14/04/2026
FRONTERAS: Integridad territorial
El espacio físico geográfico demarcado rigurosamente por el individuo, dispone límites soberanos y distancia todo acuerdo social, se protege de espíritus ajenos, no compatible a los intereses mentales y de respuesta complaciente, sin embargo, existe acercamientos expresivos cuando se trata de responder a una imagen, donde la representación de las fronteras se convierte en integridad territorial, es decir, la continuidad del terreno o superficie en la que habitamos se constituye en elemento visual para determinar diversas formas de expresión, esta aparente estructura espacial se vuelve imaginaria y definitivamente se disuelve cuando no se separa de lo cotidiano y de nuestros lugares, que van desde el acento del lenguaje hasta los detalles históricos, registrada con cierta particularidad en nuestros pueblos, antaño vinculados por el reconocimiento étnico y el sentido de observación.
La constante persecución de la imagen y figura que nos identifique como parte de América del Sur, aún indefinido, no sucede lo mismo en la literatura, desde el Boom Latinoamericano hasta las grandes novelas de esta generación, permite una identificación territorial precisa, desde sus paisajes y modos de vida hasta personajes reconocibles que forman parte de nuestro itinerario creativo. En cambio, las artes visuales en general tentativo y aislado, vacilante entre el mágico y aparente gusto tribal se desplaza desde las extensas zonas cálidas, ingresando entre vericuetos vibrantes en lugares llenos de vegetación amazónica para deslizarse plácidamente en desiertos costeros tan áridos que discuten con las grandes montañas andinas y ríos potentes en vertientes y afluentes de bendición natural. Este rico y exuberante espacio que poseemos nos integra entre una naturaleza única, atmósfera que comparte el mismo firmamento distinguiéndose de los demás.
Extensiones peculiares nos determina como una sola región, eso queda confirmado en los fascinantes y maravillosos parajes, llenos de asombro ante una naturaleza aún edénica y casi bucólica, a pesar de los reducidos y focalizados emplazamientos urbanos, donde se resuelve actividades visibles seguimos siendo un mundo deslumbrante, con deseos de establecer nuestra propia señal territorial, del compromiso y el dominio histórico y cultural.
La aparente fragmentación de nuestras sociedades vecinas y la voluntad de una construcción estética visual, no puede separarse a partir de esa frontera invisible y quimérica, al contrario, la manifestación de esos límites se logra interpretar desde el signo, unión donde los elementos actúan como simples muros accidentados. Bajo esta perspectiva y la contemplación artística se establece la intervención en el espacio urbano hasta la topometría prehispánica. Trujillo cuenta con varias locaciones que nos otorga un pleno reposo con las obras que formarán parte de esta actividad, donde el uso de los instrumentos y categorías artísticas técnicas pueden aprovecharse en diversas composiciones y de profundidad escénica. El equilibrio de nuestros actuales espacios disponibles y otros protegidos por el pasado, también, aplicable en recintos y espacios culturales que privilegia nuestra ciudad. Estas atenciones en los circuitos e instalaciones designados por la V Bienal de Trujillo 2026, van a lograr una complacencia entre los espectadores, el beneficio de nuestra ciudad y la importancia diligente de continuar, hasta que los nuevos tiempos protejan el anhelo de afrontar con regocijo y responsabilidad profesional.