Dirigido por los peruanos Patricia Olivera Paredes, Daniel Jiménez y la amiga francesa Gabriella Giraux. La coca (Erythroxylum coca) (quechua: kuka ) es una especie de planta con flor sudamericana de la familia de las Eritroxiláceas originaria de las escarpadas estribaciones de los Andes amazónicos. Tiene un papel importante en las culturas andinas, como analgésico en intervenciones médicas. Es ut
ilizada por culturas andinas como las naciones chibcha, aymara y quechua, como analgésico. La coca se cosecha hasta tres veces al año de manera manual, en la zona de los Yungas bolivianos (en el Departamento de
La Paz); se cosecha 4 veces al año en el Chapare de Cochabamba (Bolivia) y hasta seis veces en Alto Huallaga (Perú). Las hojas son arrancadas por el peciolo y secadas al sol para su posterior venta y comercialización. Una misma planta puede ser cosechada durante diez años. El hábito de usar las hojas de coca, como analgésico, en el área andina se remonta, cuando menos, al siglo II a. y continúa siendo común entre los actuales grupos indígenas de las serranías y altas mesetas de Bolivia y Perú. Si bien la coca fue considerada un artículo de lujo en tiempo de los incas y utilizada durante los ritos sacerdotales únicamente por los emperadores incas y nobles, su consumo fue estimulado por los conquistadores españoles para extender las horas de trabajo de la mano de obra originaria y desde entonces su uso se encuentra ampliamente difundido entre la población indígena de los Andes. El chacchar, picchar o acullicar es el acto de introducir las hojas secas en la boca e ir formando un bolo para extraer de ellas las sustancias activas y estimulantes. Para lograr los efectos deseados, es necesario agregar un componente alcalino a la mezcla, usualmente cal viva o ceniza alcalina (básicamente bicarbonato de calcio de origen vegetal). Esto se logra con la llipta, "llijta" o toqra (un comprimido de ceniza en forma de panecillos o bloques fabricados de la ceniza del tallo de la quínua) o simplemente con la ayuda de un palito previamente humedecido con saliva y sumergido en cal común (por eso es frecuente observar quemaduras en la mucosa bucal de algunos "acullicadores" que utilizan este sistema). Su uso trasciende el mero hecho de mitigar las sensaciones de hambre, sed o cansancio, siendo el chacchado o "acullicado" en realidad un acto ritual con profundas implicaciones sociales para el humano andino, ya que perpetúa las tradiciones culturales y une a las personas. En este sentido, el 6 de diciembre del 2005, en Perú se declaró a los usos culturales tradicionales de la hoja de coca como patrimonio cultural inmaterial de la nación. La hoja de coca posee efectos medicinales como analgésico, ya sea sola o combinada con otras sustancias (como infusión o emplastos), y es considerada por mucha gente de la cultura andina como una planta mágica, debido a sus propiedades estimulantes . El soplar las hojas al viento, o dejarlas caer al azar, para leer la suerte, el destino, curar "mal de amores", así como el ofrecerlas como tributo a los dioses y lugares sagrados o Apus, son algunos de los usos rituales o místicos más difundidos. De más está decir que estas costumbres de índole brujeril fueron estimuladas culturalmente por los invasores europeos para revitalizar la etapa anterior a los Inkas, que estaba llena de cultos y supersticiones; con el fín de "vender" el Cristianismo.