Relatos Prohibidos

Relatos Prohibidos Los sentimientos salen de lo más profundo del corazón, que nos dicen que nunca estamos solos.

Porque hay alguien en algún lugar del mundo, que nos tiene en sus corazones, y en sus pensamientos...!!!

Desperto  mis fantasias .......Soy  una mujer de casa  ya madura pero trato de areglarme  y verme  bonita , en mi  traba...
01/09/2025

Desperto mis fantasias .......

Soy una mujer de casa ya madura pero trato de areglarme y verme bonita , en mi trabajo de oficina me toca salir de comision a otras ciudades y en ocaciones hasta cruzar a islas y fue ese el caso que una vez en un barco vi a un conocido al cual salude y entablamos una conversacion y el me dijo que estaba fijo en dicho lugar mientras que yo le informe que solo viajaba de vez en cuando se nos hizo corto el viaje y al termino del mismo intercambiamos numero ademas de que yo le dije que iria a una feria a ver a una artista y el me dijo que a lo mejor se animaba a ir y yo en forma coqueta le dije me avisas y disfrutamos del show al.mismo tiempo que le dije qie sin decirle a nadienya que ambos somos casados y no me gustaban los problemas.....

En pleno show me escribio diciendome que ya estaba en el evento y lo vi en los wc , dialogamos y nos tomamos unos tragos y mis amigas me estaban marque y marque y le dije que iria un rato con ellas y que queria salir con el a otro lado y me dijo que si y asi le hice y me fui con el al malecon donde estuvimos como novios adolecentes hasta que mi compañera de cuarto me marco y dijo que estaba en el hotel con unos tragos y al decirle que estaba con un amigo me dijo que.lo llevara y fuimos y estuvimos tomando los 3 pero mi amiga se sintio mal y se durmio y yo me quede Un rato mas charlando con mi amigo a quien besaba cada que se me antojaba y estaba mas que humeda de todos lados y le pedi que me hiciera el amor despacio y sin hacer ruido en una sala de la hanitacion y dimos rienda suelta a nuestro antojo yo estaba algo tomada y le pedi cosas mas atrevidas que nunca habia hecho y me derritia todaaaa y en un momento voltee a la cama de mi amiga y vi que ella nos miraba discretamente con su mano en su entrepierna , yo no dije nada y segui gozando hasta que terminamos y mi amigo se fue , yo me dormi profundamente y al dia siguiente trabajamos normal y mi amiga no me comento nada hasta despues de una semana que me invito a su casa a una cena romantica diciendome que invitata a mi amigo y acepte y paso lo mismo cuando ya estabamos tomados ella nos dijo que se iria a dormir porque estaba cansada y que nos.podiamos quedar a convivir o a dormir en su sala grandisima y fue que me di cuenta que a mi amiga le gusta vernos en el acto ya que son muchas veces las que nos invita a su casa y le propuse que se uniera al trio y me dijo que nooo que ella estaba super bien asi viendo y que la pasaba de lo mejor ..........
Historia anónima relatos prohibidos

Nunca pensé que me atrevería a contar esto, pero lo tengo guardado en mi pecho y siento que me consume. Fue en un viaje ...
01/09/2025

Nunca pensé que me atrevería a contar esto, pero lo tengo guardado en mi pecho y siento que me consume. Fue en un viaje familiar, uno de esos donde todos parecíamos felices, aunque yo por dentro cargaba con una mezcla de insatisfacción y dudas.

Mi esposo estaba ocupado atendiendo a sus padres y organizando las actividades con los niños. Yo me sentía invisible, como si mi presencia no importara demasiado. Fue entonces que su hermano, mi cuñado, se acercó a mí con esa mirada que siempre me había incomodado y, al mismo tiempo, me hacía sentir viva.

Me preguntó si quería acompañarlo a recorrer el pueblo. Al principio dudé, pero mi corazón me pedía escapar un poco de la rutina. Caminamos, reímos, y sin darme cuenta, terminamos frente a un pequeño hotel escondido entre las calles. Él me miró en silencio, esperando una respuesta que yo misma no sabía si dar.

Entramos. No sé si fue el deseo de sentirme deseada, o la forma en que me hizo sentir escuchada y especial. Lo cierto es que allí, durante unas horas, me olvidé de todo lo que me ataba. Hubo miradas intensas, caricias que quemaban, besos que me hicieron perder la noción del tiempo.

Cuando salimos de aquel lugar, me sentí distinta. Parte de mí estaba arrepentida, otra parte… más viva que nunca. Al regresar con mi familia, nadie notó mi ausencia, pero dentro de mí ya nada era igual. Cuando la puerta del hotel se cerró detrás de nosotros, sentí que mi respiración se aceleraba como nunca. Era como si por fin me diera permiso de dejar salir todo lo que había callado tanto tiempo. Mi cuñado me tomó de la mano con una firmeza que me estremeció, y antes de que pudiera decir algo, sus labios ya estaban sobre los míos.

Ese beso no fue como los que solía recibir en casa. Fue intenso, casi desesperado, como si ambos supiéramos que estábamos cruzando una frontera prohibida. Me sostuvo contra él con fuerza, y yo, en lugar de apartarlo, me rendí a ese calor que me envolvía.

Sus manos recorrieron mi cuerpo con una pasión que me hacía temblar. Cada caricia era un recordatorio de lo viva que podía sentirme, de lo olvidada que estaba esa parte de mí. Mis suspiros se mezclaban con los suyos mientras me llevaba hacia la cama, sin apartar sus labios de mi cuello.

Todo fue intenso, acelerado, como si el tiempo se nos escapara de entre los dedos. Me miraba a los ojos con un deseo que me quemaba por dentro, y yo solo podía aferrarme a él, entregándome a esa locura. Sentía cómo cada movimiento nos unía más, cómo mi corazón latía desbocado, cómo me perdía en un torbellino de placer y de miedo.

Cuando finalmente quedamos rendidos, abrazados, escuchando nuestras respiraciones agitadas, supe que nada volvería a ser igual. No era solo un secreto… era una herida dulce que se quedaría conmigo para siempre.

Cuando regresé al hotel donde nos hospedábamos todos, mi esposo estaba sentado en la terraza, riendo con los niños. Me saludó con una sonrisa tranquila, como si nada hubiera pasado. Y yo, con el corazón todavía acelerado, lo abracé fuerte, intentando ocultar mi agitación.

Por fuera parecía la misma, pero por dentro era otra mujer. Mi piel aún guardaba el calor de esas horas con mi cuñado, y mis labios, aunque ahora besaban a mi esposo, aún ardían por los besos que no debí aceptar. Sentía una mezcla de culpa y de nostalgia en cada gesto, como si viviera dos realidades al mismo tiempo.

Durante el resto del viaje me costaba mirarlo a los ojos. Cada vez que mi cuñado se cruzaba conmigo en el desayuno o en las caminatas familiares, nuestras miradas se encontraban unos segundos de más, cargadas de recuerdos que nadie más podía imaginar. Y eso me hacía sentir viva, pero también terriblemente culpable.

Por las noches, cuando me recostaba junto a mi esposo, cerraba los ojos fingiendo dormir. Él me rodeaba con su brazo como siempre, confiado, sin sospechar nada. Y yo, mientras tanto, revivía en silencio la intensidad de aquel momento prohibido, tratando de convencerme de que había sido un error, aunque mi cuerpo todavía lo deseara.

Ese secreto se volvió parte de mí. Un fuego escondido que me quemaba por dentro, aunque yo sonriera como si nada hubiera pasado.

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