21/04/2026
¿DE DÓNDE VIENE EL ODIO AL SERRANO EN EL PERÚ?
TEXTO EXTRAIDO DE LA RED.
“La mano brutal de Chile despedazó nuestra carne y machacó nuestros huesos; pero los verdaderos vencedores, las armas del enemigo, fueron nuestra ignorancia y nuestro espíritu de servidumbre”. (González de Prada, 1888)
En el contexto actual de polarización electoral en el Perú, se ha vuelto común por parte de la elite limeña criolla y eurodescendiente, así como de sus defensores de los sectores populares (principalmente de mestizos alienados de los conos de Lima), el uso del calificativo de “serranos de mierda” para atacar a los votantes del candidato Roberto Sánchez.
Teniendo en cuenta esto. El origen del uso peyorativo del término “serrano” como insulto, forma de descalificación y herramienta de discriminación se remonta a la Guerra del Pacífico y, específicamente, al período de la Ocupación chilena de Lima y la posterior Guerra Civil de 1884 -1885. En ese convulso contexto, los sectores criollos de la élite limeña - principalmente terratenientes y ricos comerciantes - que colaboraban con Chile o simpatizaban con el gobierno de Miguel Iglesias, comenzaron a emplear la palabra “serrano” de manera despectiva contra sus adversarios políticos y militares. Así lo registró el secretario extranjero Dr. Amstrong, quien documentó cómo este término era utilizado para atacar a los simpatizantes, seguidores y milicianos del general Andrés Avelino Cáceres y del caudillo Tomás Laymes.
"Yo no veo en Iglesias sino a un teniente chileno, que obedece a los propósitos chilenos, que vive bajo la sombra de los chilenos" (Caceres, 1883).
En medio de la doble guerra, externa contra Chile e interna entre peruanos, los denominados “serranos” encarnaban la resistencia armada más tenaz contra el invasor chileno y contra el gobierno de la oligarquía costeña. Su negativa a claudicar y su disposición a continuar la lucha fueron interpretadas por los criollos costeños como signos de barbarie. De esta forma, los “serranos” fueron retratados como seres desalmados, incivilizados y salvajes, consolidándose el uso peyorativo del término como un mecanismo para moralmente inferiorizar y marginar a quienes provenían de la sierra o defendían una postura irreductible frente al ocupante chileno. Este fue el primer registro histórico documentado del empleo discriminatorio de la palabra “serrano” en el Perú.
Paradójicamente, mientras los colaboracionistas costeños usaban “serrano” como insulto, los miembros de la resistencia respondían con igual dureza, llamando a sus opositores como “chilenistas”, “traidores”, “cuchis”, “argollistas” o “calacuchis”. Este intercambio de epítetos revela que el odio al “serrano” no surgió precisamente de un prejuicio racial o cultural abstracto, sino de un conflicto político y militar concreto, en el que la división geográfica de costa versus sierra se convirtió en una línea de fractura ideológica y social que marcaría profundamente la historia posterior del Perú.
“Estas hordas de indios serranos […] que, con fanatismo abyecto, son los más temibles… por su salvajismo y número dejan todos nuestros campos arruinados”. (Antonio de Aliaga, 1882)
“Todos los anexos, caseríos y haciendas de este distrito han sido el teatro de las correrías de la montonera que, formada por sus mismos habitantes, saqueaba las haciendas circunvecinas, incendiándolas después, y asesinando sin piedad a cuantos tenían la desgracia de caer en sus manos; más aún si eran blancos”. (Ráez 1899)
Referencia:
La ocupación de Lima: Aspectos económicos del gobierno de García Calderon, Margarita Guerra (1991)