30/07/2026
Hoy, en el Día del Bordado, no solo celebro una técnica textil. Celebro aquello que, en más de una ocasión, me sostuvo cuando sentía que todo era incierto.
El bordado llegó a mi vida desde muy pequeña, pero con el tiempo dejó de ser solo una tradición familiar para convertirse en un refugio. Hubo momentos difíciles en los que una aguja, un hilo y la paciencia de cada puntada fueron mi manera de seguir adelante. Gracias al bordado encontré una forma de llevar sustento a mi hogar, de transformar la incertidumbre en trabajo y de recordar que siempre se puede crear belleza, incluso en medio de las dificultades.
Cada tira bordada que sale de mis manos lleva horas de dedicación, pero también lleva parte de mi historia, de mis aprendizajes y de mi esperanza. Por eso, hoy agradezco profundamente a quienes han valorado mi trabajo y a todas las mujeres y hombres que mantienen vivo este saber, transmitiéndolo de generación en generación.
Para mí, bordar no es solo hacer artesanía. Es resistir, preservar la identidad de mi tierra y demostrar que nuestras manos también cuentan historias.
¡Feliz Día del Bordado!
Que nunca dejemos de honrar los hilos que unen nuestra memoria, nuestra cultura y nuestros sueños.