Lucho Cruz Zevallos

Lucho Cruz Zevallos Foto poemas

He sentido tu cuerpo atravesando el mío,  como un alma que se encuentra y posee la de otro.  Está vivo.  Se escapa a su ...
19/05/2026

He sentido tu cuerpo atravesando el mío,
como un alma que se encuentra y posee la de otro.
Está vivo.
Se escapa a su propio instinto.

Y he sentido tu mano en mi vientre dolido,
por ese hambre que sienten los desolados,
los apartados, los desposeídos.

Tu mano en signo de paz se estremece
con una energía fatigante
y recorre cada centímetro de mi corazón.
Distrae, en el mismo instante,
todo el misticismo y la ornamental vista
de quien pasa.

Tu mano en rectilíneo dolor
pasa por mis arterias
supliendo la sangre agotada.

Dejar de abrazar es iniciar un conflicto al delirio,
caer a un pozo lleno de p***s.
Y nuevamente destino mis pensamientos
a que sea el olvido quien gobierne
este fragmento de tiempo a tu lado.

Voy distrayendo cada palabra,
guardando cada letra que sale de tu boca
mientras la beso
en un aire espontáneo y desigual.

Soy una piedra.  O al menos me veo en ella:  estático, imperceptible,  olvidado en un espacio lleno,  pero sin nadie.Una...
15/05/2026

Soy una piedra.
O al menos me veo en ella:
estático, imperceptible,
olvidado en un espacio lleno,
pero sin nadie.

Una vuelta al mundo me trajo aquí,
a este lugar de soles y lunas
sin emoción perceptible.
Caí, rodé, reboté, me sumergí.
Volé como vuelan las piedras
en ese acto explosivo sin sentido.

Mi reflejo busca parecer
a algo hermoso,
a algo que busca verdad
en horizontes nefastos.
Me miro en la sombra quieta.
Espero algo que rompa la estática,
que cree un movimiento pendular,
un alivio, una ilusión que se recuerde.

Pero sigo aquí.
Siglos vomitando tierra,
recibiendo aires inhumanos,
hastiado de la oscuridad sin ruido,
rozado por las sierpes y el vacío.

Solo espero un geomovimiento
para escapar a un mundo
donde al menos me cojan y me tallen.

Nada más. Solo eso.

Tú bajas por el filo de la montaña  desde la cruz que en días desolados respetas.  Te integras natural  a la sabia y osc...
14/05/2026

Tú bajas por el filo de la montaña
desde la cruz que en días desolados respetas.
Te integras natural
a la sabia y oscura búsqueda de un destino.
Me buscas si no encuentras.

Yo estoy atento.
Sentado a la derecha del mago desierto,
entre cactus que bordean la imaginación.
Te imagino en la tierra,
levantando kilos de ella para embellecerte.

Ya no estás donde los dioses
y los mortales quisieran que estés.
Viajas en el desierto lejano de mis esperanzas,
atada a cadenas
que solo mi imaginación rompe
con letras sórdidas.

Retornas cuando el viento no está a mi favor.
Y yo sigo ahí,
con el poema en la mano,
para cortarte las cuerdas.

Quiero volver a ti.  Ser tus zapatos.  Ser tus pies.  Tu sangre en ruinas.Un ave baja a recogerte  y te suelta en la lib...
11/05/2026

Quiero volver a ti.
Ser tus zapatos.
Ser tus pies.
Tu sangre en ruinas.

Un ave baja a recogerte
y te suelta en la libertad.
Huyamos al mismo lugar
y cavemos un nido oscuro
hasta perdernos de todo.

Quiero recorrer tus venas,
saltar donde liberaste tu presente.
Ser chorro de alegría
reventado en piso ajeno.
Pasar fino entre tus piernas
y beber la tentación.

Ahora tu cuerpo desatado
en ultranza y sobrevuelo.
De mi imaginación te haces dominio
y tapo cada palabra con mi boca.
Cedo al miedo,
a la rugosidad de tu acanelado vientre.

Existen almas que actúan como prestamistas de la desgracia, dispuestas a despojarte hasta de la última costra de dignida...
09/05/2026

Existen almas que actúan como prestamistas de la desgracia, dispuestas a despojarte hasta de la última costra de dignidad en tu hora más decadente. Son damas surgidas del fango que, tras un barniz de elegancia y un salón bien dispuesto, esconden un aroma a papel carbón y delirios de oficina; solo persiguen ese ascenso efímero, ese vértigo de un salón iluminado que confunden con la felicidad.
Mientras tanto, uno observa el inventario y decide poner orden: ajusta con firmeza los hilos de esa tramoya atrevida y, con la frialdad de un notario, traspasa las dudosas ofertas del destino al siguiente postor.

Qué es aquello que presagia estar y no estar,sentir y no sentir; oírte sin escucharte,más que en esencia molecular y órb...
07/05/2026

Qué es aquello que presagia estar y no estar,
sentir y no sentir; oírte sin escucharte,
más que en esencia molecular y órbitas implacables?
Mientras viajo de este lugar al tuyo,
sobre partículas que el aire suspende...
¿qué es esto que voy sintiendo?
Tu algoritmo pensante —encuadre lunar de luz tenue—
busca arrancarme del destino para luego virar;
con oídos, pies y ojos que alternan en cada paso,
en cada sueño, en cada visión tuya.

Mundo de dioses ciegos, de todo lo que la razón vomita; oscuras disyuntivas que trazan cicatrices sobre cuerpos de yeso ...
02/05/2026

Mundo de dioses ciegos, de todo lo que la razón vomita; oscuras disyuntivas que trazan cicatrices sobre cuerpos de yeso inerte. Veo hondonadas de sangre hirviendo en el centro de un caos bizantino y ebrio, un desfile de diosas feroces y el mundo tuyo, ¡que es mi propio in****no!
En el vacío neutro zigzaguea un disturbio de fonemas ebrios. No comprendo vuestra salmodia, ¡escupo sobre tu dios de arcilla! Avanzamos prietos, exiliados de la marea, mientras tus palabras son inundaciones de cianuro que asfixian mis sentidos. Tus ideas son bólidos galopando a mil leguas por hora, incendiando los nervios de mi cerebro.
Desciendes bajo la agonía de las luces que mueren. Cruzas la vía hacia esa esfera colosal de sol y tierra . ¡Un bombardeo de fuegos cae sobre estas alfombras de carne desnuda! Mis oídos se vuelven sordos, cegados ante el destino que ya ha devorado tu ser.

La única compañía importante y un testigo volador;el único día que emplaza los momentos difíciles, un día enterrado en e...
27/04/2026

La única compañía importante y un testigo volador;
el único día que emplaza los momentos difíciles, un día enterrado en el amor.
Esos ojos que el misterio recalca y que envían disparos de intriga en la mirada;
esa soledad que no pide compañía pero que ahí está, conmigo contemplándote.
Las horas pasan como tus vuelos cortos y la sensación infinita de que no se acabe,
pero todo termina y debemos volar a nuestras realidades:
¡yo a mi culto, tú hacia donde no puedo ingresar!

Tu voz es un eco de lo insondable, remanso eterno en medio de este conflicto interno;tu palabra mitiga el pesar de la co...
24/04/2026

Tu voz es un eco de lo insondable, remanso eterno en medio de este conflicto interno;
tu palabra mitiga el pesar de la codicia ajena. El in****no que brota a mi alrededor se torna invisible ante el resplandor que tu conversación infunde, ignorando mi noche desolada.
Apareces como un signo incesante de la vacuidad eterna; ahuyentas los designios prohibidos y el conjuro de los demonios que mi pasado convoca, dándome calma en esta guerra singular que se ha vuelto costumbre en mi vida.
¡Oh, gracia de tu voz en mis horas más lentas! Tu cándida presencia en el viaje que enciende mi incienso destructor; ruego que no termine, para que perfume, al fin, mis espacios de meditación.

Te pregunto si el mismo amanecer se quema en el oeste.Si los crótalos de plata de la tierra, esos ruidos reptilianos,se ...
20/04/2026

Te pregunto si el mismo amanecer se quema en el oeste.
Si los crótalos de plata de la tierra, esos ruidos reptilianos,
se enredan con el vuelo ciego de las polillas de hojalata.
Si la cadencia del deseo, jinete en una quebrada de sombras,
encuentra tu nombre. Te pregunto si la luna sale por el oeste,
cuando mi sangre está helada.
Te veo en la noche, con tu andar de agua mansa.
Te veo entre los diablos de metal que vigilan la ceniza del mundo.
El movimiento de unos relojes que no son de la tierra,
relojes de arena y de plomo, se alarga hasta mi lecho.
Allí, apago mi pulso, donde todo lo vivo es un cadáver de luna.
Veo ese ser, un relámpago intermitente entre la cal,
su mirada de estaño que anuncia la hora del acero.
El oro escondido, ese tesoro de arena y de sueño.
Es el momento. Tus pasos sobre el suelo,
suelo de ámbar y de carne, se aproximan.
Quiero beber tu energía, absorber el duende de tu sangre,
para nacer de nuevo, en el filo de tu ausencia.

Este puerto del ayer, treinta inviernos que fueron pura retórica,balsas de totora sobre el lomo del silencio,rocas chicl...
09/04/2026

Este puerto del ayer, treinta inviernos que fueron pura retórica,
balsas de totora sobre el lomo del silencio,
rocas chiclosas, santuario de amantes furtivos,
aguas gélidas que descargaban neuronas sobre el recuerdo.
Un tío desgranando explicaciones a la historia,
mientras contemplamos la bahía desbordando su naturaleza,
hombre grande en su gobierno y en su tierra,
por los aires fantasmales circulan los mochicas,
inducidos en los cuerpos del extranjero,
la sílaba prematura, el platillo horizontal.
Tierna mirada que dispara impulsos electrizantes,
aroma de feminidad moderna sobre un mantel azteca,
las formas y colores de ese mundo,
de esas manifestaciones que solo
un instante,
solo
un recuerdo con mi padre podría dar.

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