24/05/2022
Chimpa y Rey Bufón
Droga lenta / Droga dura – Editorial de Sixto
Una tarde se escuchó la moto llegar, agarré la plata, salí y ahí estaba. El escritor/panadero/artesano/cadete, Rey Bufón tenía el nuevo ¿libro? entre sus manos. Le pago, una pequeña conversación entre medio, y la moto vuelve a sonar mientras entro a mi casa.
Pongo en duda esa palabra porque el objeto en cuestión no posee un formato común. Como esperaba, la Editorial de Sixto hizo un hermoso y detallista trabajo. En él hay límites difusos, ya que dentro de un case de cd está el libro, hecho con un laburo de impresión casi olvidado transmitiendo poesías profundas que la cotidianeidad evita, están las voces de dos poetas, Chimpa y Rey Bufón, que como todo lo nombrado, hayan un punto de encuentro.
Los límites, repito, son difusos, como los de las definiciones de droga lenta y droga dura, que al final, nos rasgan el ser de una u otra manera. Y los efectos de estas, que dan nombre a las partes de cada escritor, las veo reflejadas en los poemas mismos. Primero, Droga Lenta, de Chimpa, nos lleva, contrariamente al título, con una euforia irrefrenable, “bailando como parca que se incendia”, así de potente y voraz, nos transmite imágenes que nos pican, que nos arden, la rítmica hacen temblar los ojos como con pupilas dilatadas, la ausencia de comas nos hace encontrar con un texto ansioso, algo paranoico. Luego, pequeñas dosis, son golpes de un mensaje que consigue frenarnos para pensar, son como latidos un tanto distantes provenientes de la misma causa.
Por último, Droga Dura consiste en la narración en versos, estilo de escritura que Gastón Vázquez sabe manejar como nadie. Sus poemas parecen brotar de heridas, como de pinchazos, y caen lentamente. En ese transcurrir, la herida se presenta frente a mis ojos, la ira y el alma desahuciada son los martillos que nos llevan a un pasado que se vuelve presente, de nuevo, los límites difusos, escenas que se repiten en los barrios, que el Rey nos trae a quienes no anduvimos por esos bares, que no fuimos conscientes de esos años, que no fuimos víctimas y victimarios de aquellas dr**as.
Autor: Maxi Pozzer