Marinera Limeña Donde el que no cae Resbala

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Marinera Limeña Donde el que no cae Resbala Desde 2009 Bailando con el Corazón

28/12/2025

El rictus del triunfo: Elitismo y desigualdad en los concursos de marinera limeña.

Jorge Elías Cabello Gómez
Médico psiquiatra

“No tengo talento especial. Solo soy apasionadamente curioso” (Albert Einstein).

El Arte Subyugado al Espectáculo

La marinera limeña, más que una danza de complejidad técnica y refinamiento estético, constituye un acto civilizatorio: una conjunción simbólica de la historia republicana, el mestizaje cultural, la elegancia cortesana criolla y el juego ritualizado del galanteo. No obstante, en el seno de los concursos contemporáneos esta manifestación sublime parece haber sido secuestrada por una lógica competitiva profundamente asimétrica, donde el arte ha sido supeditado al rendimiento, la técnica cuantificable y, acaso más gravemente, al capital simbólico y social de un restringido círculo de intérpretes recurrentemente galardonados.

El Dato como acto de objeción cívica: Concentración Desigual del Reconocimiento

Los datos empíricos, rigurosamente recopilados, son elocuentes en su contenido: de un universo de 34 bailarinas en una determinada categoría, solo 11 participan activamente (definidas como "asiduas" al haber competido al menos en cinco eventos durante dos años entre el año 2024 y 2025). De ellas, dos acaparan el 53.57% de los triunfos, y una sola ha alcanzado por sí misma 10 victorias de un total de 30 concursos nacionales en la categoría analizada en dicho periodo. Esta concentración no es anecdótica; es sintomática; implica que las 32 bailarinas restantes comparten un ínfimo 1.45% de probabilidad real de campeonar, lo cual representa no solo una disparidad estadística, sino una fractura simbólica en la legitimidad del certamen.
Índice de concentración (Gini) = 0.784
Lo que significa una muy alta concentración de triunfos, en unas pocas bailarinas que dominan los resultados, y la mayoría tiene bajas probabilidades individuales de éxito. Cada una de las 32 bailarinas restantes tiene probabilidad muy baja de éxito (1.45%) si se considera un reparto equitativo; pero respecto de 20 bailarinas que representan el 62.5% del total de mujeres participantes su opción de campenar fue de 0.00%, es decir durante dos años en 30 concursos el 62.5% de concursantes tuvo CERO opciones de ganar un campeonato, es una mayoría absoluta, sin opciones, marginada y desilusionada, dentro de las que se encuentran excelentes bailarinas.
Aún más inquietante es la irrupción ocasional de participantes que, sin trayectoria previa en concursos o sin asiduidad en las participaciones, logran coronarse campeones en su única aparición bianual (cuatro casos en total, dos mujeres y dos varones), lo que sugiere la existencia de factores extrínsecos al mérito técnico, tales como simpatía escénica, popularidad o afinidades personales con jurados o comités organizadores.

La situación se repite en el ámbito masculino: de 31 bailarines, solo 7 son asiduos, y 2 de ellos concentran el 53.57% de los triunfos, dejando a los 29 restantes con un magro 1.60% de posibilidades de éxito. Pero respecto de 20 bailarines que representan el 64.52% del total de varones participantes su opción de campeonar fue de 0.00%, es decir durante dos años en 30 concursos el 64.52% de concursantes tuvo CERO opciones de ganar un campeonato, de nuevo encontramos una mayoría absoluta, sin opciones, despojada de opciones reales, dentro de los que se encuentran excelentes bailarines, incluyendo los de estilos clásicos (que son la mayoría de los bailarines en general), pero además los innovadores y tal vez los más creativos y atípicos, en el sentido que se apartan de los estilos más tradicionales.
En este caso el indicador de Gini, es de 0.811: es altísimos, indica desigualdad y concentración muy alta.
Ahora, si las mismas parejas siempre ganan, se genera una concentración extrema de éxitos.

Las probabilidades de que otros participantes ganen son muy bajas, incluso si tienen habilidades similares.
En términos de Gini o desigualdad, esto representa un elitismo de facto: pocas parejas concentran casi todos los triunfos.

Explicación “estructural” de este fenómeno:

1.- Habilidad excepcional de estas parejas:
Puede ser que las consuetudinarias parejas ganadoras realmente tengan ventajas objetivas: técnica, coordinación, experiencia, preparación física y mental; pero la concentración extrema de éxitos, en diversa disciplinas, deportes y actividades de competición humanas, son excepcionales, tienen un tiempo de hegemonía y son medibles y constatables a los ojos del mundo.
2.- Lobby o favoritismo:
Si estas parejas siempre ganan y se percibe que otros con habilidades comparables o incluso más elaboradas, no tienen oportunidades reales, entonces existe riesgo de favoritismo: los stakeholders (todas las personas, promotores, conectores, grupos y terceros que intervienen en el proceso, desde antes del concurso, durante el concurso y después inclusive) pueden favorecer sistemáticamente a los mismos participantes o a los de mayor contacto, marca personal, o inclusive parcializarse, respecto a quienes tiene galardones en otros bailes o concursos (distintos a la marinera limeña).
3.- Elitismo institucionalizado:
El hecho de que estas parejas elegidas como ganadores sean casi siempre las mismas y controlen la mayoría de los triunfos sugiere un sistema cerrado, donde pocos son reconocidos y otros tienen mínimas posibilidades. Ello se evidenciaría si se hace objetivo los patrones de preferencia, lectura sistemática de calificaciones, estudio del lenguaje corporal y su análisis sistemático, así como la evaluación de credenciales, lo que funcionalmente, más que alerta daría confianza y mayor credibilidad y respetabilidad en todos los intervinientes.
4. Interpretación social
Desmotivación del resto: Otros bailarines podrían sentir que, por más que ensayen, entrenen o se preparen y den lo mejor de sí, sus probabilidades de ganar son casi nulas.
Reputación de la competencia: Para la audiencia o nuevos competidores, esto puede verse como poco transparente o poco justo, aunque los ganadores sean los más talentosos.
No necesariamente o no siempre hay favoritismo, pero sí existe una percepción de lobby o injusticia, especialmente si otros bailarines talentosos tienen pocas oportunidades de ganar.
5.- Efecto Mateo:
Capítulo 13, versículo 12 del Evangelio de San Mateo “Por que al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene” (La Biblia, editorial Verbo Divino. 1995.) Aunque esta parábola tiene una explicación espiritual y religiosa y está referida a tener o producir dones o frutos espirituales, se ha aplicado en el ámbito educativo, financiero, deporte, ciencia y en diversos ámbitos del quehacer humano. Así en el ámbito educativo hemos visto como muchas veces a los alumnos secundarios, destacados en ciencias que obtiene altas calificaciones en dichas materias, por defecto se les otorga las mayores notas en letras y en educación física aunque su rendimiento sea pobre, solo para mantener su promedio, en cambio a los alumnos que solo destacan en letras se les puede poner las notas más bajas en ciencias, por más que intenten destacarse, pero aun a los alumnos que tienen habilidades sobresalientes en educación física, se les ponen bajas calificaciones en todas las materias incluyendo educación física en donde destacan. En el ámbtio financiero los ricos son cada vez más ricos y los pobres a su vez siempre cada vez más pobres. Los grandes inversores ganan siempre muchos más que los pequeños inversores y además el efecto es acumulativo. Los perdedores financieros acaban finalmente arruinándose. En el ámbito político, cuando se está en la cúspide del poder, ocurre un esfuerzo por parte de quienes los detectan por tener más poder y copar las instituciones, a su vez los grupos de poder favorecen esa concentración, pero cuando pierden el poder, es una cascada de pérdidas y suelen terminar en la cárcel como los presidentes y políticos peruanos de los últimos lustros.
En la parábola de los talentos (Mateo25:14-30) Un señor reparte talentos a tres siervos: dos invierten y ganan más, siendo elogiados; el tercero lo entierra por miedo y es reprendido por perezoso, perdiendo lo poco que tenía.
“Porque al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce se le quitará hasta lo que tiene.” Mateo, 25-30 (Op. cit).
“Yo les digo que a todo el que produce se les dará más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.” (Lucas :19-26) (Op. cit)
Según Dawkins, sería un caso de retroalimentación positiva. Dawkins usa la idea del “Efecto Mateo” para demostrar que la complejidad surge no por diseño, sino por la acumulación de pequeñas ventajas y la selección natural (“El relojero ciego”).
El efecto Mateo, fue acuñado por Robert Merton y describe el fenómeno explicando cómo los ya favorecidos acumulan más ventajas (riqueza, reconocimiento, habilidades), mientras que los desfavorecidos quedan aún más rezagados, observándose en ciencia (científicos famosos reciben más crédito), educación (buenos lectores aprenden más rápido) y economía (ricos se hacen más ricos), etc.
Las consecuencias de esta estructura piramidal del reconocimiento y de ventajas acumulativas son devastadoras en el ámbito cultural: deserción, apatía, participación episódica, malestar acumulado y una creciente percepción de ineficiencia organizativa, dado que, tras largas jornadas de espera (entre 5 y 7 horas, a lo que habría que agregársele 2 horas de transporte en promedio para asistir al evento, es decir cada concursante utiliza entre 7 y 9 horas de su día de descanso o dominical), muchos participantes bailan apenas una vez, si acaso.
El hecho puede ser más resaltante si consideramos que en la categoría que tomamos como muestra para el análisis, en el concurso donde existe la mayor concentración y participación de bailarines solo participaron efectivamente 23 parejas (aunque hubo 25 parejas inscritas en el “Concurso de Ciudad de Lima 2025”), en el segundo concurso con mayor participación que fue de “Todas las sangres - 2025” participaron 14 parejas, en los demás concursos participan en un rango de entre 3 y 7 parejas y hay concursos donde solo participan 2 y excepcionalmente una sola pareja (deviniendo en un baile de exhibición).

El costo económico del tiempo, el costo económico del ocio, el costo emocional, el costo de oportunidad, el costo total, es altísimo para la mayoria de bailarines, por lo que desisten no solo de participar en las competencias, sino además de no asistir a estos concursos. Es decir, de un universo potencial de 65 bailarines, solo participan o asisten a los concursos de marinera limeña en promedio unos 10 bailarines (5 parejas), es decir solo el 15% de los potenciales concursantes (y generalmente solo como concursantes, es decir no asisten a espectar el evento). Podríamos decir, que hay una pérdida de clientes, de usuarios, de público, una pérdida de masa crítica, es decir no hay una gestión de calidad de muchos de los eventos. Además, he observado que, salvo en los casos de concursantes menores de edad (que van acompañados por algún familiar), los concursantes muy excepcionalmente concurren con sus familiares, amigos o invitados; por lo que el público asistente lo constituye, en esencia los propios concursantes.

El Arte en la insidia de la competencia: Una reflexión filosófica

Este panorama nos obliga a formular una interrogante
fundamental: ¿puede el arte competir sin traicionar su propia esencia? En su concepción más elevada, la danza y con ella, la marinera limeña, no es una carrera ni una contienda, sino un acto fenomenológico de encarnación estética, una comunión entre intérprete, ritmo, historia y público. Tal como sostienen los teóricos de la estética moderna, el arte no se mide; se vive. Convertirlo en una métrica, donde lo subjetivo debe ser objetivado para emitir un juicio de valor jerárquico, es someter la danza a una lógica empresarial, donde los indicadores de rendimiento (premios, bandas, escudos, podios, medallas, laureles fantasiosos, diplomas, etc.) sustituyen el goce expresivo.
El resultado es la transformación de lo artístico en lo espectacular, de lo comunitario en lo excluyente, de lo lúdico en lo burocrático. Se instala así un elitismo estructural que no solo premia siempre a los mismos, sino que además invisibiliza la riqueza plural del arte popular. El concurso, lejos de promover la marinera limeña como patrimonio compartido, la convierte en un coto cerrado, en una especie de oligarquía estética, donde solo unos pocos tienen el monopolio simbólico del “talento”.
Al final, lejos de promover una lógica de ganar- ganar, se establece una de perder- perder, pierden los concursantes, pierden los organizadores, pierde el público que es escaso, y no se mantiene a ver todo el evento, en cuanto bailan los concursantes se retiran, o en cuanto baila el concursante, sus familiares se retiran del evento.
He apreciado en un concurso de campeón de campeones, que se realiza al final del concurso nacional, es decir lo cierra, en que participaron 5 parejas, pero solo había 4 espectadores. Es decir, los mejores bailarines fueron víctimas de una indiferencia artística.

El Desencanto como síntoma cultural

Las consecuencias de este modelo competitivo son tanto pragmáticas como ontológicas. En el plano práctico, el sistema desalienta a nuevos talentos, reduce la participación activa, y crea una atmósfera de sospecha y desconfianza que erosiona la legitimidad del certamen. En el plano ontológico, impone una visión reduccionista del arte, donde el valor se mide por la victoria y no por la autenticidad, la emoción ni el aporte cultural.
El riesgo mayor es que esta lógica termine desnaturalizando la marinera misma: lo que nació como una danza festiva, vital y abierta, se convierte en un instrumento de exclusión, donde el "fracaso" reiterado no responde al talento, sino a un sistema cerrado y opaco, que no brinda oportunidades equitativas ni reconoce los múltiples modos de excelencia.

Hacia un reencantamiento democrático de la danza

Frente a esta encrucijada, es imprescindible replantear los parámetros estructurales y filosóficos de los concursos de marinera limeña. Se debe transitar desde una lógica meritocrática (manifiestamente viciada) hacia una lógica inclusiva, celebratoria y formativa, que privilegie la diversidad de estilos, historias personales y formas de expresión.
Esto requiere:
Criterios de evaluación claros, transparentes y diversificados, que valoren tanto la técnica como la interpretación emocional, la creatividad y el respeto por la tradición, lo que supone idoneidad y la exigencia integérrima de cada uno de los miembros del jurado.
Espacios no competitivos de exhibición artística, donde los participantes puedan mostrar su arte sin la presión de la jerarquía. (“El sabio siempre gana, porque no compite”, Lao Tse).
Formación constante y acompañamiento pedagógico, especialmente para nuevas generaciones o bailarines mayores que no tienen acceso a los mismos recursos.
No dejarse presionar por los tutores de los competidores, que puedan ejercer algún tipo de presión sobre los integrantes del jurado.
No sobrevalorar la posición de nadie respecto a considerar una visión monopólica de la estética de la marinera limeña.
Los concursantes, (y en general es extensivo a todos), deben respetar lealmente las decisiones del jurado y no deben quejarse cuando no campeonan sucesivamente, mucho menos recurrir a terceros para evitar que ya no apoyen a los que organizaron el evento en donde no le dieron un campeonato sucesivo. (Actuando para que no le presten el local, no los auspicien o para difundir rumores para que otros no asistan).
Hacer un seguimiento respecto a quienes logran campeonar sucesivamente o reiteradamente, para considerar si realmente su baile tiene un extraordinario valor artístico, para recomendarle y ayudarlos en su profesionalización y mecanismos de mayor aprovechamiento social y económico de su talento.
Los maestros, jurados, profesores y tutores, no deberían concursar o competir con sus alumnos o alumnas. ("El mejor nunca gana, porque el mejor nunca compite", Facundo Cabral). La excepción sería en los concursos de campeones de campeones, en donde participan por lo general concursantes mayores de edad, de todas las categorías y que suelen tener muchos campeonatos nacionales, y además constituye una oportunidad extraordinaria de exhibición del baile.

Los concursantes no deben hacer un doble rol, y no deberían presentarse como jurados en algunos concursos.
Se debe limitar la expresión de las barras a un espacio exclusivamente de manifestación festiva y aliento a sus concursantes allegados, (y que tengan un espacio temporal predeterminado y limitado no coincidente con la música ni el baile y se limite solo a los aplausos, solo plaudere manu o claques) porque hacen un ruido molestoso, perturbador y agresivo y que solo tienen el efecto de presionar de manera muy antiestética al jurado. El ruido afecta la audición y presentación de los músicos, afecta la audición en los bailarines, perturba agudamente a los niños y a las personas neurodivergentes y aumenta la presión arterial a los adultos mayores afectando riesgosamente su salud. Además, es un conjunto de actos profundamente anticultural y no se relaciona en nada con la marinera limeña, como baile de salón y de alto nivel cultural.
Lo que está en juego no es solo la organización de un concurso, sino el alma misma de la marinera limeña como expresión cultural. Como patrimonio inmaterial, la marinera limeña no debe ser un campo de batalla, sino una plaza abierta a la pluralidad, la memoria y la convivencia.

Por un arte libre, no taimado por el triunfo

La concentración sistemática del éxito en manos de unos pocos no es solo un problema estadístico; es una anomalía ética y cultural. Supone una traición al espíritu festivo, mestizo y democrático de la marinera limeña. En lugar de fomentar el encuentro y el diálogo, refuerza la segregación simbólica y la desvalorización de quienes no acceden al pódium.
Recuperar la marinera limeña como arte vivo, plural, libre y compartido es hoy más urgente que nunca. Solo así podrá sobrevivir no como espectáculo elitista, sino como lo que siempre fue: una celebración de la peruanidad danzada, una coreografía del alma nacional, un patrimonio que no pertenece a los ganadores, sino a todos. La marinera limeña triunfará cada día cuando cada vez se presenten nuevos bailarines, nuevas generaciones de bailarines, más niños y adolescentes, nuevos públicos, nueva gente atraída por su belleza.

10/10/2025

Todo va quedando listo para este nuevo evento! 🇵🇪🎼
Este jueves 30 de octubre recibiremos el DÍA DE LA CANCIÓN CRIOLLA y por supuesto.... bailando MUCHA MARINERA!! 💃🕺
Ya sale el flyer con toda la info!
Será en Surco. Entrada: S/ 40
Reservas: Yape 993057366
Más info, por mensaje directo.
Nos vemosss!!

Con Sonia Valderrama – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉💖👏😍
10/10/2025

Con Sonia Valderrama – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉💖👏😍

06/10/2025



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̃uelosconestilo

23/09/2025

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10/09/2025
06/09/2025

🔴 | La Municipalidad Metropolitana de Lima pone en conocimiento de la opinión pública lo siguiente:

En venta!!! Tacos finos y nuevos! para MARINERA LIMEÑA talla 37 (interesados al privado) 👠💃    ̃a
18/08/2025

En venta!!! Tacos finos y nuevos! para MARINERA LIMEÑA talla 37 (interesados al privado) 👠💃

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