29/06/2026
CAPÍTULO UNO: BAJO LAS SOMBRAS DEL MUNDO.
Nuestra historia encuentra su comienzo con un chico llamado Rándel, este joven desde muy pequeño llevó entrenamientos en todo tipo de artes de defensa personal, sus prácticas eran muy arduas y sumamente estrictas, el chico gracias a ese adiestramiento recibido por su padre Caléb y por parte de su madre Ratrudis, era un guerrero notorio que destacaba en su pequeño círculo de amigos acaudalados. Sus progenitores tenían una muy buena posición económica y el prestigio de ser guerreros natos, sin lugar a dudas todo esto le facilitaba mucho la vida a Rándel, quien limitaba su mundo a unos cuantos compañeros de escuela y a su primo hermano de nombre Jonás, este era de su misma edad y similares niveles de combate, y tal como fue el caso de Rándel, Jonás fue entrenado por su padre Josué(hermano de Caléb), Mas cabe destacar que Josué con respecto a su hijo llegó más allá en sus prácticas, lo que suponía una ventaja de Jonás como luchador sobre su primo, quien se pretendía mejor que este a pesar de su notoria desigualdad. Sin lugar a dudas ambos tenían una vida simple libre de todo problema complicado, más nunca supieron la manera que cambiaría su concepción del mundo en tan poco tiempo.
Un día caminaban a la morada de los padres de Rándel dos personas bastante enigmáticas, dicho hogar se encontraba en un modesto pueblo llamado Manalisco perteneciente al estado de Jalisco, México. Mientras se dirigían a la casa del protagonista, estas personas conversaban haciendo un poco más corto y ameno el viaje que realizaban:
Baldovino, un hombre maduro de 28 años de carácter jovial cuestionaba a su superior diciendo -Señor, está seguro de que el señor Caléb, su esposa y hermano tengan interés de regresar a Aztlán , no se le olvide los horribles momentos que vivieron dentro de la organización.
Hakém quien era 20 años mayor que su acompañante, seguro de sí mismo le contestó -Eso Baldovino, es justo la razón que me trae hasta aquí, por eso deseo venir a buscarlos, estoy seguro que ellos no han olvidado nada, y brindaran su apoyo de alguna manera.
-No quiero parecer renuente, pero creo que es muy optimista su pensamiento, sinceramente dudo que les interese, y mucho menos a Caléb.
Hakém no quitaba el dedo del renglón reiterando -Las investigaciones realizadas recientemente demuestran una probable relación con los acontecimientos del Monasterio , dudo mucho que ignoren ese hecho y quieran perderse de toda información sobre el tema, recuerda que el atentado del Monasterio fue lo que los llevó a abandonar Aztlán .
-De donde ha sacado esa información señor.
Hakém sonrió denotando que su información no era confiable diciendo –La posible conexión deviene de la idea del Monje Kíros y su idea de una posible conspiración contra Aztlán.
-Con todo respeto señor, no creo que debería darle validez a ese tipo de rumores, no valen la pena, no tienen fundamento.
-Lo se Baldovino, más es un argumento muy potente que puede ayudarnos a hacer que vuelvan los audaces que aún siguen con vida.
-Dudo que esa mentira piadosa pueda funcionar frente a Caleb.
-No pierdo nada con intentarlo, ¿O sí?
Baldovino al ver que no lograban llegar a nada dijo -No cambiará de opinión hasta no hablar con ellos, ¿verdad? entonces carece de sentido que le insista, es así que he decidido que se desengañe solo.
Hakém tocaba la puerta con su mano derecha contestando a su acompañante -Ya estamos aquí Baldovino, nada perdemos con intentar conseguir su apoyo.
Al llamado a la puerta surgió la contestación de un ama de llaves que hizo del conocimiento a los dueños de la casa de la presencia de aquellos visitantes que solicitaban a hablar con los parientes del personaje principal.
Una vez que fue dado el mensaje a los dueños de aquel hogar se reunieron en la sala. Caléb, Ratrudis, Josué y Mayra (Madre de Jonás) miraban a los viajeros esperando conocer el motivo de la visita, Hakém le realizó una seña a su acompañante para que este comenzara a explicarles.
Baldovino no perdió tiempo -Buenas tardes tengan todos ustedes ex-miembros de Aztlán, seré lo más breve posible para no quitarles tanto tiempo.
Ratrudis no podía evitar su emoción al ver a uno de los 4 Monjes de Aztlán en su casa, al poderoso Hakém, por lo que dijo -Tomen asiento por favor, no se preocupen por el tiempo y díganos, ¿En qué podemos ayudarlos?
Baldovino no tardó en intervenir -Muchas gracias señora, bueno… Nuestra visita es debido a que el señor Hakém piensa que ustedes pueden brindarnos una gran ayuda con respecto a unos acontecimientos que están sucediendo en todo el mundo, estos giran en torno a una organización delictiva denominada ABNA.
Hakém intervino abundando en la explicación de su subordinado diciendo -Como ya lo ha dicho Baldovino, estamos investigando a esta organización.
Caléb desde la llegada de los visitantes se mostraba algo desinteresado, por lo que no dejó terminar al visitante Interrumpiéndolo de una manera agresiva -Estoy sorprendido de que Aztlán hubiese puesto su atención en una organización delictiva, ¿No debería dejar esa cuestión en manos de algún estado o algún órgano policiaco internacional?
Ratrudis al contrario de su esposo tenía su atención sobre lo que ocurría, por lo que contestó a su cónyuge -Creo que si Aztlán se está implicando con esa organización es porque hay motivos muy fuertes, no seas grosero Caléb, que me encantaría escuchar a Hakém, después de todo ya se tomó la molestia de venir hasta aquí.
Caléb algo descontento por la respuesta tuvo que aguantarse y esperar a que Hakém siguiera hablando -Está en lo correcto señora Ratrudis, tenemos el temor fundado de que esta organización esté planeando un golpe de estado en contra de Aztlán.
Caléb buscando alejar toda posibilidad de involucrarse, volvió a interrumpir -Me sorprende que crean que una organización delictiva pueda atentar contra Aztlán, simplemente me suena absurdo.
Hakém mantenía la compostura pese a los constantes rechazos, así como también mantenía su actuar firme en su objetivo, el Monje no tenía pensado ceder sin haber dado algo de lucha en pro de su causa -Investigaciones resientes señor Caléb, han demostrado que varias personas que participan en el ABNA también participaron de una manera activa en el atentado del Monasterio, si usted recuerda un poco de ese acontecimiento sabrá que el Monasterio es el órgano más poderoso de Aztlán, y a pesar de eso fue atacado sin previo aviso causando pérdidas humanas invaluables.
Caléb no dejaba de buscar la manera de concluir las conversaciones -Es un recuerdo algo doloroso, pero me temo que rechazaremos la invitación a pesar de que esté relacionado con ese atentado.
-Tiene mucha razón, las heridas de esa batalla aun no sanan completamente, más debería considerar la posibilidad, su experiencia es única, y podría ser crucial para saber que ocurrió realmente durante ese atentado.
-Sabe, nosotros desde lo ocurrido lo único que deseamos es una vida normal, tranquila, por lo que le reitero que con respecto a mi familia dudo que exista ayuda, aun cuando eso comprometa la seguridad de Aztlán. Comprenda por favor mi postura, para mi ese camino tiene más piedras de las que mis hombros pueden soportar.
Josué había estado escuchando todo el tiempo el cómo avanzaba la conversación, más decidió que debía emitir su opinión respecto a ese mismo punto -Con respecto a mí, me temo que tampoco tengo interés en volver a Aztlán, más déjeme considerar la propuesta, puede que exista una forma de brindarles el auxilio señor.
Hakém decepcionado de las respuestas recibidas, pero confiado en que tendría lo que buscaba, dejó sobre una mesa unos documentos diciendo -Aquí está toda la información concerniente a lo que estamos haciendo, si existe algún cambio en su forma de pensar por favor contáctenos, su ayuda es muy valiosa.
Caléb tomó los documentos regresándolos a las manos de Hakém diciendo -No se aferre a nosotros, busque a otras personas, sabe que hay ex miembros más capaces que le pueden ser de más ayuda, ¿Por qué no recurren por ejemplo a Odisea?
Baldovino intervino al escuchar eso -Me temo que eso es imposible señor Caléb, tras el atentado del Monasterio, ella depuso su Cóatl y después se suicidó, no conocemos los motivos del incidente, aún estamos investigando su caso.
Caléb bajó la mirada -Siento mucho escuchar eso, más mi respuesta será la misma, perdonen mi indiferencia.
Ratrudis echaba de menos aquella vida, y no podía negar que tenía interés en todo lo dicho durante la plática, por lo que a pesar de la cara de disgusto de su marido tomó los papeles de la mano de Hakém diciendo -Caléb, creo que no perdemos nada con estar informados, es así que quedémonos con los documentos que nos ofrecen, y luego con más calma tomaremos una decisión. Además, recuerda que hubo muchos desertores después del atentado, por lo que considerar el brindarles la ayuda sería Prudente.
Caléb miró a su esposa algo descontento -Ratrudis, acuérdate de todo lo que hemos platicado.
Ratrudis no deseaba discutir con su esposo en ese momento, por lo que inmediatamente contestó -Es solo para estar informados de lo que acontece amor, no te preocupes.
Caléb observó fijamente a su esposa molesto -Conozco esa mirada Ratrudis, y desde ahorita te aclaro que no participaremos, esta vez no podrás convencerme de lo contrario.
Ratrudis a pesar de los conflictos que pudiera ocasionar su decisión con su pareja, lo ignoró diciendo a los visitantes -Permítame acompañarlos a la puerta señor Hakém, tendremos en cuenta esa información, y le aseguro que al igual que Josué y Mayra encontraremos la manera de ayudarlos.
Los documentos dejados por el Monje de Aztlán fueron leídos en su totalidad por Ratrudis, quien después se los proporcionó a su cuñado Josué para que también los leyera. Conociendo ambos todo el contenido de los documentos tuvieron una conversación acerca de lo que tenían pensado hacer.
Ratrudis no tardó en externar su inquietud -Cuñado, ¿Usted tiene pensado ayudar al Monje Hakém?
Josué con un gesto serio, y una mirada puesta en la nada demostró que era obvia su respuesta -No de una manera directa, pero si tengo interés en lo que ocurre. Ya lo discutí con Mayra, y está de acuerdo con mis peticiones.
-A mí me encantaría participar personalmente, pero dudo que Caléb me lo permita, pero dígame, ¿Cómo piensa brindarles la ayuda?
-Tengo pensado enviar a Jonás, si eso puede arrojar luz sobre lo que ocurrió en el Monasterio quiero hacerlo, no pierdo nada después de todo, al contrario, creo que a Jonás le vendrá bien conocer un poco de esa vida.
-¿A Jonás? Me imagino que su esposa se opuso, ¿Cómo logró convencerla?
-No me lo recuerde, fue muy difícil hacer que lo dejara ir, pero terminó cediendo cuando le dije que no tendría sentido todo lo que le enseñamos a Jonás sobre el Ollín si nunca utiliza este.
Ratrudis sorprendida contestó -¿Jonás sabe sobre el Ollín? nunca pensé que le enseñarías algo así.
-Claro que sí, ¿Tú nunca le enseñaste a Rándel?
Ratrudis con un poco de vergüenza contestó -Mi marido nunca quiso, decía que hacerlo era una manera de autorizar que Rándel se involucrara en aquel camino lleno de obstáculos.
-A veces pienso que mi hermano es muy sobreprotector con su hijo, tiene que afrontar que tarde o temprano su pequeño comenzará a volar, y es muy posible que entre en ese camino aun en contra de su voluntad.
-Ya me imagino lo que has de pensar sobre mí porque no me atrevo a retar a Caléb, pero entiendo bien el por qué actúa así.
-Nada de eso Ratrudis, sé que mi hermano es muy persuasivo cuando se lo propone, y más cuando existen razones tan fuertes como lo que ocurrió en el Monasterio, creo que el solo quiere proteger a su familia.
Ratrudis sonrió diciendo -Lo conoces muy bien, solo espero poder encontrar la manera de brindarle apoyo a Hakém, y seguir casada con mi marido a la vez.
Josué también sonrió por un Instante, más tras calmar su risa buscó la manera de sembrar inquietudes en su cuñada, por lo que le dijo -Tome en consideración lo que yo haré, sé que a mi hermano no le gustará la idea, pero sería bueno que Rándel conociera ese camino, le ayudará a madurar.
-No creo que mi esposo lo permita.
Josué continuaba con su objetivo diciendo -Mayra a veces no lo comprende muy bien, pero creo fielmente que esta vida con todo a la mano está lejos de ser lo ideal para mi hijo, por eso deseo que conozca el mundo, la única forma de aprender a caminar es caminando.
Ratrudis adulando las palabras dichas por su cuñado contestó -Puedo ver qué dirá lo que sea para convencerme de hacer lo mismo con Rándel.
-No me malinterprete cuñada, estoy seguro que usted desde que mencioné que iría Jonás, ya analizó la posibilidad de mandar a Rándel, sabe que es una buena oportunidad para que madure su hijo. Mire la situación, y tome en consideración si vale la pena una discusión con su marido por este tipo de cosas.
-Tiene toda la razón, es así que trataré de convencer a mi esposo a toda costa.
Josué sonrió despidiéndose cariñosamente -Nos vemos, deseo entrenar un poco más a Jonás antes de que este parta a Aztlán.
Ratrudis se quedó pensando en lo dicho por Josué, por lo que esperaba el momento preciso para encarar a su marido tratando de convencerlo de que Rándel participara en la lucha contra el ABNA, a esas alturas ya no importaba lo que este pudiera decir.
Caléb notaba esa conducta extraña en su esposa -¿Que sucede Ratrudis? tienes días seria, ¿Qué es lo que estás pensando?
Ratrudis no tardó en ir directo al grano -Sé que te molestará lo que te diré, pero quiero que Rándel se integre al ejército de Hakém, es una oportunidad para que termine su desarrollo como guerrero y libere su potencial.
La respuesta cayó como agua helada sobre Caléb, quien inmediatamente se enojó diciendo -¿Estás loca?, ese camino es muy cruel, bajo ninguna circunstancia permitiré que eso suceda, nos costó mucho trabajo y sufrimiento salir de esa vida, como para así nada más mandar a mi hijo.
Ratrudis también se molestó por la respuesta -Odio tu forma de ser tan egoísta, deja que nuestro hijo tome sus propias decisiones, ya es hora de que él determine que quiere hacer, deja que madure por su cuenta, eso mismo hará Josué con su hijo.
Caléb rápido al escuchar el nombre de Josué expresó -Así que fue mi hermano quien te estuvo aconsejando esas tonterías, está muy bien por él, si él desea ver sufrir a su hijo es cosa suya, más yo no voy a dejar a Rándel en un camino de esa naturaleza.
-Por favor Caléb, ya es hora de que afrontes la realidad, tu hijo está creciendo, tarde o temprano se apartará del camino que tú le guías, necesita madurar, no un padre que lo lleve toda su vida de la mano.
Caléb se regocijó de hombros conteniéndose -Rándel puede madurar sin necesidad de entrar en Aztlán, es así que no insistas, la respuesta es no.
Ratrudis sabía que no podía retroceder, por lo que insistía -¿Sabes qué Caléb? no te pediré más autorización, simplemente le enseñaré a Rándel como hacer uso de su Ollín, y que él decida cual camino tomar.
-Ratrudis, no me salgas con esas tonterías, sabes que hacer eso es propiciar que se involucre en Aztlán, ¿Dónde quedó lo de dejar que tome sus decisiones?
-Todo este tiempo tú le has estado haciendo lo mismo al ocultarle la realidad tal cual es, sabes bien que conocer sobre el Ollín tarde o temprano le servirá.
-¿Sabes cuantas personas desconocen el estado de Aztlán o Ignoran la existencia del Ollín? en su gran mayoría no saben nada, y sin embargo eso no les ha impedido tener una vida plena, Rándel no necesita saber nada sobre eso.
-¿Por qué Caleb? entiende que tu hijo nació para ser un guerrero, tú no puedes pretender guiarlo siempre de la mano por su camino, déjalo conocer el mundo. No sabes cuánto desearía a veces que pensaras más como tu hermano, y tuvieras más confianza en las enseñanzas que le has dado a tu hijo.
-Somos personas muy diferentes, él siempre ha sido despreocupado, siempre haciendo las cosas esperando que la suerte solucione todo, eso no está bien Ratrudis, en la vida debes ser más realista.
-Creo que al que le falta ser más realista es a ti, ¿Crees que ocultándole a tu hijo la verdad sobre el mundo vas a poder protegerlo de todos los peligros que le esperan allá afuera?
-Yo sé que no puedo protegerlo de todo Ratrudis, pero…
Ratrudis no lo dejó terminar diciendo lo mismo que escuchó de su cuñado -La mejor forma de preparar a un hijo para caminar por la vida es dejándolo caminar.
-Ratrudis, deja de insistir, no voy a permitir que me ofusques con tus argumentos.
-Caléb, eres padre de Rándel, pero no puedes estar detrás de él quitando todas sus piedras, mejor enséñale a quitárselas por su cuenta, enséñale como son los caminos difíciles, y que él solo aprenda a caminar por ellos.
Caléb se calmó al escuchar eso, al mismo tiempo que pensó: ¿Por qué diablos esta mujer empieza perdiendo las discusiones siempre, pero termina convenciéndome de lo que piensa? -Está bien Ratrudis, enséñale a Rándel a usar su Ollín, pero él elegirá el camino por el cual quiere avanzar.
Ratrudis corrió contenta tomando el rostro de su marido para darle un ligero beso en los labios -Te amo, sabía que terminarías entendiendo, le haré saber a Rándel tu decisión.
Caléb se cruzó de brazos algo molesto -Odio tu forma de hablar, siempre encuentras justo las palabras para convencerme, espero no arrepentirme de esto.
Ratrudis caminaba directo a la habitación de su hijo con el afán de darle a conocer su decisión pensando: Durante estos 15 años Rándel ha gozado de todos los medios necesarios para vivir, nunca ha tenido que preocuparse por nada, hasta ahorita no ha conocido lo difícil que es esta vida, por lo que este viaje podría ser lo que necesita para madurar.
Ratrudis entró a la habitación de su hijo sin llamar, obviamente asustándolo por su aparición repentina, Ratrudis hablaba con su hijo mientras buscaba maletas -Hijo, prepara tus cosas que saldrás de viaje, ya hablé por teléfono con un señor que se llama Hakém, se unirán a su ejército tú y Jonás, van a luchar contra una organización delictiva denominada ABNA, por lo que tienes que estar listo para partir.
Rándel confundido contestó -¿Porque no tocas al entrar a mi habitación? Además, ¿Quién dijo que yo quería irme con ese señor? ¿Y cómo así nomás me mandas a pelear con organizaciones criminales?
-Fue una decisión que tomamos tu Papá y yo, pensamos que incluirte en ese ejército sería lo más conveniente para ti, y tu desarrollo como guerrero.
-¿Por qué deciden por mí? Además, ¿Como de buenas a primeras me dicen que seré parte de un ejército sin siquiera conocer quién es ese tal Hakém?
Ratrudis mintiendo hábilmente dijo -Lo siento hijo, tu Padre insistió tanto en que fueras a ese ejército que no pude negarme, además, todos los detalles te los dará Hakém mañana cuando venga a platicar contigo y Jonás.
-¿Porque nunca me consultan para este tipo de cosas? ¿Qué clase de padres mandan a su hijo a un ejército? Si quieren privacidad me salgo con mis amigos, no necesitan exagerar así las cosas.
Ratrudis se río irónicamente -Pues lo siento mi Rey, eso debiste haber pensado antes de nacer en esta familia, es así que no respingues.
Rándel se quedó con la boca abierta cuando escuchó eso, después pensó: Tan lógica que suena a veces para hablar y ahora me sale con esta tontería. -¿Cómo por qué debo de ir mamá? Estoy muy bien aquí, además, ¿Cómo iba a prever que mis padres se iban a volver locos antes de que yo naciera?
Ratrudis consciente de que Caléb solo autorizó para que conociera el Ollín fue más allá diciendo -Fue decisión de tu Papá, no cuestiones nada, estar ahí te ayudará a pulir más tus técnicas de combate, y tal vez madures que mucha falta te hace hijo, no me gusta la vida de conformidad que llevas.
-Me suena esto a que es decisión tuya, voy a preguntarle primero a mi Papá, a ver si es cierto.
Ratrudis tomó al chico -¿A dónde vas? primero arregla tus cosas, además, él ya dijo que si, no tienes por qué molestarlo, ya sabes cómo se pone cuando lo interrumpen.
Rándel pensó: Definitivamente fue ella la de la idea, por eso no me quiere dejar ir. -No quiero ir, y mucho menos me vas a obligar, no me importa que vaya Jonás, no me interesa, me quedo aquí y punto.
Ratrudis se río burlonamente -Eso ya lo veremos jovencito, mañana vendrá el señor Hakém a platicar con ustedes.
-A mí eso que me importa, no lo quiero oír.
-Ponle mucha atención porque te quedarás con la boca abierta cuando escuches lo que este les dirá, duerme bien que tengo muchas cosas más que enseñarte.
-Mamá, no le saques a la conversación, quiero hablar primero con mi Papá antes de irme.
Rándel salió de la habitación en busca de su Padre pero no lo encontró, estando en el pasillo cuestionó a un empleado diciendo -Disculpe, no ha visto a mi padre, desde hace rato lo estoy buscando.
-Lo siento niño Rándel, salió a caminar, y tal vez vuelva hasta mañana, ya sabe cómo acostumbra a ser su Padre.
-¿A caminar? ¿Porque iría a caminar mi Papá? Solo hace eso cuando tiene que tomar decisiones serias.
-No lo sé, lo único que sé es que tuvieron una discusión los señores, y la señora Ratrudis le aconsejó ir a caminar para que pensara mejor sobre una decisión que iba a tomar.
Rándel pensó: Todo lo tenía bien planeado ya mi Mamá, sin lugar a dudas él no sabe nada sobre esto. -Gracias por decirme, que pase buenas noches.
-Que pase buenas noches niño Rándel.
Rándel se fue a dormir pensando: ¿Porque diablos no me dejan tomar a mí mis propias decisiones? Al principio tan solo era mi padre, pero ahora también mi Mamá, a este paso voy a terminar como esclavo.
Al día siguiente juntaron a ambos jóvenes frente al hombre Hakém, este estaba acompañado por Baldovino quien estaba a su lado en la primera visita, y por su hija Yadira, se respiraba la inconformidad de ambos chicos, así como sus pensamientos sobre ellos: Parecen payasos se decía Rándel, ni si quiera se ven fuertes, dudo que sean la gran cosa.
Hakém observaba a ambos chicos pensando por su parte: Parecen ser buenos candidatos, y no puedo negar que su intromisión temprana en Aztlán puede ser de ayuda para hacer volver a los padres de estos chicos. -En virtud de su descendencia dudo que tenga que poner a prueba nuestras habilidades como guerreros, por lo que yo estoy más que feliz con lo que sus padres me han dicho sobre ustedes, es así que espero se unan a mi causa.
Rándel irrespetuosamente contestó -¿Piensa usted que tengo interés en su causa? dudo que sea lo que presume, me obligarán a acompañarlo, es así que diga lo que tenga que decir.
-Vaya, tienes poca disciplina, pero eso no importa mucho, pronto la adquirirás; Creo que no debemos perder más el tiempo y debemos también de dejar de divagar, mi nombre es Hakém, soy miembro de una organización denominada AZTLÁN, aunque siendo más precisos más que una organización es un estado, pero será mejor para ustedes si la comprenden como una organización.
Jonás quien ya estaba algo informado dijo -Mi padre estuvo comentándome algo sobre ustedes, aunque la información que me dio es muy ambigua, por lo que si me encantaría que me aclararan más, ¿Qué es exactamente su organización o estado?
Hakém sonrió prosiguiendo -Aztlán es un estado supranacional, y como tal participan en él todas las naciones, este se creó a través de un pacto con todas ellas para la realización de fines secretos.
Jonás se intrigó por la palabra usada por Hakém, por lo que no tardó en preguntar -No sé si escuché bien, ¿Dice qué Aztlán es un estado supranacional? hasta donde tengo entendido, la palabra supra se usa para objetos que se encuentran sobre de, y en todo caso sugiere una organización por encima de todas las naciones.
La tenue mirada de Hakém cayó sobre el curioso chico -Si, escuchaste muy bien, somos un estado supranacional, mas no quiero extenderme mucho en mi explicación, por lo que trataré de ser lo más claro posible en el uso de mis palabras, ya que no pretendo hablarles de todo Aztlán, solo de una parte.
Jonás quedó atado a la plática desde el principio -Disculpe la interrupción, por lo que le pido que continúe.
-No hay ningún problema chico, haces bien al preguntar.
Yadira, la hija de Hakém, tosió levemente para hacer que se concentraran en los temas a tratar, por lo que Hakém prosiguió -Como les mencionaba, somos un estado supranacional, mismo que para la distribución de sus facultades se divide en 4 órganos, de acuerdo a como avancen dentro de Aztlán se les dará a conocer información más precisa sobre todo Aztlán, por lo que ahora solo deseo mencionarles que existen estos cuatro órganos, mismos que depositan los poderes en una persona que nosotros denominamos Monje, por lo que lógicamente contamos con 4 Monjes dentro de Aztlán, yo soy uno de ellos, y el órgano del cual me hago cargo es conocido como el ejército supranacional, entre mis facultades está el poder disponer de cualquier ejército del mundo sin importar su nacionalidad, pueden considerarme si ustedes lo miran más fácil, una especie de líder absoluto sobre toda la fuerza militar mundial.
Rándel mantenía su cara de desinterés al grado de comenzar a ser comentarios con la idea de hacer parecer que el sujeto decía puras falacias -Eso es imposible, ¿Cómo puede existir un estado supranacional de ese tipo? ¿Se da cuenta de lo que sostiene usted? De existir algo así, dejaría a la ONU (LA ORGANIZACIÓN DE NACIONES UNIDAS) en pañales, no habría comparación entre ambas. Además, después de dos guerras mundiales quiere que yo crea que el ser humano logró armonizarse realizando un pacto de esa magnitud, perdóneme, pero usted está loco.
Hakém volteo -Pensé que no estabas prestando atención a la plática, pero me alegra que así sea, solo te diré que Aztlán tiene esa magnitud, más quisiera aclararte que sus fines no son los de los estados típicos, todo lo concerniente a nosotros es un secreto para la mayoría de habitantes de la tierra, es así que están a un paso de conocer las sombras del mundo real.
Jonás tenía más conocimientos que Rándel, lo que lo posicionaba en mejor situación para hacer preguntas más trascendentales -Ustedes con ese poder que está por encima de todas las naciones podrían dominar el mundo, si es que no nos encontramos bajo su dominio ya, ¿Cómo podríamos confiar en un organismo de esas dimensiones? Y más cuando nos oculta sus fines.
Hakém admirado por la perspicacia del chico se emocionó diciendo -Impresionante, no tienes de que preocuparte, mis atribuciones como Monje de Aztlán así como la de los demás miembros dentro de esta, están debidamente legisladas, por lo que solo podemos actuar, y realizar lo que la Constitución de Aztlán nos permite, chico, Aztlán cuenta con un estado de derecho al igual que cualquier nación del mundo, no pienses que puedo manejar las fuerzas militares a mi antojo, o que cualquier otra autoridad pueda hacerlo.
Baldovino, el acompañante del señor Hakém pensaba que era necesario dejarse de rodeos e ir directo a los puntos de la visita, por lo que interrumpió diciendo -No deseo cuestionar su forma de explicar señor, pero siento que se está saliendo mucho del tema, por lo que si me permite yo les explicaré todo.
-Me parece muy bien Baldovino, continúa entonces tú.
-Hoy en día el mundo entero se encuentra sumido en una gran corrupción, cabe mencionar que esto no nos interesa como agentes de Aztlán, pero hay una situación especial por lo que deseamos intervenir, al parecer hay una organización clandestina conocida como el ABNA, dicha organización aprovecha la situación de corrupción para lograr sus fines bélicos, normalmente este tipo de acontecimientos quedan en manos de las naciones, pero debido a la falta de efectividad de parte de estas, Aztlán intervendrá.
Jonás notó que el chico Baldovino deseaba revelar los motivos de su visita, no sorprenderlos con lo grandioso que era Aztlán, por lo que continuó la plática diciendo -A lo que han mencionado, sus fines son mucho más elevados que los de un estado cualquiera, por lo que es raro que ustedes tomen la decisión de interferir en los asuntos interiores de alguna nación, ¿Que los motiva a violar de esa manera la soberanía de los países? ¿Y cuál es la finalidad de atrapar a esa organización? pregunto lo anterior por que se me hace absurdo su actuar y más por la sencilla razón de que sus fines son secretos.
Yadira sonreía pensando: Vaya, no son chicos estúpidos, saben ser precisos y concisos, definitivamente este es su lugar. Mientras que Baldovino contestaba -Espías del Ejército Supranacional guiados por el Monje Hakém, descubrieron que el ABNA como se dan a conocer, están desarrollando tecnologías para construir nuevos armamentos bélicos, pero con el sigilo como escudo, así podrán atacar a cualquier nación sin que esta pueda determinar a su atacante, entienden la gravedad del asunto, es necesaria nuestra presencia e intervención, ya que podrían desatar una tercera guerra mundial.
Jonás no podía evitar atacar con sus comentarios a los visitantes -Si sus fines son secretos, quiere decir que esa conducta les preocupa, solo espero que no sea porque ellos debaten su hegemonía sobre el mundo.
Yadira contestó por su compañero -Entiendo tu preocupación chico, mas no tienes por qué pensar mal, lo único que te recomiendo es que si quieres saber más a detalle que es lo que sucede, te alistes dentro del Ejército Supranacional, el tiempo y tus habilidades te contestarán las preguntas.
Rándel pensaba: Tal vez sea esta mi oportunidad para escapar de la autoridad de mis padres, la verdad ya estoy harto que quieran manejar mi vida a su antojo, que piensen que solo por ser mis padres pueden imponerme lo que quieran. -Cuente con mi ayuda señor Hakém, yo si me alisto en su ejército.
Jonás más centrado en lo que ocurría pensaba: Que tonto eres Rándel, eso demuestra que no sabes nada sobre el Ollín, de lo contrario ya te imaginarías un poco en lo que nos estamos implicando, más ese es tu problema, yo entraré porque sé que estos tipos me darán más información sobre el Ollín, y el por qué su enseñanza es secreta. -Mi padre me contó que hace mucho tiempo fue parte de Aztlán, por lo que dudo mucho que sea algo malo, es así que de igual manera yo deseo participar, estoy a sus órdenes señor Hakém.
-¡Perfecto! Preparen sus cosas, dentro de una semana vendremos por ustedes, ya dentro del Ejército Supranacional conocerán lo demás que necesiten saber.
Jonás se acercó a su primo diciendo -Piensa muy bien lo que haces primo, ¿No crees que estás tomando las decisiones muy a la ligera?
Rándel convencido contestó -No porque hasta ahorita no hubiese podido ganarte en combate significa que no soy apto para este tipo de cosas, no me menosprecies Jonás, te aseguro que te sorprenderé.
Hakém se retiró junto con Yadira y Baldovino diciendo -Tomen esta semana también para meditar muy bien sus decisiones, con permiso y que tengan muy buen día.
Ratrudis se encontraba muy feliz por la decisión de su hijo, pero no podía evitar su preocupación por el mismo, por lo que a sabiendas de que ya era diestro en armas y también en que no era tan competente como su primo y mucho menos tenía conocimiento sobre el Ollín, sentía la necesidad de que su hijo cuando menos aprendiera a despertarlo, por lo que al día siguiente lo levantó a las seis de la mañana para dar inicio a sus entrenamientos en una disciplina hasta ahorita desconocida para él.
Rándel se caía de sueño al día siguiente -Mamá, ya acepte ir, ¿Porque me tienes que levantar tan temprano? déjame disfrutar mis últimos días aquí, no seas sangrona.
Ratrudis observaba a su criatura pensando: ¿Sangrona? creo que me he ablandado contigo, más si vas a ir a Aztlán necesitas más que tu simple fuerza física y conocimientos en defensa personal, solo espero que en esta semana logres controlar tu Ollín. -Hijo, te voy a pedir que mires a tu alrededor, que me digas qué notas en el universo, ¿Qué es lo que crees que compone esta infinidad de cosas que existen a tu alrededor?
Rándel aun con sueño pensaba: ¿Esto a que viene? quiero dormir, eso es más importante. -Átomos, ¿Esa es la razón por la que me levantaste? me voy a dormir.
Ratrudis lo tomó del brazo deteniéndolo -¡No! Aun cuando para tus ojos todo está en reposo, la verdad es todo lo contrario, nada en lo absoluto está quieto, se mueve aun cuando tus sentidos no puedan percibirlo.
Rándel llevó su mano a su boca bostezando mostrando su falta de interés en el asunto -Aja, ¿Entonces qué pasa?
Ratrudis continuaba con su explicación -Desde el tamaño subatómico hasta lo inmenso del universo todo se está moviendo, las partículas fundamentales con su espín , y trayectorias, toda partícula elemental se mueve en un caos determinista , la tierra alrededor del sol y nuestro sistema solar en uno de los espirales de la vía láctea; El movimiento es inevitable debido a que es una de las características más esenciales de nuestra realidad, tan así es que los antiguos Aztecas glorificaban una manera muy particular de movimiento, un movimiento inexplicable en todos los seres vivos, ellos lo miraban como una esencia divina, un regalo de los dioses, un poder místico que mantenía todo en constante orden. Dicho poder lo denominaban “Ollín” , significa movimiento en su lengua, el Ollín existe en cualquier parte del universo incluso en los seres vivos, mas no lo entiendas como un simple movimiento o energía cinética, es más como una energía vital de todos los seres vivos, como consecuencia existe energía en forma de Ollín dentro de ti, y de mí.
Rándel miró a su Mamá pensando: Parece que no tiene nada mejor que hacer más que molestarme. -Mamá, está claro que hay movimiento en mí, estoy compuesto de átomos y células, estas se mueven en mí, tengo libre albedrío y mis células dotan de energía a todo mi cuerpo, ya no estés fregando y déjame dormir.
Ratrudis golpeó a su hijo en la cabeza -¡Mal educada! No me faltes al respeto mocoso tonto y ¡escúchame! El Ollín tiene una forma de existir muy especial dentro de los seres vivos, es una energía más vital todavía que la liberada por tus células, si aprendes a despertarlo y controlas esa energía podrás aumentar tu fuerza física cientos, o incluso miles de veces, por lo que el Ollín es usado incluso como un arma, actualmente su enseñanza es secreta y es un arte sumamente reservada a dinastías de guerreros, ¿Entiendes de lo que te hablo?, Rándel.
Rándel burlón desde nacimiento soltó una carcajada hiriente mientras decía -Ay mamá, te volaste la barda, esto sí es un auténtico cuento de hadas, hasta el sueño se me quitó, dime, ¿Existen los duendes?
Ratrudis dejó caer sobre su hijo una escalofriante mirada típica de una madre enojada, Rándel la observaba con miedo pensando: Creo que la regué, ahora si se encabronó.
Rándel se reflejaba en los ojos de Ratrudis quien caminaba hacia él, este asustado comenzó a retroceder hasta chocar con un árbol diciendo -Mamá, era una broma, cálmate por favor, no es para que me mires así de feo, prometo dejar de decir tonterías.
El brazo de Ratrudis se alzó al igual que su penetrante mirada, sus ojos demostraba que Ratrudis deseaba que su hijo observara bien lo que ella haría, al tocar el dedo índice al árbol que se encontraba a espaldas de Rándel, este salió volando varios cientos de metros chocando contra la puerta principal de la casa con una fuerza increíble, Rándel asustado volteó a ver el árbol para luego escuchar la voz de su madre enojada -¡Rándel! ¿Crees que ese árbol que salió volando y se estampó contra el portón de la casa es un cuento de hadas?
- ¿Por qué ya no siento el árbol tras de mí?
Rándel giró su cabeza confirmando que el árbol salió volando mientras pensaba: Es imposible, la fuerza con la que golpeó al pobre árbol debió a ver sido muchísima, para mandarlo hasta allá solo con el empujón de un dedo se necesita una fuerza sobre humana. -Mamá, ¿Cómo diablos hiciste eso?
-Hasta que pones atención mocoso tonto, te lo explicaré mientras aprendes a despertar tu Ollín, y después a usarlo.
Un empleado presenció todo diciendo -Tal parece que ya se acabó la vida tranquila en esta casa, ya extrañaba ver el poder de los señores.
Rándel temblaba por lo que acababa de acontecer frente a sus ojos -Claro que si Mamá, te creo, solo no me vayas a lanzar como al árbol.
Ratrudis gritó -¡Siéntate y pon atención a todo lo que te diga!
Rándel lo último que deseaba era retar a su madre, por lo que se sentó lo más rápido posible tratando de no perder las indicaciones de su ascendiente, Ratrudis esperó un rato hasta notar que ya estaba quieto y atento en lo que ella indicaba -Cómo has de saber tu cerebro funciona a través de impulsos eléctricos que controlan todas y cada una de las funciones de tu cuerpo, trata de imaginarte dichos impulsos.
Rándel cerró los ojos tratando de concentrarse pensando: Tengo que ver los impulsos de mi cerebro, necesito verlos, si no me matan, vamos tú puedes, tengo que hacerlo. Tras un momento de estarlo haciendo Rándel lo consiguió -Ya puedo verlos.
Ratrudis lo miraba fijamente -Concéntrate, si lograste verlos intenta desviarlos imaginariamente, que entre en tu mente la idea de que son flexibles y puedes disponer de ellos en cualquier otra parte de tu cuerpo, usa tus nervios para guiarlos y tus venas como conducto para que de esa manera pueda atravesar todo tu ser, pronto notarás que esa energía fluye por todo tu cuerpo, entonces sabrás que has logrado despertar tu Ollín, es así que realizarás esto hasta que consigas controlar tu Ollín.
Rándel entrenó durante 3 días frustrado debido a que tenía que lograrlo antes de irse al Ejército Supranacional, pero mientras lo hacía pensaba: Maldita sea, esto está bien jodido, ¿Cómo sabré que lo logré? ¿Porque fue tan ambigua su explicación? El chico cayó en cuenta que intentaba crear esa energía mientras pensaba cosas tontas, por lo que el único camino era concentrarse, cosa que siempre se le dificultó por lo inquieto que solía ser, pero a pesar de todo al tercer día mientras estaba en su sesión sintió una sacudida por todo su cuerpo, luego se percató al levantarse de que su fuerza física era mayor, se sentía más ligero, solo necesitaba probarlo, su velocidad y fuerza eran sorprendentes, realmente había aumentado su energía vital, no era mentira, el Ollín existía, por fin logre despertarlo se dijo a sí mismo. Al lograrlo fue a buscar a su Mamá con la idea de presumirle que lo había conseguido, al hacerlo esta le dijo -Rándel, tu Ollín es infinito, mas no creas que solo por eso eres invencible, todo lo contrario, tu Ollín está limitado a la cantidad que puedas manipular dentro de tu cuerpo, de hecho a esa cantidad se le denomina Ollín naturalizado. Realmente la palabra Ollín tiene dos acepciones, una como tu capacidad de control y la segunda como la energía en sí misma, desde el segundo punto de vista y de la segunda acepción tu Ollín es infinito, más tu capacidad de control es finita, lo que vuelve finito el Ollín que puedes usar como energía.
-Entiendo.
-Otro punto a resaltar es que tu Ollín es ilimitado, tras consumirlo tu cuerpo lo recupera tomándolo de la naturaleza, pero de nueva cuenta su uso tiene límites, ya que para naturalizar Ollín necesitas la energía de tus células, estas al tener fuentes limitadas de energía limitan a su vez tu capacidad de naturalizar Ollín, o siendo más precisos tu cansancio físico disminuye tu capacidad de controlar el Ollín de tu cuerpo.
-Mamá, para que el discurso de infinito e ilimitado, si de todas formas no lo puedo usar.
-Yo nunca dije que no podías usar más Ollín del que puedes controlar (no naturalizado), si puedes, mas no debes.
-¿Por qué?
-Te explicaré, al usar la electricidad de tu cerebro el movimiento genera calor en tu interior, pero durante ese proceso se genera el Ollín, no te sorprendas si te cansa porque es normal que aumente tu calor corporal, incluso podrías desmayarte mientras tratas de controlar tu Ollín, esa falta de regulación de tu cuerpo puede ser contraproducente sino la usas adecuadamente.
-Ya veo, mi Ollín es infinito, pero al no contar con la capacidad de controlarlo se vuelve finito, al intentar avanzar ese punto el calor corporal me dejará inconsciente, suena convincente, lo tomaré en cuenta madre.
-No es así de simple, conforme avanzas en tu control de Ollín también se intensifican tus procesos fisiológicos, tu cuerpo regulará tu temperatura a través de la homeóstasis , más debes entender que el Ollín es energía y como tal puede dañar tu cuerpo, si tu fuerzas más Ollín del que puedes tolerar la reacción no será un desmayo, sino un explosión interna, por lo que nunca trates de pasar tu límite, si esa energía sale de tu capacidad de control entonces reaccionará tratando de salir de tu cuerpo o incluso interaccionando con otras partículas, no olvides que no deja de ser energía y le es aplicable todos los fenómenos físicos relacionados con ella.
Ratrudis comenzó a generar Ollín en su cuerpo en grandes cantidades, Rándel se asombraba mientras observaba que poco a poco comenzaron a dilatarse los poros de su piel al mismo tiempo que apareció un destello a su alrededor, era el aura de su increíble Ollín, estando de esa manera gritó su progenitora – ¡Rándel! Observa bien, la energía de mi interior aumenta la temperatura dilatando mis poros, de ahí que sea visible para ti esta aura, pero no es todo, observa bien lo que haré.
Ratrudis comenzó acumular el Ollín mismo que usaba para extraer electrones del suelo, Ratrudis lo hacía de una manera tan controlada que eran visibles las trasferencias de cargas eléctricas, dichas cargas se movían por su cuerpo acumulándose en su puño hasta que un rayo de electricidad salió de la mano de la guerrera a toda velocidad contra el cielo, tras unos instantes se escuchó el estruendo del impacto el cual sacudió el lugar, Ratrudis volteó a ver a su hijo para luego dar la espalda sin decir nada, solo pensó: Esta es la única demostración que te daré del poder del Ollín, lo demás hijo, es cosa tuya. Rándel jamás había visto algo así, por lo que entrenó para mejorar su capacidad de control de Ollín y la cantidad del mismo, practicando pasó más rápido el tiempo y pronto llegaron los miembros del Ejército Supranacional a recogerlos.
Caléb miraba a su hijo partir desde una ventana, Rándel al subir a su trasporte no pudo evitar compartir la mirada con su padre, misma que de una manera extraña le recordó sus últimas palabras de despedida -Hijo, sé que tu madre te enseñó a usar tu Ollín, la verdad no me gusta nada, pero la decisión está tomada, solo recuerda una cosa, tú has vivido en la luz y no conoces ni pequeñamente la obscuridad, pronto lo harás, cuando ese momento llegue se abrirán dudas en forma de abismos que cuestionarán todo lo que has aprendido, pero lo que más afectará será tu concepción del bien y el mal, esta mutará constantemente de acuerdo a tus experiencias, pero algo si te quedará claro: QUE ES UNA MENTIRA QUE EL SER HUMANO ES UN SER RACIONAL.