Mi nombre empieza con M de Mujer

Mi nombre empieza con M de Mujer Mujeres: niñas, jóvenes o con experiencia acumulada. Con qué nacimos y cómo nos hacemos? �

Nunca pensé que sus besos fueran el motivo que me llevaría a traicionarme de esa manera. Así fue, él no me traicionó, ni...
26/08/2026

Nunca pensé que sus besos fueran el motivo que me llevaría a traicionarme de esa manera.
Así fue, él no me traicionó, ni siquiera lo insinuó, fui yo quien lo hizo.
Llegó con una virilidad poco inusual en estos tiempos, con un hacer y sentir de hombre como pocas veces me había tropezado en mi vida. Pero lo hizo en el momento justo, cuando yo estaba lista para él.
Había experimentado tanto que me había cansado de hacerlo; conocido cuerpos que me habían llevado al placer y luego a la decepción con la misma rapidez.
Llegaba al final de mi primera juventud 🤫(soy eternamente joven aunque mis canas digan lo contrario) y con las experiencias que tenía acumulada, desistía de encontrar a alguien para mí y comenzaba a amar mi soledad. En medio de todas aquellas hormonas, procesos personales, familiares, laborales y económicos, llegó como un salvavidas.
Dulce placer que me llevó a todas las latitudes de mi existencia. Sus besos, sin otra interacción corporal, me hacían sentir un éxtasis como pocas veces había sentido. . Poco a poco, amé sus virtudes y conocí sus defectos; los justifiqué, como si Freud o Jung tomaran mi conciencia y me llevaran a una comprensión extraordinaria. A tal punto que cambié mi pelo rubio por una cabellera negra.
Y ahí vino mi traición, todo cuanto criticaba en un hombre lo tenía él y aún así lo entendía y lo amaba cada día con más locura.
Cuando hicimos el amor... Aayyy! Cuando hicimos el amor. No sabía si era llanto, saliva, sudor o fluidos vaginales lo que rodeaba todo mi cuerpo. Solo sé que en medio de aquel placer, hice lo que nunca pensé tener la conciencia de poder hacer: me juré que aquel hombre sería mío, que lo amaría como a nadie y que no permitiría nunca pero nunca que me dejara traicionarme una vez más.
Sí, me di cuenta que la manera que él tenía de amarme era dando lo mejor de sí, de su virilidad, su masculinidad, que me cuidaría como el jardinero que cuida con delicadeza los pétalos de sus rosas y la manera que yo tenía de hacer que me amara era no dejando atrás mis principios.
Él no me traicionó, él se volvió un hombre cada día más leal a mí. Sacó su mejor versión y por ende, hizo que floreciera la mía. Cada día recuerdo, gracias a él, que la mejor manera de encontrar amor, es amándonos nosotras(os) mismos primero que eso signifique también, no traicionarnos

Desde que decidí compartir mis noches contigo, la vida comenzó a verse de manera diferente. Por algún motivo: las comida...
13/07/2026

Desde que decidí compartir mis noches contigo, la vida comenzó a verse de manera diferente. Por algún motivo: las comidas son más sabrosas, el arcoiris tiene colores más nítidos, los pájaros cantan melodías enteras... y el flujo de mi sangre bombea con entusiasmo, desde mis labios hasta mi pecho. Gracias por no rendirte conmigo y por regalarme lo más preciado que tienes: tu tiempo y tú mismo

Es difícil, aunque tampoco tengo interés de hacerlo, contabilizar todos los hombres que han pasado por mi cuerpo. De alg...
24/06/2026

Es difícil, aunque tampoco tengo interés de hacerlo, contabilizar todos los hombres que han pasado por mi cuerpo. De algún modo también han pasado por mi vida, aunque tampoco tengo interés de incluirlos como parte de ella.
Sin embargo, algunos han dejado huellas más o menos importantes en distintos momentos.
Lo que más me ha gustado de esta vida loca, es que cuando he cerrado un ciclo, no me animo a repetir. Queda cerrado y punto.
Quiero hablar de ellos y de la liberación que he sentido, sobre todo al hacer el amor.
No con todos lo he logrado, por eso quiero empezar por el primero; una historia completa: con ficción, s**o, lenguaje de adultos, suspenso, drama y violencia. Ja, ja, ja.
Cuatro años mayor que yo, aún era una niña cuando lo conocí, llena de temores y prejuicios respecto al s**o. Se dio la tarea de esperarme, preparar el terreno para que nadie más lo pisara; con su inmadurez, se preocupaba y ocupaba de mí de manera tal que no daba chance a otros encuentros furtivos. Para aquel entonces no me gustaba tanto el peligro; solo sentía curiosidad por ciertas cosas y como el gato, intentaba saciarla, pero aún era muy sana, así que no pasé a situaciones tan complicadas. A partir de ahí comencé a descubrir que cuando un hombre quiere y le interesas, espera por ti, siembra, prepara el terreno, va a la luna si es necesario para traerte un pedacito de cráter. Pero tienen que querer y para eso, tiene que quererse una misma primero.
Esperó un año entero para hacerme el amor, para quitar mi inocencia.
Dolió, sí, claro que dolió. Pero no hubo sangre, ni experiencia traumática. Una mancha incómoda y un temblor en las piernas que duró par de horas. Pero el placer fue grande. No porque hubiese sido bueno, luego me di cuenta que no era nada bueno, sin embargo, llevaba un año calentándome mi cuerpo y ya mis hormonas estaban a punto de ebullición.
Hubo muuchasss veces más después de eso, creo que no conocí el orgasmo hasta tiempo después y no precisamente con él. Pero esa es otra historia.
De esta aprendí cosas importantes y creí por un momento que iba a terminar viviendo en su casa (Gracias a Dios nunca se concretó) y luego de un tiempo me di cuenta que no era ni remotamente lo que quería en mi vida.
Terminamos, entre otras cosas porque se vio involucrado en problemas con la justicia y decidió ser la mujer o el marido de alguien en ese lugar.
Pero esa también es otra historia y no m corresponde contarla a mí.
Las mías las voy a ir contando acá con detalles y creo que les van a resultar más interesantes a mis lectores 😉

El telón se levanta lentamente y ahí estoy yo: con más temores e incertidumbres que nunca.Irónicamente, todo el mundo ve...
21/06/2026

El telón se levanta lentamente y ahí estoy yo: con más temores e incertidumbres que nunca.
Irónicamente, todo el mundo ve a una mujer muy segura de sí y tomando las decisiones más acertadas en ese momento de su vida.
La función va a comenzar.

Me dijo que no lo aceptaría, que estaba muy loca si pensaba que iba a seguir conmigo después de decirle que me acosté co...
05/06/2026

Me dijo que no lo aceptaría, que estaba muy loca si pensaba que iba a seguir conmigo después de decirle que me acosté con otro.
Pero yo no lo había pedido, ni se me ocurrió preguntarle si me perdonaba. Solo traté de ser sincera y consecuente con aquella declaración.
Le dije, con lágrimas en los ojos pero mirada de frente, que aquel hombre me había resultado irresistible y que tal como había leído, para aquel, era algo majestuoso y sublime hacer el amor conmigo. Se quedó callado, con mucha rabia acumulada en su expresión, lo noté al instante y recé para mis adentros que no se pusiera violento. Aproveché el silencio para continuar: "(...)sabes cuánto tiempo llevábamos postergando este encuentro, es una deuda de hace 5 años, puedo jurarte por Dios que no fue mi intención lastimarte, nunca lo ha sido. Sé que no merezco tu perdón así que no lo voy a pedir. Prefiero vivir sin ti a tener que vivir con tu recriminación a diario y todo esto te lo digo con el corazón en la mano y siendo consecuente con mis actos".
Continuó el silencio, esta vez con la mandíbula más apretada y unas lágrimas corrieron por sus mejillas. Me rompió ver aquella escena pero ya no había vuelta atrás. Ya me había entregado en cuerpo y alma a aquel que años atrás, por cuestiones del destino, tuve que decirle adiós en una historia inconclusa, una historia ardiente, de complicidad y pasión y con tanto amor del uno por el otro que preferimos no hacer promesas vacías para no caer en traiciones. Habían pasado 5 años desde la última vez que nos vimos y cuando volvió, sus manos habían tocado otros cuerpos y el mío, era cuidado a diario por la persona que me tendió su mano cuando la vida se me caía a pedazos. Sí, tenía una deuda muy grande con él, un agradecimiento eterno y un amor que creció cada día porque así lo supo construir. Llegó, tocó fibras, descubrió rincones, desempolvó las telarañas del corazón y llegó hacerme sentir que tocaba el cielo con las manos cuando me hacía el amor. Pensé que aquel había sido superado del todo hasta que lo vi aquel mediodía ardiente.
Llegó con su sonrisa abierta, su mirada segura y sus palabras sinceras. No intentó convencerme de nada, no fue cinismo, fue una sinceridad brutal la que me hizo dar cuenta que todo este tiempo había pasado para demostrarme lo que antes me había dicho: que me amaría para siempre.
Aquellas imágenes pasaban por mi cabeza sin cesar cuando de pronto se rompió el silencio, un golpe en la cama, justo al lado mío, con un grito que sonaba más a un pedido d auxilio, de no m abandones, de ayúdame a perdonarte porque no sé vivir sin ti . Sin embargo, sus palabras fueron otras
-"Estás muy loca si piensas que voy a perdonarte, no creas que voy a tolerar esta situación. No lo acepto y no pienso seguir contigo de esta manera"
Se quedó sentado frente a mí, mirándome a los ojos, queriendo descifrar mis pensamientos, tratando de levantarme del pedestal donde me había puesto hacía tres años y desde donde me había caído yo sola.
Lo miré con ternura, con amor y con dulzura, solo atiné a decir "Ok".
No me esperé la reacción que vendría a continuación: se acercó y me preguntó en un tono alto pero más calmado
- Qué quieres de mí, qué esperas, que te dé otra oportunidad, que te perdone? Qué quieres tú?
Mi respuesta, aunque ahogada en llanto fue firme y serena
- No te estoy pidiendo perdón, ya te dije lo que pensaba y sentía al respecto pero si me preguntas qué quiero, te contesto con toda honestidad que quisiera tenerlos a los dos
No se habló más, se abalanzó sobre mí y su boca cubrió la mía, todo mi cuerpo, entre lágrimas, fluidos y semen hicimos el amor como endemoniados. Mis or****os llegaron una y otra vez y él bebió y disfrutó al máximo cada uno de ellos.
Al terminar me dijo que nunca me reprocharia nada, que el también estaba siendo consecuente con sus decisiones y así fue.
Cada tanto, cuando salgo sin decirle adónde, al regresar, me pregunta si soy feliz y yo le contesto que como no serlo si lo tengo a él en mi vida.

Mi despertar fue muy brusco, demasiado. Y como todo proceso que se rompe de a cuajo, lastimó y quedó un letargo. Sí, ese...
23/05/2026

Mi despertar fue muy brusco, demasiado. Y como todo proceso que se rompe de a cuajo, lastimó y quedó un letargo. Sí, ese otro proceso largo y doloroso que no sabes en qué momento va a terminar de sanar.
Este letargo lleva años dándome azotes; como ese sueño que queda luego de despertar de manera repentina y asustada en plena madrugada luego de una pesadilla.
Quieres que amanezca para ver con claridad, para no confundir las sombras de la ropa colgada en el ropero con los fantasmas del pasado que te acechan si se lo permites. Necesitas despertar del todo, quedarte activa porque sabes que ya no te vas a quedar dormida profundamente en lo que queda de noche; porque sabes que si vuelves a dormirte, vas a repetir ese sueño que toda tu vida te ha tenido encerrada en tu propio cuerpo, en tu propia mente. Deseas no volver a cerrar los ojos nunca más para quedarte atenta a los detalles que descubres te hacen respirar en paz.
Te ha pasado? Has tenido un despertar para luego quedar colgada con la incertidumbre de no volver a dormirte? Bienvenida al Club. Y gracias, así sé, que no estoy sola 🤗

Aprendo a caminar cada día: como una niña, como quien cayó y tiene miedo de nuevo al andar, como cuando tus piernas ya n...
04/04/2026

Aprendo a caminar cada día: como una niña, como quien cayó y tiene miedo de nuevo al andar, como cuando tus piernas ya no t sostienen y te auxilias con un apoyo.
Sí, cada día se aprende, se respira un nuevo aire, se reinventan los conceptos que tenemos de la vida. Se ama diferente todo cuanto aparece en nuestros caminos.
Porque de eso vamos, de continuar con el ciclo y hacer que valga la pena

(Continuación)Esta historia terminará el día que nuestros ojos se cierren. Los ciclos que estamos viviendo cada uno, som...
03/04/2026

(Continuación)

Esta historia terminará el día que nuestros ojos se cierren. Los ciclos que estamos viviendo cada uno, somos conscientes que no terminará sino con el fin de nuestra existencia en este plano. He comprendido que mi karma en esta vida es, absoluta y literalmente, hasta que la muerte nos separe.
Mi esposo no me abandonó, no me dejó por el simple hecho de haber trascendido, sino que esperó siete meses después de haber partido para devolverme todos los placeres que él sabía iba a experimentar. No me dejó para uno, sino para dos hombres que me hacen feliz cada día y que me hacen vibrar con el solo hecho de rozar sus labios.
Mi compañero que en un solo día se convirtió en mi cómplice y confidente, nos guió hasta su mansión, una casa hermosa con vista a la playa en la zona más discreta y afrodisíaca del condado. Descendimos del auto y el galán que nos seguía en su moto, no demoró un segundo para ayudarme a bajar del auto. Qué sensación tan satisfactoria, me sentí la matriarca de aquellos simples mortales y vi en sus miradas que iban a ser esclavos a mis antojos.
Mi caballero, me tomó por la otra mano y me condujeron hasta un estar amplio y cómodo, con sofás de tres cuerpos que tal parecía que nos estaban esperando. Ahí comenzó mi nuevo despertar, mi fantasía cumplida, esa que pensé, se había ido para siempre. Ese señor maduro y seguro de lo que hacía, me sonrió con mirada de aprobación, nos indicó el sofá y con un guiño para su compañero nos dijo: "pónganse cómodos, les prepararé un trago". Y se alejó...
El joven, aún un poco desconcertado me miró intrigado y yo le aseguré que haríamos todo cuanto estuviéramos de acuerdo los tres pero debía saber que a la reina se le debía obediencia. Se abalanzó encima mío y con firmeza lo paré de golpe con la mano en el pecho para acto seguido agarrar su camisa con fuerza y acercarlo a mis labios con pasión.
Quedó justo delante de mi pecho y comenzó a decorar suave pero firmemente todo cuanto tenía delante. Era un manjar y se deleitaba quitando cada parte de mi vestido rojo con sus labios. Cuando nuestro anfitrión entró al living con una copa en casa mano y una carcajadas de placer, ya yo estaba completamente desnuda y extasiada de ver cómo aquellas fieras querían decorar mi carne. Nos tomamos el trago entre besos, uno a cada lado mío y acariciando mis pechos y mi clít0ris que para ese entonces estaba tan rígido como cualquiera de las verg4s que sobaba de arriba a abajo con cada mano.
Mi caballero se sentó en el otro sofá con su miembro en la mano: "este es tu momento, muchacho, disfruta".
Debo admitir que en mis años, aún siendo una mujer muy activa sexualmente y con las experiencias más maravillosas en cuestiones de hacer el amor, nunca había sentido un nepe tan duro; mi marido, aunque fuerte y potente, ya tenía sus años cuando me hizo suya y se los sentía en sus genitales aunque yo no había tenido nunca oportunidad de compararlo. Por eso había esperado siete meses para presentarse de esta forma y darme placer con estos dos ejemplares. Aquel mozo me montó cuál jinete sobre su yegua, cabalgó sobre mí hasta saciarse; me tocaba, me besaba, pero su inmadurez terminaba en aquel movimiento desenfrenado de cintura que me hacía vibrar cual juguete sexual. Aquello tan duro dentro de mí, con tanta soltura, era algo que nunca había experimentado y me tenía extasiada y asombrada. Cuando llegó su gemido tenía su miembro entre mis pechos y todo su líquido quedó desparramado sobre mi cara. Quedó tirado a mi lado y me besó con tanta pasión que sentí a mi marido más presente que nunca.
Para ese entonces, nuestro espectador había parado de acariciarse pero su miembro permanecía cuál soldado preparado para el combate a vencer o morir. Se paró del sofá, se nos acercó y le dijo al mozo: "traela, que ahora te enseño otras maneras de darle placer a una mujer".
Wao, aquellas palabras me sonaron a las puertas del cielo; a pesar de llevar 54 minutos siendo montada en mil posiciones, esas simples palabras hicieron que de mis entrañas brotaran los fluidos que marcaban que estaba lista para una nueva batalla. El joven se acercó, me limpió los restos suyos que había dejado en mi cuerpo, mientras yo lo besaba y le acariciaba sus cabellos y él me chupaba los senos para dejarme absolutamente limpia. Me cargó en sus brazos y me llevó a una habitación con una inmensa cama con un colchón de espuma digno de mí.
Aquel hombre no dejaba de asombrarme, me dijo mirándome directamente a los ojos: "ahora es nuestro turno". En un santiamén estaba encima mío jugando con mis labios, su lengua iba de un lado a otro dentro de mi boca, la soltaba y volvía agarrarlo cuál depredador seguro de su presa. Bajó suavemente por mi cuello y sin dejar de acariciar mis pechos, los comió con dulzura, con paciencia, esperó que fuera yo quien le empujara a continuar bajando. Recorrió todo mi abdomen y cuando llegó a mi v***a, quise demorar el orgasmo, más no pude; bastaron ap***s 15 segundos para que mi gemido le hiciera darse cuenta que había logrado su cometido. Aquella lengua sabía lo que estaba haciendo y lo hizo muy bien. Sentí que me vaciaba, que mi cuerpo se estremecía y además se curvaba cuál contorsionista; lo agarré con fuerzas por la cabeza y de un giro caí encima de él. Bajé lentamente toda mi v***a desde su boca hasta su pelvis y me fui introduciendo suavemente su verg4 completamente dura, o al menos lo más que la podía tener, jugué con la puntita entrando y saliendo hasta q m presionó con fuerza hacia él y se contuvo un momento mirándome a los ojos como suplicando, déjame disfrutarte un poquito más. De pronto se dio cuenta que esa era la primera de muchas y se dejó llevar, me agarró de espaldas y me viró de espaldas, para quedar su pecho en mi espalda y su miembro clavado entre mis nalgas. El rugido que emitimos los dos juntos estremeció la habitación y duró más de un minuto.
Esto es solo un relato, pero las palabras exactas para describir tanto placer son realmente difíciles de encontrar. Mi yo interno voló a otra dimensión y me juré que iba a sentirlo mientras viviera y tuviera fuerzas para hacer el amor con ellos.
..

Han pasado 10 años desde entonces, el joven ya tiene 30 años, su miembro sigue igual de duro y ha conocido todas las mañas que le pudo haber enseñado mi caballero. Ese caballero que se volvió mi amante, mi amigo fiel y mi provocador de placeres casi espontáneos. Ya no tiene la misma virilidad, muchas veces solo observa; yo tampoco estoy como antes, algunas carnes han caído y por momentos tengo que hacer algún malabar para complacer a mi mozo pero yo termino extasiada como siempre. He recorrido muchas dimensiones desde entonces pero estoy segura, que desde este plano estoy cumpliendo la misión del placer y que en otra vida, nos reencontraremos para ser y hacer felices a todo el que nos rodee

FIN

(Continuación)Mi hombre, ese que me enseñó y me regaló la vida más completa y hermosa, me juró antes de irse que me acom...
29/01/2026

(Continuación)
Mi hombre, ese que me enseñó y me regaló la vida más completa y hermosa, me juró antes de irse que me acompañaría en mi viaje aunque no pudiera verlo hasta que pudiéramos reunirnos en el otro lado. Y cumplió su promesa.
Así lo siento cada día y lo sentí al permitirle el baile a aquel joven. Al levantarme de mi silla y mirar aquellos dos caballeros, sentí la presencia de él en sus miradas. Aquel joven me tomó de la cintura y sentí sus fuertes manos rodear mi cintura, con un movimiento movimiento de cadera rozó mi entrepierna y recordé mi experiencia de juventud cuando me mojaba con tan solo pensar en un momento erótico. Debió darse cuenta de mi cara de asombro y éxtasis a la vez, se acercó a mi oído y con una respiración que me hizo vibrar me dijo: "Llevo días viéndote desde lejos cuando caminas en la playa, nunca me atreví a acercarme pues honestamente, tienes algo que me intimida, pero verte hoy aquí, así con ese vestido...no pude resistirme. Aunque no lo creas, estoy temblando y por eso te lo digo al oído y no mirándote a los ojos. No sé quién es el caballero que viene contigo y espero no ofenderlos a ninguno de los dos pero si me permites, podemos disfrutar todos los bailes que desees esta noche."
Alejó lentamente su cara, rozando sus labios con la mía hasta quedar de frente a mis ojos con una distancia que marcaba respeto pero sin dejar de ver sus deseos de devorarme.
Miré al lado y mi acompañante me miraba con una mezcla de incertidumbre, lujuria y a la vez recelo; su mirada me preguntó si me sentía incómoda y yo le respondí con una leve sonrisa asintiendo con la cabeza. Paró la música y con un ademán a la silla, le indiqué al joven que nos acompañara a la mesa. Nos sentamos los tres como en una reunión conspirativa pero con una mirada de júbilo y complicidad que nos hizo reír a carcajadas sin ap***s decir palabras.
Los miré, quedaba en el medio así que tomé sus manos sobre la mesa y con voz serena, de confianza y de matriarca que sabe exactamente como conducir a sus súbditos, les expresé el plan de la noche: "bailaremos toda la noche mientras nos sintamos a gusto en este lugar, luego nos iremos a un lugar que estoy segura mi compañero nos llevará (mientras decía esto lo miraba en busca de aprobación y él como si me conociera de toda la vida, me seguía y me reafirmaba con la cabeza que todo lo que decidiera iba a estar bien para él). Todo lo que haremos será de mutuo acuerdo y si en algún momento alguno no se siente bien, se retira sin dramas ni explicaciones"
El joven quedó perplejo, no entendía mis palabras pero la expresión de su rostro mostraba curiosidad, deseo y hasta cierto toque de impaciencia. Como era de esperar, su voz no se contuvo para decir que si de él dependía nos iríamos al instante. Nos reímos con aquella ocurrencia y el caballero que me acompañaba cortó la risa poniendo su mano de manera sutil pero fuerte y cortante sobre el brazo del muchacho: "Algo debes tener claro -le dijo mirándolo directamente a los ojos- ella es una dama y más que eso, es, mientras estemos a su lado, nuestra reina, así que como leales súbditos debemos comportarnos".
Su voz pausada pero fuerte me hizo saltar en mi asiento que sentía que se mojaba por mis fluidos, aquella demostración de macho alfa me había provocado una sensación de orgasmo que tuve que controlar dado el tiempo que llevaba sin contacto físico.
Todo quedó acordado en ese instante y aunque nos levantamos para continuar bailando, en el fondo estábamos locos por irnos.
El joven con aquella camisa que comenzaba a sudarse mostraba su pecho, su pelo negro con un corte y peinado perfecto le dejaba caer un fino flequillo sobre la frente, comencé a mirarlo mientras bailaba y ya me iba imaginando todas las perversidades que haríamos; sus brazos se marcaban fuertes y su pantalón dejaba ver un bulto que pedía ser comido. En mi cabeza tenía imágenes que casi me tenían en estado hipnótico, de no ser por el control que tengo sobre mí misma hubiese saltado sobre él y directamente sobre su entrepierna delante de todo el mundo. Así que me acerqué lentamente y mis manos recorrieron desde su pecho hasta llegar al cierre y... Oh! Por Dios! Qué sentía!
Me volteé hasta mi compañero de la noche y con voz firme pero dulce le dije: "Tenemos que irnos"
Les indiqué con la mano que nos íbamos, llegamos al estacionamiento y el joven en su moto nos siguió hasta ese lugar que hasta hoy, es uno de mis preferidos.
(Continuará)

Este pedacito de cielo es mío, me lo regalé y nadie me lo va a quitar. Es el que miro en los días grises, los colorados,...
17/01/2026

Este pedacito de cielo es mío, me lo regalé y nadie me lo va a quitar. Es el que miro en los días grises, los colorados, los blancos o,en los azules como este.
Es el que me aconseja en mis momentos de duda, el que me ama cuando ni yo lo hago, el que me apoya en la incertidumbre, me consuela en mis días de tristeza, me humedece los labios cuando mi saliva no basta y hasta me seca las lágrimas con una suave caricia de brisa en mis días de sombra.
Este es mi pedacito de cielo, en quien confío mis secretos y alojo mis p***s; donde descansan mis miedos, inseguridades, creencias que arrastran patrones: los guarda, para que no se escapen, para demostrarme que en él puedo confiar.
Aquí, en este pedacito, cada día nace una nueva mujer cada mañana para dejarla morir en las noches y darle paso a la que renacerá la mañana siguiente. Soy todos los días un alma de una mujer renovada.
Gracias cielo: Mi Cielo; por ser, por estar, por existir

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