-estreno, subiremos la información pertinente para que nuestros lectores puedan disfrutar este monólogo tan bien trabajado desde la emoción al que no se le escatima el cuerpo ni el arte.
PAGINA 12, Suplemento RADAR
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/7193-1449-2011-07-17.html
El peso y el volumen justo en cada palabra. Gestos precisos, ínfimos y contundentes. Así podría resumirse la exquisita y delicada obra Sombras sobre vidrio esmerilado…
La dramaturgia que realiza Alonso sobre el texto de Saer permite ir atravesando pliegue por pliegue el alma de esta mujer de cuerpo y anhelos cercenados.
Pero no es la dramaturgia lo que da el espesor dramático a la obra, sino que es la actuación de Irina Alonso lo que otorga la posibilidad de adentrarse en distintos planos, tanto humanos como temporales.
Es el movimiento de cada parte de su cuerpo, la utilización de distintos registros y volúmenes de su voz, junto a sus miradas, lo que permite vislumbrar hasta el detalle otros espacios, darle carnadura -hasta el borde del erotismo- a un personaje que nunca se vera, ir en continuo del pasado al presente dándole a cada temporalidad sus propias tensiones, o sea, realizar ese pequeño milagro que es diluir el relato literario para re-convertirlo en relato escénico. Tarea ciclópea dado el volumen literario del autor.
Tampoco va en zaga para crear este universo, un vestuario que a un mismo tiempo exhibe el perfil del quien lo viste y una época; una estupenda elección de elementos para conforma una escenografía intimista; y un diseño de luces de Eduardo Spindola en que el atardecer temporal tiene su correspondencia con el atardecer del alma del personaje.
Sombras sobre vidrio esmerilado es una obra en que la voz de Saer encuentra una particular resonancia en la labor de Irina Alonso.
Crítica Teatral / por GABRIEL PERALTA
www.criticateatral.com.ar
http://www.criticateatral.com.ar/index.php?ver=ver_critica.php&ids=1&idn=3001
Irina Alonso ofrece una lectura de la textualidad de Saer para, desde la femineidad de su mirada, exaltar la subjetividad de la escritura.
Cuando una obra cambia de soporte siempre exige un recorte y un punto de vista distinto, donde confluyen, se acercan o se distancian ambos artistas; en este caso Saer/Alonso se yuxtapone siendo ambas obras una expresión artística sí misma. La propuesta estética de Alonso logra recrear la atmósfera que el texto primero –el cuento- ha creado, y nos sumergimos como los lectores en ese tiempo real y, a la vez, onírico de la poetisa Adelina Flores, una mujer de cincuenta y seis años. Pero, lo más interesante del texto segundo –el espectáculo- es de que forma da cuenta a través de la voz, de la mirada, de los gestos y de los desplazamientos de la actriz del juego ficcional del mundo saereciano. La protagonista –en ambos textos- relata un tema, luego lo interrumpe pero vuelve y lo desarrolla.
Por AZUCENA ESTER JOFFE, MARÍA DE LOS ÁNGELES SANZ
http://lunateatral.blogspot.com/2011/06/sombras-sobre-vidrio-esmerilado-saer.html
La imagen de Irina Alonso sola en su cuarto, meditativa, la luz apenas iluminando su perfil, el silencio tapando hasta el latir de su corazón, es impactante.
Si bien Alonso tuvo que retocar la idea de Saer para el escenario, su trabajo más notable ha sido justamente con el rico y profundo menú de imágenes propuestas en la obra del autor.
Por NATALIA GATABRIA, http://referencialgttbi.blogspot.com/
http://referencialgttbi.blogspot.com/2011/08/sombras-sobre-vidrio-esmerilado-de.html
A lo largo de toda la obra, Adelina Flores, habla, se contiene, se angustia, se ahoga, tiene pequeños estallidos, invoca recuerdos con una conmovedora sensibilidad y una descripción detallada de imágenes bellas. Para ella “Todo es terriblemente literario”.
Un espectáculo interesante, con un texto inmejorable y encarnado por una actriz de una sensibilidad extraordinaria. Notable también, su labor como adaptadora y puestista.
Durante un rato acompañamos en una tardecita calurosa a Adelina de ida y vuelta al pasado y presente. La simpleza y contundencia, la armonía de colores completan el universo al que nos transporta “Sombras sobre vidrio esmerilado”
| LA NACION / por Andrea Knight
https://www.google.com.ar/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=14&cad=rja&uact=8&ved=0CEgQFjADOApqFQoTCJ7tj_v_78YCFQV-kAodWvsOzg&url=http%3A%2F%2Fwww.lanacion.com.ar%2F1416729-irina-alonso&ei=szWwVd7HBYX8wQTa9rvwDA&usg=AFQjCNHBm2KOu1jTn6WULIkMI4wPv4YM_w
Las inquietantes versiones de Irina Alonso
La actriz trabaja en una adaptación del clásico de Florencio Sánchez Los derechos de la salud, mientras ofrece las últimas funciones de Sombras sobre vidrio esmerilado, el unipersonal que también dirige, sobre un cuento de Juan José Saer
Los días que tiene función Irina Alonso repasa la letra de manera ritual. Como se trata de un extenso monólogo, lo divide en partes y lee palabra por palabra. Visualiza los espacios vacíos de imágenes para llenarlos de significados frescos. "Asocio con imágenes nuevas, por ejemplo en la descripción de la playa: ?había tres sauces inclinados hacia la playa y la arena amarilla." Esto le permite descubrir todos los días una resonancia nueva en ese texto tan exquisito de Juan José Saer.
Sombras sobre vidrio esmerilado , el unipersonal adaptado, dirigido y actuado por Alonso, cuenta la historia de una mujer que, a lo largo de la obra, escribe poesía mientras espía a su cuñado y nos relata su vida.
El día de la función (la última será el 23 de noviembre a las 20.30, en el escenario de Querida Elena, Pi y Mayol 1124) se dedica exclusivamente a relajarse. Dice que trata de disfrutar sin miedo y que el material elegido tiene gran intensidad emocional y poética, la misma que le interesó en el clásico de Florencio Sánchez Los derechos de la salud . Estrenará su propia versión, para cuatro personajes, a principios de 2012, con dirección de Leandra Rodríguez. Alonso tendrá el papel protagónico: Luisa, una enferma de tuberculosis.
"Me preparo físicamente, ya que en los ensayos el trabajo corporal está adquiriendo mucha preponderancia. También exploro el universo de este personaje de enorme complejidad e intensidad." Irina se nutre también de otras lecturas relacionadas con el tema de la obra para envolverse en la atmósfera y recurre a la observación de imágenes de artistas plásticos que le amplían su panorama sensorial. En particular, contempla las obras de Edvard Munch. Además, mientras más se dedica a su nuevo proyecto más deseos siente de ir a ver teatro. "Como espectadora me doy cuenta de qué es lo que tengo ganas de hacer. Viendo a otros actores en escena sé lo que quiero y también lo que no quiero para mi obra", dice..
Diario EL LITORAL
https://www.google.com.ar/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=18&cad=rja&uact=8&ved=0CGYQFjAHOApqFQoTCJ7tj_v_78YCFQV-kAodWvsOzg&url=http%3A%2F%2Fwww.analisisdigital.com.ar%2Fnoticias.php%3Fed%3D1%26di%3D0%26no%3D162372&ei=szWwVd7HBYX8wQTa9rvwDA&usg=AFQjCNEZG9DSZXnQevhmBSr3K1RLot1iXg
Se presentará en Santa Fe en la obra “Sombras sobre vidrio esmerilado”
Con dirección, dramaturgia e interpretación de Irina Alonso
Una obra basada en el cuento homónimo de Juan José Saer.
Este jueves a las 21 en el Foro Cultural de la UNL, en la ciudad de Santa Fe se presentará Sombras sobre vidrio esmerilado, una obra basada en el cuento homónimo de Juan José Saer. Con dramaturgia, dirección e interpretación de de Irina Alonso y producida por Pablo Caramelo, este unipersonal narra la historia de una poetisa santafesina que atraviesa la decadencia de una vida artística poco exitosa.
Basada en el texto de Saer, la obra pone es escena la vida de una poetisa santafesina de edad madura, poco exitosa en su vida artística. Vive en la casa de su hermana, y esta tarde sofocante del mes de enero se ha quedado en casa sola con su cuñado, que se prepara para bañarse. Ella puede ver la sombra de él reflejada en la puerta de vidrio del baño. Mientras lo espía, trata de construir un soneto: tendrá que recuperar los momentos que marcaron nudos en el hilo de su vida, en un vaivén entre el pasado y el presente, entre la complejidad y la sencillez del tiempo, hasta encontrar cada palabra justa.
Arte mayor de una poeta menor: el movimiento de la sombras en el vidrio esmerilado configura el mapa lleno de inquietud dramática dentro del cual se intenta desentrañar el sentido oscuro de los actos de una vida.
“Pero pienso que si quiso decírmelo antes de morirse no estaba tratando de hacerme una advertencia sino de pedirme una refutación” J.J. Saer