09/09/2026
Rosario, periodismo y canciones.
Vine a Rosario para participar de una nueva edición de “Innovación, Tecnología y Periodismo”, el encuentro de Personal que reunió a más de 150 periodistas, referentes y líderes de opinión de distintos medios, entre los que participé para La Nueva.
La excusa fue escuchar a Fernando Belzunce, director General Editorial de Vocento, hablar sobre uno de los grandes desafíos que tenemos por delante: qué lugar ocupa el periodismo en un mundo atravesado por algoritmos, inteligencia artificial, desinformación y nuevas formas de consumir noticias.
Una charla que me dejó pensando especialmente en una idea: quizás el futuro del periodismo no tenga tanto que ver con quién produce más contenido, sino con quién consigue construir más credibilidad.
Pero viajar también es permitirse salir un rato del motivo original del viaje.
Y Rosario me llevó inevitablemente a otros lugares.
A El Cairo, ese bar que es parte de la historia cultural de la ciudad y donde Roberto Fontanarrosa inmortalizó sus encuentros con aquella inolvidable Mesa de los Galanes.
Y también a caminar por las calles de una ciudad que fue escenario de una de las páginas más importantes de la música argentina: la Trova Rosarina.
Baglietto, Silvina Garré, Adrián Abonizio, Jorge Fandermole y tantos otros como Páez (que visita pronto Bahía) o Nebbia, nombres que, a comienzos de los 80, hicieron de Rosario una usina creativa extraordinaria.
Para alguien que lleva buena parte de su vida siguiendo la música y contando historias alrededor de ella, caminar por esos lugares tiene algo especial.
Porque hay ciudades que uno conoce por primera vez, pero que de alguna manera siente que ya conocía.
Rosario fue un poco eso.
Un viaje por el periodismo, por la música, por la literatura y por algunas de esas historias que hace tantos años forman parte de mi propia historia.