17/09/2026
Ayer fui a ver , de la dramaturga australiana Suzie Miller, con una amiga abogada. Salimos conmovidas, conversando mucho y, sobre todo, con más preguntas que respuestas.
La obra nos acerca a Tessa, una abogada penalista que ha construido su carrera defendiendo a personas acusadas de agresión sexual y que, después de vivir ella misma una agresión, comienza a mirar de otra manera aquello que antes conocía desde el otro lado del estrado.
Y entonces aparece una pregunta que me acompaña desde que salí del teatro: ¿Qué lugar puede ocupar la justicia frente a la violencia de géner0 y la vi0lencia se*ual?
Pensé también en algo que solemos llamar "el sistema". Y me pregunté si al nombrarlo así, como algo ajeno, no corremos el riesgo de quitarnos responsabilidad. Porque el sistema también somos las personas que lo habitamos. Quienes investigamos, defendemos, juzgamos, acompañamos, denunciamos, callamos, escuchamos, dudamos. Personas atravesadas también por una cultura patriarcal que no desaparece porque nos pongamos una toga, ocupemos un cargo o trabajemos en una institución.
Y, sin embargo, hay algo paradójico: Una justicia, que aunque, imperfecta sigue siendo necesaria, porque no nos devuelve lo perdido. No borra la violencia. No repara completamente aquello que ocurrió, pero permite reconocer el daño. Puede nombrar una responsabilidad. Puede poner límites. Puede devolverle a quien ha sido violentada un lugar en el mundo donde su palabra no sea descartada 💔
Quizás hacer justicia también tenga que ver con eso: Darle tierra al duelo, un espacio para existir y condiciones para que la vida pueda continuar sin que la violencia tenga la última palabra.
me dejó pensando en todo esto. Y quizá esa sea una de las cosas que más agradezco del teatro: no siempre nos entrega respuestas. A veces nos devuelve preguntas que ya no podemos dejar de hacernos 🫂
Si pueden, vayan a verla. Está en Teatro La Plaza hasta el 27 de septiembre. Y si van con alguien con quien puedan conversar después, mejor. Hay obras que terminan cuando cae el telón. Esta, para mí, continuó en el camino de regreso a casa.