05/05/2026
A Picu
La primera vez que lo vi, fue con mi padre en la antigua Pepín Cestero de Bayamón. Jugaba esa noche la Selección Nacional. Piculín Ortiz era el “gallo nuevo” que venia a salvar el area de la pintura, en momentos donde se venia encima una transición generacional en esa institución boricua. Flaco, pelú y casi 7 pies de altura. Todavía no exhibía el físico que alcanzó después, se veía aun frágil, nuevo, novato. Todos hablaban de él en las gradas. El juego transcurrió con los protagonistas de siempre, Dalmau, Rodriguez,etc…En un momento dado hay un “jump ball” y el Picu está envuelto. En el medio de la cancha van al duelo por la bola y mientras cada cual se esta cuadrando el jugador contrario forcejea su espacio, momento en que el Picu chamaquito saca del bolso del pecho la cría Cayeyana esa que tenia y re-empuja con furia, acomodándose a la fuerza en el centro, demandando su espacio y plantándose como el mástil legendario en el que eventualmente se iba a convertir. La cancha entera, al ver esto explota de la emoción. Llegaba el relevo. Estabamos a salvo. El nuevo ciclo tenia su pieza principal. Pues no solamente eran la habilidad y atributos baloncelisticos, eso era importante, pero lo que daba realmente esperanza y lo que nos agitó el corazón a todos allí, era la actitud, la cría, el liderazgo,… la bravura. Y por dos décadas mas ese gran mástil de la montaña se convirtió en capitán de barco y nos hacia estar en carrera constante con los mejores del mundo. Las veces que me lo encontraba y el cariño que me expresaba este ser me conmovía. El me hacia sentir solidaridad, comprensión e inspiración. El creia en este pais, en nosotros. Y lo dejó todo por nosotros cuando le tocaba. Que mas se puede pedir. Te amamos Picu, gracias por tu vida, vivirás siempre en nosotros, cumpliste y más, ve tranquilo, que para nosotros eres inmortal. 🙏🇵🇷❤️