04/26/2026
Hoy Hablaremos de los pacientes psiquiátricos.😊
Al llegar a mi turno, mi compañera me comentó que había tres pacientes a los que no se les pudo sacar sangre en la mañana. Muchas veces, cuando se trata de pacientes psiquiátricos, no están de buen humor al despertar. En esos casos, dejamos una nota, se le informa a la enfermera y se intenta nuevamente más tarde.
En lo personal, siento que tengo una bendición de Dios con estos pacientes, porque casi siempre logro convencerlos. No sé cómo explicarlo… pero tengo un toque especial.
A todos, en algún momento de la vida, nos han llamado “locos”. A mí también me lo han dicho. Y pienso… ¿qué importa si a veces estamos un poco desajustados? Al final, todos estamos lidiando con algo.
Cuando entro a la habitación, lo primero que hago es observar. Siento el ambiente: si está tenso, pesado, o tranquilo. Luego entro en silencio, sonrío, los miro a los ojos y digo:
“Hola, mi nombre es Cynthia, soy flebotomista. ¿Cómo estás?”
Y los dejo hablar.
Escucho con atención, trato de entenderlos, de ver qué les gusta, por dónde va su mente. Para mí, son pacientes muy interesantes… y honestos. No están fingiendo, no están aparentando. Tal vez no están en el mismo “plano” que nosotros, pero siguen siendo humanos, sintiendo, recordando, viviendo a su manera.
Hoy, uno de los pacientes era considerado agresivo. Incluso me advirtieron antes de entrar. Pero cuando hablé con él, me contó de su niñez, de su mamá, de su vida. Hablamos hasta de Dios. Fue una conversación muy humana.
Logré sacarle la sangre.
Otro paciente no se dejaba tocar por nadie. La enfermera necesitaba administrarle una inyección, pero él se negaba. Entonces hablé con él, lo dejé expresarse, y le expliqué con calma:
“Mira, hay una muchacha que necesita ponerte una inyección… son vitaminas, para que te pongas fuerte, como Popeye.”
Se rió. Me escuchó.
Primero accedió a la extracción de sangre… y luego permitió la inyección.
Al final, todo fluyó. Hubo risas, conversación, conexión.
Y eso es lo que quiero que entiendan…
Cuando uno hace las cosas con amor, con paciencia, y recuerda que la persona que está frente a ti está atravesando una enfermedad… todo cambia.
Todo fluye mejor.
Todo está bien. Por Cynthia De La Paz
(Historia basada en experiencias reales. Detalles modificados para proteger la privacidad.)