26/07/2025
MI MADRE CANTA SIEMPRE A TODA HORA
(para mi madre, Albertina Pimienta; inspirado en un post de Laritza Camacho; para Laritza Camacho y su mamá)
1-.
Mi madre canta siempre, a toda hora,
fragmentos de boleros y tonadas.
Canta con la voz rota, no afinada.
Canta como otra gente ríe o llora.
Mi madre canta siempre, a toda hora.
Cuando joven no pudo (embarazada
nueve meses de doce, casi nada,
todo el tiempo ejerciendo de dadora).
Y ahora canta. Sus hijos no lactamos.
Ahora canta fragmentos de canciones
(no recuerda ninguna entera, creo).
Ahora canta y, felices, la escuchamos.
O nos manda por WhatsApp grabaciones.
Sin dar clases de canto ni solfeo.
2-.
Mi madre canta a sus ochenta y tantos
canciones que escuchaba a los cuarenta.
Y a los diez y a los veinte y a los treinta.
Olga Guillot, Celina, Daniel Santos.
Mi madre canta a sus ochenta y tantos
con voz de jovencita macilenta.
Con voz y estilo propio, a lo Pimienta.
Otra manera de olvidar sus llantos.
Mi madre canta a todas horas. Canta
como si lo pidieran los vecinos,
como si concursara contra el mundo.
Tiene miles de cuerdas su garganta.
Tiene arrugas, cansancio, oídos finos
y deudas que empezaron en Raimundo.
3-.
Todas las madres cantan, aunque sea
en voz baja, calladas, a escondidas.
Cantan donde la gente no las vea.
Cantan con las tristezas aprendidas.
Cantan las madres desde una batea
simbólica o abstracta, diluidas.
Cantan en la cocina, “en la pelea”,
en la cola tan larga que es la vida.
Cantan desafinadas, reafinadas,
en ventanas, pasillos o balcones,
divas de los quehaceres cotidianos.
Cantan las madres, viejas ya, cansadas,
Acomodando sobre sus canciones
la silente ovación de tantas manos.
4-.
Si sales a la calle, presta oídos.
Siempre hay madres cantando, solo escucha.
Concéntrate, despójate de ruidos.
Siempre hay madres cantando, siempre y muchas.
Son almuédanas dulces. Son solistas
que no esperan ni coros ni instrumentos.
La ciudad debe tanto a estas artistas.
Si salen a la calle, estén atentos.
Son el Benny y Omara y Manzanero
en voces arrugadas, con varices.
Son madres a capella, a toda hora.
Qué lujo vespertino o mañanero.
Qué ejemplo de jugar a ser felices.
Las madres cantan y La Habana llora.
Alexis Díaz-Pimienta
Sevilla, 23 de julio de 2025