06/06/2026
“Pizarro envió un marinero llamado Bocanegra a Tumbes, con el pretexto de traer bastimentos para la nave. Regresó impresionadísimo, pero por ser ignorante no se le creyó.
Con misión más específica desembarcó entonces Alonso de Molina con un negro esclavo. Llevaba para el curaca una pareja de cerdos, varias gallinas y un gallo. Los tumbesinos miraron al soldado y al guineo con singular admiración/Las barbas del hombre blanco eran ex-cepcionales, mas el color tiznado del negro presentaba una incógnita mayar, por lo que dispuestos a despejarta presentaron al esclavo un Crecipiente con agua y le pidieron que se lavase la cara.
Sin embargo, el negro los defraudó, porque habiéndose restregado el rostro con agua, quedó tan oscuro como antes? Al final, los indios parecieron conformarse algo oyendó cantar al gallo y gruñir al puerco.
Luego de tan original momento, Molina y el negro pasearon la población, sorprendiéndose por su grandeza y regresando presurosos a la nave. Esta vez tampoco creyeron su relato los españoles de a bordo. Molina era mancebo y el calor de su versión pareció exagerado.
Al negro ni siquiera lo escucharon, porque no hacía sino decir ser verdad todo lo que Molina contaba. Pizarro determinó entonces enviar a otro hombre menos impresionable, con más mundo y cierta edad. Reunía todos estos requisitos el griego Pedro de Candia.
Autor: José Antonio del Busto Duthurburu
Título: Francisco Pizarro. El Marqués Gobernador