Javier y Graciela

Call Contact the establishment

Javier y Graciela Mi corazón está dispuesto oh Dios, cantaré y entonaré Salmos, ésta es mi Gloria. Salmo 108:1 🎼🎵🎶

cantamos juntos desde 1992 música cristiana, composiciones de Javier y Graciela, que llevan un mensaje de amor y Esperanza.

Thanks for being a top engager and making it on to my weekly engagement list! 🎉 Angie Castillo, Guadalupe Velazquez, Ter...
06/10/2026

Thanks for being a top engager and making it on to my weekly engagement list! 🎉 Angie Castillo, Guadalupe Velazquez, Tere Salazar, Esperanza Carlos, Martina Orozco, Martha Smith, Bely Hernandez, Juan Francisco Lopez, Blanca Morales, Maria Orozco, Sayra Arellano

"Por siempre te amare"Autor: Javier GarcíaVoces: Javier Jr  y GracielaGuitarra: Javier García
03/10/2026

"Por siempre te amare"
Autor: Javier García
Voces: Javier Jr y Graciela
Guitarra: Javier García

Autor: Javier García GarcíaVoz: Javier García RiveraVoz: Graciel...

03/10/2026

Dios construye su Reino

Textos base: Salmo 97:10-12 y Salmo 99:6-9

Tema central: Dios es el Rey y el héroe principal de la historia. Su Reino se establece mediante su santidad, justicia, misericordia y fidelidad. Por eso, quienes lo aman deben rechazar el mal, confiar en su cuidado y vivir para su gloria.

Contexto histórico y bíblico:
No conocemos con certeza el autor ni la fecha exacta de estos dos salmos. El Salmo 97 pertenece a la colección de los salmos del reinado de Jehová, especialmente los Salmos 93–99, que proclaman a Dios como Rey soberano sobre toda la tierra. Probablemente fueron usados en la adoración comunitaria de Israel y pudieron relacionarse con celebraciones como la Fiesta de los Tabernáculos, que recordaba la peregrinación de Israel y la presencia de Dios con su pueblo.
El Salmo 99 también es un himno de entronización divina. Su énfasis principal es la santidad de Dios y su gobierno justo.
Al recordar a Moisés, Aarón y Samuel, el salmo conecta el reinado de Dios con la historia del pacto: el Rey celestial es el mismo. Dios que escuchó, respondió, perdonó y guio a su pueblo.
Estos salmos pueden entenderse en el contexto de un Israel rodeado de naciones poderosas, idolatría e injusticia. En ese ambiente, proclamar “Jehová reina” era afirmar que los reyes humanos, los imperios y los ídolos no tenían la autoridad definitiva. Aunque el pueblo atravesara crisis, Dios continuaba sentado en su trono y construyendo su Reino.

Introducción
La Biblia no presenta la historia como una serie de acontecimientos fuera de control. Desde la creación hasta la consumación final, Dios está obrando para establecer su Reino. Los seres humanos participan en esa historia, pero Dios es el protagonista principal.
El Salmo 97:10-12 muestra cómo deben vivir quienes pertenecen al Rey: amar a Jehová, aborrecer el mal, confiar en su protección y alegrarse en su santidad.

El Salmo 99:6-9 recuerda que Dios escucha a quienes lo invocan, habla a su pueblo, perdona, disciplina y permanece santo.

1. Amar a Dios implica aborrecer el mal
El Salmo 97:10 dice:
“Los que amáis a Jehová, aborreced el mal;
Él guarda las almas de sus santos;
De mano de los impíos los libra.”
El versículo une dos verdades inseparables: amar a Dios y rechazar el mal. No es posible afirmar que amamos al Señor mientras abrazamos voluntariamente aquello que contradice su carácter.
Aborrecer el mal no significa odiar a las personas. Significa rechazar el pecado, la injusticia, la mentira, la violencia, la opresión y todo aquello que destruye la vida y se opone a la voluntad de Dios. El amor a Dios produce una nueva manera de discernir: comenzamos a llamar bueno a lo que Él llama bueno y malo a lo que Él llama malo.
El salmista llama al pueblo a no imitar la corrupción de las naciones, sino a permanecer fiel al Rey santo.

Preguntémonos:
¿Hay algo que estoy tolerando aunque sé que desagrada a Dios?
¿Estoy llamando “normal” a algo que la Palabra llama pecado?
¿Estoy amando al Señor solamente con palabras o también con mis decisiones?

2. Dios guarda a los suyos
El Salmo 97:10 también declara:
“Él guarda las almas de sus santos;
De mano de los impíos los libra.”
Esta promesa no significa que los creyentes nunca sufrirán. La historia de Israel y el testimonio de toda la Biblia muestran que los justos pueden atravesar persecución, pérdida y oposición.
La promesa es más profunda: Dios guarda la vida de los suyos y no permite que el mal tenga la victoria definitiva sobre ellos. Su protección puede manifestarse como fortaleza en la prueba, sabiduría para responder, consuelo en el dolor y perseverancia hasta el final.
El pueblo de Dios podía escuchar este salmo en medio de amenazas nacionales y recordar que la seguridad final no dependía de la fuerza militar ni de los gobernantes, sino del Señor. Dios seguía siendo el verdadero Rey.

3. Dios siembra luz y alegría
El Salmo 97:11 dice:
“Luz está sembrada para el justo,
Y alegría para los rectos de corazón.”
La imagen de la luz sembrada comunica esperanza. La semilla puede estar oculta durante un tiempo, pero llegará el momento de la cosecha. Del mismo modo, aunque el justo atraviese oscuridad, Dios ya ha preparado luz y alegría para quienes permanecen fieles.
La alegría bíblica no depende de tener una vida fácil. Nace de saber que Dios reina, que su justicia prevalecerá y que quienes caminan con Él no viven en vano.
Por eso el versículo 12 concluye:
“Alegraos, justos, en Jehová,
Y alabad la memoria de su santidad.”

El salmista no dice simplemente: “Alégrense porque todo salió bien”, sino: “Alegraos en Jehová”. La fuente de la alegría no son las circunstancias, sino el carácter santo y fiel de Dios.

4. Dios responde a quienes lo invocan

El Salmo 99:6 dice:
“Moisés y Aarón entre sus sacerdotes,
Y Samuel entre los que invocaron su nombre;
Invocaban a Jehová, y él les respondía.”
El salmo recuerda a tres figuras importantes de la historia de Israel: Moisés, Aarón y Samuel. Sin embargo, el énfasis no está en sus logros personales, sino en el Dios al que ellos invocaron.
Ellos oraban; Dios respondía. Ellos servían; Dios guiaba. Ellos participaban en la historia; Dios seguía siendo el protagonista.
Este dato era muy importante para Israel. La nación había experimentado el éxodo, la peregrinación, el sacerdocio, la entrada en la tierra y el establecimiento de la monarquía. En todos esos acontecimientos, la obra decisiva había sido la de Dios.
La misma verdad se aplica a la iglesia actual. Los pastores, maestros, padres y servidores son importantes, pero no son los salvadores de la obra. Dios es quien escucha, transforma, sostiene y hace crecer.
5. Dios habla y su pueblo obedece
El Salmo 99:7 dice:
“En columna de nube hablaba con ellos;
Guardaban sus testimonios,
Y el estatuto que les había dado.”
La columna de nube recuerda el éxodo y el desierto. Dios no solamente liberó a Israel; también acompañó a su pueblo y le habló. El Rey no gobernaba desde lejos, sino que guiaba personalmente a la comunidad del pacto.
El versículo muestra una relación entre revelación y obediencia: Dios hablaba y ellos guardaban sus testimonios. No bastaba con escuchar la voz divina; el pueblo debía responder con obediencia.

El contexto de la peregrinación es importante. Israel no sabía todo lo que ocurriría en el camino, pero Dios le daba dirección paso a paso. También nosotros podemos no conocer todo el futuro, pero sí podemos obedecer la Palabra que Dios ya nos ha dado.

6. Dios perdona y también corrige
El Salmo 99:8 declara:
“Jehová Dios nuestro, tú les respondías;
Les fuiste un Dios perdonador,
Y retribuidor de sus obras.”
Este versículo mantiene juntas dos verdades que no debemos separar:
Dios perdona.
Dios toma en serio el pecado.
Dios no es indiferente ante la desobediencia de su pueblo. Él perdona al arrepentido, pero también corrige y disciplina. Su misericordia no significa que el pecado sea insignificante; su disciplina no significa que haya dejado de amar.
Israel conocía esta realidad por su propia historia. Había experimentado la gracia de Dios, pero también las consecuencias de la infidelidad y la idolatría. El salmo enseña que la relación con Dios incluye confianza, arrepentimiento, obediencia y reverencia.

7. Dios es santo
El Salmo 99:9 concluye:
“Exaltad a Jehová nuestro Dios,
Y postraos ante el monte de su santidad;
Porque Jehová nuestro Dios es santo.”

La santidad es la palabra que domina todo el Salmo 99. Dios es grande, justo, perdonador y digno de adoración, pero sobre todo es santo.
Adorar al Rey santo significa reconocer que Él es superior a todos los poderes humanos y completamente distinto de los ídolos de las naciones.

No podemos reducirlo a una figura que aprueba todo lo que hacemos. Él nos ama, pero también nos llama a abandonar el pecado y vivir en obediencia.

El pueblo debía postrarse porque Dios no era simplemente una idea religiosa. Era el Dios vivo que había hablado, guiado, perdonado y juzgado en medio de la historia de Israel.

7 Cristo: el Rey que establece el Reino

Estos salmos encuentran su plenitud en Jesucristo. Él anunció que el Reino de Dios se había acercado y mostró cómo es ese Reino: un gobierno de verdad, justicia, misericordia y santidad.
Jesús es el héroe principal de la historia porque:
Vino como el Rey prometido.
Vivió en perfecta obediencia al Padre.
Confrontó el pecado y la injusticia.
Entregó su vida por los pecadores.
Resucitó venciendo la muerte.
Reina actualmente.
Regresará para establecer plenamente su Reino.

La cruz puede parecer una derrota desde la perspectiva humana, pero fue el camino mediante el cual Cristo venció el pecado. La resurrección confirmó que el Rey ha triunfado.

Para la vida personal:

Ama al Señor de manera concreta: rechaza el pecado, busca la santidad y permite que la Palabra examine tus decisiones.

Para la familia:
Construye un ambiente donde Dios sea reconocido como Rey. Practiquen la oración, el perdón, la verdad y la obediencia.

Para la iglesia:
No conviertan a ningún líder en el centro absoluto. Honren a quienes sirven, pero recuerden que Cristo es la cabeza y el verdadero constructor de su iglesia.

Para tiempos de crisis:
No interpretes el silencio de Dios como ausencia. Él sigue reinando, escuchando y sosteniendo a su pueblo.

Para el servicio cristiano:
Sirve con excelencia, pero sin buscar la gloria personal. Tu responsabilidad es obedecer; el resultado final pertenece a Dios.

Conclusión
Dios está construyendo su Reino. El es El Centro de Todo. El Alfa y la omega, El es el principio y el fin, Aleluya!

El Salmo 97:10-12 llama al pueblo a amar a Jehová, aborrecer el mal, confiar en su protección y alegrarse en su santidad. El Salmo 99:6-9 recuerda que el mismo Dios que escuchó a Moisés, Aarón y Samuel continúa hablando, perdonando, corrigiendo y reinando sobre su pueblo.
El trasfondo de Israel —sus amenazas, su idolatría, sus crisis y su necesidad de dirección— hace que este mensaje sea profundamente actual.

Cuando los reinos humanos parecen triunfar, Dios sigue reinando; cuando la injusticia parece avanzar, Dios sigue siendo santo y justo; cuando el pueblo se siente débil, Dios escucha a quienes invocan su nombre.
El héroe principal es Dios, y el centro de todo es su gloria.

Oración
Señor, reconocemos que Tú eres el Rey eterno y el verdadero protagonista de la historia. Ayúdanos a amarte de tal manera que aborrezcamos el mal y busquemos la santidad. Perdona nuestros pecados, corrígenos con tu amor y úsanos para extender los valores de tu Reino. Que no busquemos nuestra propia gloria, sino que toda nuestra vida exalte tu nombre santo. En el nombre de Jesús. Amen!

Dios es el héroe principal de la historia: Él reina, Él salva, Él sostiene y Él está construyendo su Reino.

30/09/2026

🫗Agua viva para El alma sedienta 💧

Basados en el Salmo 42, aprendemos que a veces el alma necesita oír una voz firme en primera persona. ¡Y qué bueno saber que esto es posible!

1. La sed del alma

El salmo inicia con una imagen muy fuerte: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía” (Sal. 42:1).

Aquí el punto no es solo poesía, sino una verdad espiritual: el alma humana tiene una sed profunda que nada terrenal puede llenar.

El salmista reconoce que su mayor necesidad no es descanso, entretenimiento, éxito o respuesta inmediata, sino Dios mismo (Sal. 42:2).
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo!

2. La experiencia del abatimiento.

Después, el salmista muestra su dolor: “Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche” (Sal. 42:3), y también confiesa: “Dios mío, mi alma está abatida en mí” (Sal. 42:6).

Esto nos enseña que la fe bíblica no es fingir fortaleza ni negar el sufrimiento. El creyente también puede pasar por temporadas de sequedad, confusión y desánimo, y el salmo nos muestra a alguien que sufre delante de Dios (Sal. 42:3, 6).

"Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?" Salmo 42:3

3. La memoria espiritual

En medio de su tristeza, el salmista recuerda tiempos pasados de gozo en la adoración: “Me acuerdo de estas cosas... de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios” (Sal. 42:4).
Esto es importante porque muchas veces la memoria espiritual sostiene la fe.

Recordar lo que Dios ha hecho, y recordar temporadas de comunión con Él, ayuda a no interpretar el presente como si fuera el final de la historia (Sal. 42:4).

4. El diálogo con el alma
Una de las partes más profundas del salmo es cuando el salmista se habla a sí mismo: Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?” (Sal. 42:5, 11).

Aquí vemos una lucha interior, pero también una disciplina espiritual.

No permite que sus emociones tengan la última palabra; en lugar de obedecer al abatimiento, le predica esperanza a su propia alma (Sal. 42:5, 11).

5. La exhortación a esperar en Dios
La frase central del salmo es: “Espera en Dios; porque aún he de alabarle” (Sal. 42:5, 11).

No dice “espero en mí”, ni “espera en las circunstancias”, sino en Dios.

La esperanza bíblica no se basa en lo visible, sino en el carácter de Dios; aunque el dolor continúe, el salmista afirma que aún habrá alabanza (Sal. 42:5, 11).

6. Dios como salvación personal

El cierre es muy hermoso: “Salvación mía y Dios mío” (Sal. 42:5, 11).
No es una idea abstracta de Dios, sino una relación personal.

El salmista no solo cree que Dios salva; cree que Dios es su Dios, y eso da consuelo al alma afligida: Dios no está lejos ni es indiferente, sino cercano y digno de confianza (Sal. 42:5, 11).

“De día mandará Jehová su misericordia,
Y de noche su cántico estará conmigo,
Y mi oración al Dios de mi vida.”
Salmo 42:8

7. El evangelio para el alma sedienta

Jesús retoma esta misma verdad cuando dice: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37).

Con eso, el evangelio muestra que la sed más profunda del alma no se resuelve solo con ánimo o reflexión, sino viniendo a Cristo.

Él no solo entiende la sed del corazón humano: Él mismo ofrece el agua viva que sacia de verdad.

Ven a Jesucristo, El saciará tu sed, vuelve a El.

Graciela Rivera.

22/09/2026

Para El alma que ya no aguanta mas! ☕🤎🤍📖

“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará”

No fuiste creado para cargar solo!
Ese peso no te corresponde...

Texto: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.” (Salmo 55:22)

1. La “carga” (heb. yehavkha) alude a todo peso que agobia al ser humano: angustia, pecado, persecución, traición, enfermedad, culpa.
En el contexto del Salmo 55, el salmista vive una crisis profunda: enemigos externos y, sobre todo, la traición de un amigo cercano que “violó su pacto” (vv. 20–21).

La carga no es solo circunstancial; es existencial y relacional.

2. “Echar”:
El verbo “echar” (shalak) no sugiere resignación pasiva, sino entrega activa y decidida.
Es un movimiento de fe: el creyente reconoce su finitud y transfiere el peso a Yahweh, el Dios del pacto.

Esto implica:
a) Renuncia a la autosuficiencia: dejar de cargar solo.
b) Confianza en el carácter de Dios: Él es fiel, poderoso y justo.
c) Abandono filial: “abandono filial” no se refiere al abandono que un padre hace de un hijo (eso sería abandono paterno), sino mas bien se refiere al acto del hijo de abandonarse en las manos del Padre.
Es decir, el creyente, como hijo de Dios, se deja caer confiadamente en los brazos del Padre. Como El niño que deja su miedo en las manos de papá.

3. “Él te sustentará”: la respuesta divina
Dios no solo “recibe” la carga; responde con sustento (ka‘alak, “te sostendrá, te nutrirá, te mantendrá en pie”).

Esto apunta a una providencia activa: Dios no es espectador, es sostén ontológico y existencial del justo.
Ese mismo versículo, lo confirma: “No dejará para siempre caído al justo”.
La caída puede ocurrir, pero no es definitiva.

4. Conexión con el Nuevo Testamento
Este espíritu se cumple en Cristo:
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)

“Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.” (Isaías 53:4; cf. 1 Pedro 2:24)
Jesús es el Justo que carga nuestras cargas para que nosotros podamos echarlas sobre el Padre.

5. Aplicación teológico-práctica

Examencito:
¿Qué cargas estás cargando solo? (miedo, culpa, conflicto, deuda, enfermedad).

Entrega: En oración, nombra cada carga y di: “Señor, echo esto sobre ti”.
Confianza: Repite: “Tú me sustentas; no me dejarás caído para siempre”.

Comunidad: La carga también se echa sobre Dios a través del cuerpo de Cristo (oración mutua, acompañamiento, consejo). Sobrellevad los unos las Cargas de los otros y cumplid asi la ley de Cristo.
Gálatas 6:2

🕊️ Oración final:
Padre, reconocemos que nuestras cargas nos superan. Hoy las echamos sobre ti, no por desesperación, sino por fe en tu pacto y tu fidelidad. Susténtanos con tu Santo Espíritu, y haznos descansar en tu justicia y tu amor. Por Jesucristo, nuestro Amado Salvador y Señor. Amén. 🙏

Nota: Tu carga es demasiado grande… pero no para Dios.
Ven como estás: cansado, herido y cargado.

El buen Pastor que recoge tu carga y te da paz es Jesus de Nazareth!

P.D.
Comparte este mensaje, vivimos en tiempos difíciles, y puede ser de bendición y ánimo para alguien mas.

Gabriel Garcia 🤎
22/09/2026

Gabriel Garcia 🤎

22/09/2026

Nada se compara con tu presencia
Javier y Graciela
Autor: Javier García

20/09/2026

☕Tesoro de cosas viejas y cosas nuevas

En Mateo 13:52

Jesús nos enseña que un corazón formado por Dios aprende a valorar tanto la sabiduría recibida como la luz nueva que Él concede para caminar cada día. Lo viejo nos recuerda la fidelidad del Señor; lo nuevo nos muestra que su verdad sigue viva, hablando al presente con poder y ternura.
En la vida cristiana, no todo lo antiguo debe desecharse, ni todo lo nuevo debe recibirse sin discernimiento.

El creyente maduro aprende a guardar en su corazón lo que ha sido probado, y también a abrirse a la obra actual de Dios, que sigue guiando, corrigiendo y edificando a su pueblo.

Este pasaje nos invita a una fe humilde, enseñable y agradecida. Una fe que sabe mirar atrás con memoria, mirar adelante con esperanza, y vivir hoy con obediencia, entendiendo que el Señor sigue sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas para bendición de su iglesia.

“Todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.” Mt.13:53

Address

Singapore

Telephone

+6564041528

Website

Alerts

Be the first to know and let us send you an email when Javier y Graciela posts news and promotions. Your email address will not be used for any other purpose, and you can unsubscribe at any time.

Contact The Establishment

Send a message to Javier y Graciela:

Shortcuts

Share

Category