25/12/2019
💟
¡Vaya suerte que tiene el niño Jesús!…
En estos momentos, y desde la madrugada del 25 de Diciembre, María amamanta al niño en la intimidad del establo, mientras José la apoya y realiza las labores necesarias para que ella se sienta a gusto y en paz.
No recibirán ninguna visita hasta el 6 de Enero. Fecha en la que esperan la llegada de tres maestros bondadosos que vienen desde muy lejos a hablarles sobre la importancia del acompañamiento emocional de papá durante todo el puerperio (y más), el amor incondicional y una crianza respetuosa y sin castigos.
Además traerán consigo muchísimas provisiones para que los orgullosos padres puedan seguir brindando amor, calor y protección, sin la intromisión de algunos “opinólogos” de turno de Belén.
Por cierto, se sabe que uno de los señores esperados es un destacado Pediatra (pro-lactancia y pro-respeto a la infancia), que dará sugerencias y tips para ayudar a la dedicada madre a lograr una lactancia prolongada y feliz.
José ha decidido no avisar a ningún familiar por ahora, por lo que a María se le augura un buen período de paz, libre de consejos no solicitados y del innecesario bombardeo de sugerencias infundadas, que solo la atormentarían y le harían imposible el sentirse tranquila.
Los animales del establo, únicos testigos presenciales del hermoso acontecimiento, contemplan deleitados cómo la feliz madre abraza y no despega ni por un momento al bebé de su pecho y su calor. Reconocen a la triada como de la misma familia, la de los mamíferos.
Llegaron los tres maestros; algunos los llamaban Reyes; otros, Magos. Tuvieron una larga conversación con los recién estrenados padres. Dejaron los regalos, las instrucciones y decidieron marcharse pronto, para no perturbar la intimidad de la recién conformada triada.
José y María tomaron, a raíz de la conversación, algunas firmes decisiones, muchas de las cuales ya pasaban por su cabeza, quizás inspiradas por el instinto o la intuición.
Entre ellas, destacaban las siguientes:
*Criarán a su bebé con amor y respeto incondicional.
*Se apoyarán mutuamente, como pareja y como únicos responsables directos de la crianza y educación de su prole.
*María amamantará a su bebé el mayor tiempo posible, hasta los dos años o preferiblemente más, por lo que José deberá seguir realizando la mayor cantidad de tareas domésticas, además de atender su trabajo y de ser el mayor punto de apoyo para su compañera y su bebé. Ya volverán a distribuirse de nuevo las tareas en su momento.
*Mantendrán a los opinólogos de turno y pediatras "anti-lactancia" lejos. Así se sentirían muchísimo más tranquilos y relajados.
*Jamás dejarán llorar a su bebé sin atenderle. Prestarán siempre atención a sus necesidades.
*Jamás castigarán a su hijo. Encontrarán (porque saben que las hay) mejores maneras de resolver los conflictos y de educarlo.
*Jamás aceptarán ningún tipo de maltrato como método correctivo. Estarían plenamente conscientes de que dichas maneras, lejos de enseñar, dejan secuelas muy difíciles de sanar.
*Se amarán en las buenas en las malas, tendrán muchísima paciencia (tanto entre ellos, como con su hijo) y sabrán perdonarse, y perdonarlo, cuantas veces sea necesario.
*Serán una pareja común y corriente, sin pretensiones de perfección, sin egocentrismos o aires de superioridad, sin juicios ni intolerancia hacia quienes piensen distinto a ellos. Eso sí, exigirán el mismo respeto hacia su forma de criar y educar.
*José respetará el puerperio de María. No exigirá la atención que ella en este momento debe dedicarle, porque sí, al niño. Respetará la necesidad de intimidad de la madre y su bebé, por lo que se mantendrá un buen tiempo en abstención sexual, recordando que su pareja necesita recuperarse del parto, y que sus hormonas deben abocarse al apego y la lactancia de su cría. Entenderá que no es desamor para con él, y jamás adoptará una conducta infantilizada y demandante, motivada por las carencias emocionales de su propia infancia. Se comportará con la madurez y la sensibilidad de un hombre feliz y pleno.
Cuando los Reyes magos se retiraron, un pastor los miró pasar con expresión de satisfacción, como quienes, a todas luces, han cumplido con su deber. Y escuchó a uno de ellos (posiblemente el pediatra) decir a sus compañeros, mientras sonreía: - ¡Vaya suerte que tiene el niño Jesús!
✍🏼 Elvis Canino Doula