07/05/2021
Tengo 38 años. Nací en Lima, y vivo en Magdalena del Mar en una familia de clase media que con mucho esfuerzo logró salir adelante unida, con todos trabajando y poniendo el hombro para llevar la comida, la educación y la salud al hogar. En todos esos años fue clave el vivir en Lima, donde las oportunidades de empleo o emprendimiento podían ayudarnos. Trabajé desde los 16 años despachando alimentos en una tienda a la vuelta de mi casa, canté los fines de semana en Barranco o Miraflores, hice prácticas pre profesionales en una productora de publicidad, hice catering para una empresa de seguros y luego durante catorce años trabajé en un banco. A mi el dinero no me lo regalaron nunca y lo que he logrado conseguir ha sido y es, en base a mi trabajo y mi esfuerzo.
Con toda esa espalda, jamás votaría por la opción que pretende cambiar las reglas del juego al 100% con la excusa de refundar una nación bajo la bandera de la igualdad económica y social.
Sin embargo, sí entiendo que es urgente y fundamental acortar brechas y poner foco en reformas que permitan que en el Perú, donde sea que hayas nacido, tengas la oportunidad de desarrollarte como individuo. Que se garantice el acceso a la salud, a la educación y a las vías de comunicación de calidad para interconectar al país. Que exista una reforma tributaria que fomente la formalidad para generar más empresa. Que se haga una modificación en los estándares para acceder a cargos de responsabilidad pública. Que se castigue efectivamente la corrupción a todo nivel.
Por otro lado, la soberbia y el narcisismo de la Sra. Fujimori, hacen imposible que votar por ella sea un acto democrático por el bien del país. Porque hasta el momento no tiene un solo gesto de empatía para ganarse los votos que le faltan para ser presidenta. El miedo nunca será un argumento válido. Decirle terrorista a todo aquel que considera que hay políticas sociales que implementar, no es un argumento, es difamación. Decir que hay odio hacia ella y victimizarla, no es un argumento. De hecho, no haber votado hasta ahora por ella, es haber tenido sentido común, no odio.
Hoy, a seis de mayo del 2021, me queda claro que voy a tener que estar muy alerta ante cualquier abuso de poder, y que al igual que en Colombia, saldré a la calle a defender el pan y la democracia si hace falta, porque el voto es un acto de libertad democrática, no un acto de fe o de miedo.
Ilustración Abraham Zambrano Montoya
Texto Piero Armando Garcia Medina