04/08/2026
El perfume de tus cartas
Recuerdo que leía tus cartas letra por letra, sintiendo un latido en cada palabra. De cada una de ellas parecía destilar un aroma especial.
Entonces sentía correr la sangre por mis venas y una brisa suave que me elevaba hasta el infinito.
Sin duda, era amor…
Entonces llegaban los sueños: una vida a tu lado; una pasión, una locura que nada en el mundo podría acabar.
Perdida en el espacio, tejía el amor con cantos que solo yo podía escuchar y con las rosas que mi imaginación cultivaba.
Luego llegó el silencio: duro, hondo, capaz de partir mi corazón en mil pedazos. Mi alma se arrastró; buscó, llamó, esperó… pero al final entendió que ese camino ya no estaba disponible para mí.
Y llegó el despertar.
Mi mundo ya no era aquel que había imaginado entre tus cartas. El viento dejó de traer su perfume, los cantos se apagaron y las rosas se marchitaron una a una. Solo quedó el eco de un amor que un día pareció infinito y el aprendizaje de que, incluso después de las ruinas, el corazón encuentra la fuerza para seguir latiendo.
A veces vuelvo a abrir el baúl de los recuerdos y el perfume de aquellas cartas aún me alcanza. Ya no para hacerme volver, sino para recordarme que hubo un tiempo en que amé con toda el alma.
Porque hay amores que terminan, pero jamás dejan de perfumar la memoria.