16/09/2019
Él es Federico Ferrando, amigo del gran Horacio Quiroga.
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Se ha considerado a la obra de Federico Ferrando como una prolongación de la gimnasia poética cultivada en el Consistorio del Gay Saber, el alegre e irreverente cenáculo en el que participó de manera destacada junto a Horacio Quiroga, Julio Jaureche, Alberto Brignole, Asdrúbal Delgado y José María Fernández Saldaña. A su labor periodística, centrada en El Imparcial de Salto y luego en El Porteño de Buenos Aires, sumó en 1901, con el seudónimo de Carlos Cráneo, la publicación de algunos cuentos como "En un café al caer el sol" (La Alborada, Nº 149) y "Un día de amor" (Rojo y Blanco, Nº 8), un par de retratos literarios ("Juan Bautista" y "Luis Gonzaga", El Imparcial, Nos. 136 y 138), un soneto (El Imparcial, Nº 164) y el extenso poema "Encuentro con el marinero" (Almanaque Artístico del S. XX), el más citado de sus trabajos.
Presentado por su primo Jaureche, Ferrando había tenido oportunidad de conocer a Quiroga antes de que este partiera hacia París. Un notable entendimiento entre ambos debió incidir para que, al regreso del último, a principios de 1900, convirtieran un cuarto de pensión de la calle 25 de Mayo 118 en un lugar de encuentro que Ferrando bautizaría Consistorio del Gay Saber. Allí, Quiroga sería el gran Pontífice y Ferrando el Arcediano.
La lúdica convocatoria unió sus hábitos bohemios y la arrogancia juvenil de reírse del mundo con un intento evidente de ejercitarse en las tendencias literarias de renovación que estaban arribando a estas latitudes: el simbolismo francés y el modernismo dariano.
EL DUELO - PRÓXIMAMENTE.