06/08/2025
“VOLVER A CAJATAMBO PARA MIRAR CON EL CORAZÓN”
Volver a Cajatambo no fue solo un viaje. Fue un reencuentro con las historias que alimentaron nuestros abuelos, nuestros padres y toda una familia cajatambina que sigue latiendo en cada rincón del pueblo.
Nos recibieron la hospitalidad de su gente, el amor de nuestras familias, y el reencuentro entrañable con primos, tíos y amigos , que aunque el tiempo y la distancia nos separe, siguen siendo parte de nuestro origen.
Vivimos momentos intensos, hermosos y memorables. Visitamos estancias en las alturas, compartimos comida, abrazos, sonrisas y conversaciones que nos recuerdan quiénes somos.
Tuvimos la suerte de presenciar dos noches de conciertos multitudinarios frente a la iglesia, la plaza y la municipalidad, donde disfrutamos, lloramos, reímos y celebramos lo nuestro con una emoción imposible de describir.
Y entre tanta alegría compartida, también brotaron algunas reflexiones sinceras.
Nuestra iglesia , ese símbolo que ha visto pasar generaciones de fe y tradición hoy luce un rostro cansado, como si estuviera esperando ser escuchada, cuidada, abrazada nuevamente.
En medio del bullicio y la emoción, también sentimos cómo el pueblo se esfuerza por sostener lo inmenso que representa esta fiesta. Las calles, tan estrechas y antiguas como queridas, parecen desbordarse cuando llegan miles de visitantes. El orden se vuelve frágil, y el equilibrio difícil de mantener sin un trabajo conjunto, planificado y respetuoso.
Pero esto no es una crítica. Es un llamado desde el corazón.
No para señalar, sino para recordarnos que todos somos parte de este legado.
Que Cajatambo no necesita perfección, solo necesita amor sostenido en el tiempo, cuidado compartido y un poco más de unión.
Nuestro Cajatambo es un legado de nuestros antepasados. Y no hay motivo económico, político o de poder que valga más que esa herencia viva que nos toca cuidar.
Desde el proyecto El Tambo del Veco , buscamos sumar. Aportar desde lo que sabemos y sentimos.
Crear espacios que preserven nuestras costumbres, impulsen nuestras tradiciones y mantengan encendida la llama de ese amor auténtico por lo nuestro.
Gracias, Cajatambo, por recibirnos.
Volveremos con más fuerza, con más convicción, y con el compromiso de seguir contando tu historia como se merece: con respeto, con orgullo y con el corazón.
Lima 05 de agosto