El gato tiznado

El gato tiznado Daniela Barrón. Poesía o algo parecido. lo olvidé

¿Me ven a tiempo? Estoy cansada. ¿Alguna vez sentiste que te abandoné? ¿Que no podías con la ansiedad de saber qué pensa...
24/06/2026

¿Me ven a tiempo?

Estoy cansada. ¿Alguna vez sentiste que te abandoné? ¿Que no podías con la ansiedad de saber qué pensaba yo? Me pregunto alargando la mano, en el espacio de la risa y el llanto, buscando un lugar donde quiera recibirme tu bondad. Acomodando, interpretando, reluciendo un vestido que me hace ver añiñada. Volviendo a vivir los sitios que me hiciste amar. Pero tengo que encontrar trabajo ¿No? Cotorrea. Tengo la cara y el brazo lastimados porque pensé "no quiero que nadie me vea bonita". No te lo dije porque no lo entiendo. Pero también pensaba que muchas personas solo actúan cuando ven sangre. Otras, ni así, voltean a mirarme. Probablemente no me han visto tener crisis hasta vomitar mis palabras con miedo. Asustada de que la gente que amo no se tome lo suficientemente importante las advertencias que les doy para no caer profundo. Pero esperan. Pacientemente. Sin pensarlo demasiado. Porque si la llamada que respondió con mi voz hubiera sido de otro avisando que morí, entonces habría tiempo. Dinero. Lágrimas. Arrepentimiento. ¿Por qué querría que se sintieran así? Yo quiero ahorrarles las molestias. Yo quiero que hablemos, que me digan que todo estará bien pues en mí confían. O será que... Les pesa tenerme. ¿Podrían alejarse entonces? Para construirme con aquellos que se sostienen en mi pecho. Para que se sienten conmigo a comer. Para mover todo y reconsiderar los contactos de emergencia. No quiero verme sola. No soporto estar sola. Si no tengo la certeza de que están conmigo aún en soledad, ¿De qué sirve todo esto? ¿Por qué seguiría poniendo todo mi esfuerzo? Igual y el problema se soluciona si los pongo en segundo plano. Como hacen ustedes. Sé de los que quieren dormir para no volver a despertar. Y digo tan simple lo que siento, porque ya no me quiero complicar ni a ustedes. Digo así, porque les estoy rogando por respuestas como un perro amarrado bajo el sol, gimiendo y aguantando. Pelando los ojos con lágrimas para que vean la luz reflectarse hasta el refugio de sus miradas. Quizás así... Quizás nunca.

22/06/2026

Hay personas que me quieren menos cuando recaigo:
Y entonces la incertidumbre
Luego la culpa.
¿Rabia?
Mejor me quedo callada.

20/06/2026

Nota de durazno

siento el sol nublado y como este llega entre las hojas de un árbol de duraznos fresco a mi rostro y aun así me parece más cercano a un empaque de cartón con leche cuajada y enmohecida por el tiempo. Desde los once me he dedicado a explorar con estas huellas dactilares que, al parecer, carecían de conciencia y propósito, descubriendo de esta manera que había caminos en los que no sabía que estaba ni sabía a qué me iba a enfrentar. No tenía idea de lo que significaría una pubertad que te muele a vociferaciones el cerebro y busca dejarte sin pliegues. la conciencia mientras, con la mirada y la voz gravemente alta escuchaba cómo era indeseable mi presencia, mi cuerpo, mi felicidad o mis equivocaciones. Y ahora, siendo lo más joven que jamás seré, teniendo de esta manera 27 años, cuando recaigo en la ya diagnosticada depresión crónica, severa, distimia, como gusten llamarla los especialistas, aunado al trastorno inestable de la personalidad o de la emocionalidad, o más comúnmente dicho, trastorno límite de la personalidad, me doy cuenta de cómo me pone en desventaja el hecho de que mi mente no funcione como los requisitos sociales esperan de mí. Y yo con mi entusiasmo, torpeza o eficacia con rareza. Al parecer, no doy la talla en los trabajos formales que cualquier persona neurotípica puede soportar porque no tiene una rajada tras el músculo que se siente cada vez que alguien provoca en mi una sensación de desprecio. Y quizás por eso acompañada me siento sola. Tal vez por aquello solo los besos de mi novio me calman hasta que emergen de su lengua palabras que siento como si las deletreara y me pican como astilla de huesos los ojos, no entenderlo o mejor dicho, comprenderlo muy bien: por qué la gente puede ser cruel. Sin medicamentos no duermo y se siente la fatiga que surge en lo cotidiano cuando en soledad no puedo hacer tareas del hogar. Hoy, al ver a Eclipse dormida en su cama, en una casa que su familia me está prestando por al menos una noche y un día, predigo en mi mente que aún así debo hallar los colores azules que se ven tan tan tan lejos de mí y sentir la belleza que los breves momentos de estabilidad me obsequian cuando logro equilibrar los espacios que tocan mi presencia. Quiero dejar de pensar que siempre el dinero es más importante que yo y que mi esfuerzo laboral nunca es bien pagado. Que observo como se concentran las riquezas, como se planifica la destrucción ambiental, la fragmentación en instantáneas de la humanidad, casi como si... En cualquier segundo que no prevea, todo fuera a estallar y yo pudiera ligeramente dejarme desangrar.

20/06/2026

Nota

La forma en qué reacciona mi cuerpo y mi mente para protegerme no debería causarme culpa. Mientras hablan de decisiones, escucho a mi estómago: el hambre que sacio después de días comiendo poco me responde con vómito y ansiedad. Debe ser muy justo el espacio en el que estoy cuando me sostiene entre sus brazos para no sentir que se me van a resbalar los sesos de mi plato de conciencia. El techo sea blanco o café, se mueve al despertar. Soñar y soñar, mi familia siempre ocupando hasta mi inconsciente, no sé qué tiene de medicinal o químicamente incorrecto que recuerde con cuidadosa calidad lo que ví en un escenario creado. Busco aleatoriamente a alguien que me diga que es temporal. Qué las recaídas van y vienen, porque la voz propia al parecer no me convence. ¿Por qué me haces llorar? ¿Por qué nadie se quiere quedar? Es el azúcar. La que más tiempo me ha acompañado. Lo digo de esta forma porque siempre aparece cuando mi lengua aletea en saliva. Los años con ella han sido extraños. La edad en la que más me he hecho daño... ¿Cuál ha sido? Pensar mucho en ello me hará mal. Seguir regresionandome. Tan desesperada estaba que pregunté hasta por mi abuelo. ¿Mi abuelo materno? Apenas si nos conocemos. Ojalá pudiera comprarte ese pantalón. Ojalá pudiera dejar de incomodar. ¿Viste los meses que pasé más estable? El progreso qué hice no se perdió, pero recuperarlo mientras veo mis muslos y brazo dañado es impactante.

13/06/2026

pum: ¿Cuánto por verte?
pum: ¿Cuánto por verte a ti y a tu novio?
pum: ¿Cada cuánto te cortas?
Y yo opino de forma envolvente con el vapeador pegado a la mano: consigo incluso quitarle el color plateado de la base. Aún así puedo ignorar por el tiempo deseado y posponer hasta sentirme lo suficientemente segura de estar pisando sin mis tobillos abiertos rozando. Un plato más limpio. Y otro vaso de cristal roto. Un mes dos veces en emergencias. Madrugada o mañana. Una dulce trabajadora social: no me resistí, le cedí todo lo que me pidió. Para después un cambio de dosis. Luego un apagado mental. Después el toque para compensar. Días chiclosos, de frescos besos desde los pies a la boca. Llorar en el vitropiso y recordar la basura que he guardado y no sirve para nada. Como algunas cosas o personas. ¿Así se desprende otra piel? En quince minutos, como cuando me sacaron la tercera molar. Me costó esperar para usar bien mi boca. En diez años siendo sexualmente activa, ¿Por qué nunca me tocaron como tú? Desde la conciencia de concebir ¿Quieres que nos amarremos invisiblemente para existir? Dame dame beso ahí... Ahí... Ahí...

Savs dice que si tienes que explicar mucho la obra no vale madres así q voy cerrando el ortito. .l.
12/06/2026

Savs dice que si tienes que explicar mucho la obra no vale madres así q voy cerrando el ortito. .l.

Dame: juego. El impulso salvaje de masticar un escuichi me hace destrozarlos. Sé tan bien como mi novio que los juguetes...
11/06/2026

Dame: juego.

El impulso salvaje de masticar un escuichi me hace destrozarlos. Sé tan bien como mi novio que los juguetes me duran menos que un p**o a un lado del ventilador. ¿Entonces por qué sigo insistiendo? Si pude encontrar un solo pony original de diez pesitos en dos fayucas. Ni un par de botas que este trozo grueso de pies pueda lucir: zapatería barata. ¿Soy yo? Que dibujo igual que a los seis años y escucho las coreografías, veo la pierna golpeando el piso, una mano en la cintura y otra señalando. Siento su juventud como pegamento que humedece el papel pintado con crayolas para agregar chispa como si así nadie fuera a ver que no tengo técnica. Pero bien, intento llamando de nuevo a la línea de la vida y termino dando la caminata para que mi pelo naranja neón sea imposible de no ver, que advierta el paso de la drogadicta con tlp que a veces está increíblemente estable pa luego caer vomitando con la boca y la nariz y la va**na si hace falta todos los fluidos que no soporta mi cuerpo mientras la cabeza se empieza a convulsionar entre mi fuerza del intestino para no perder equilibrio y la pupila se nubla dándole paso a mi baile de perro chihuahueño, no me gustan los policias pero el que me llevo arrastrando a urgencias parecia payasito cuando se quejaba de la gente. Sobre todo debe ser que camino como si te fuera a dar una patada con mi casquillo en las nalgas si tienes la torpeza de decirme algo irrisorio. Actualmente, me detengo varias veces al día para pensar que él tiene una voz muy agradable y la risa profunda que me motiva a hacer bosquejos de gatos para nada realistas. Sí yo pudiera te encajaría un dedo en la panza hasta que se salga como relleno de mantequilla tu sangre y yo pueda restregarme con mermelada de fresa guardada en los cachetes para escupir y combinar los sabores de tu piel y el azúcar. Pero nada más te voy a hacer esposo y papá. Leveson, así como si no estuviera armando nuestro seguro para la vejez.

¡OoOopsSs!
¡SsShHh!
¿¡Tendré esas manos por siempre?!

Voy a descansar con mis mangas de Dorohedoro en el ataúd. Hayashida sabrá que ame su obra hasta la muerte. En la vejez y cuando estaba naciendo y apenitas se publicaba en las revistas la historia que se alarga por un par de décadas. Quiero que los que sobreviven vengan a beber café como yo lo preparaba. Y sí están lo suficientemente interesados, estructuren una playlist de sus canciones favoritas que les presente mientras leen un poema mío entre risas y sorbitos. Igual, como ya no estaré viva, pueden aventarse los reproches con la convicción de la transformación orugezca del duelo. (Por favor recuerden que los amo todavía y para siempre)

Número uno bien duro

Hay una pala para moldear que uso para extender pintura acrílica. Y se ve horrible. De hecho, hace más de un año que considero mis pinturas basura de la mala. Por alguna razón algunas de las personas que amo me piden quedarselas. Es más, yo olvido haberselas dado y cuando las vuelvo a ver en sus casas quiero llevarmelas. Igual solo hago gatos, flores, conejos, nubes, pasto, estrellas, cielos irregulares, marcos estúpidamente feos.
No valen nada.

Número dos bien lleno

Pocas cosas me gusta hacer mientras camino porque estoy muy concentrada en no caerme. Fumar es terrible. Pero comer una co**ha de chocolate es fabuloso. Sobretodo porque recuerdo con nostalgia cortada el placer de vomitar pan. Esta vez decidí comer un pastel con betún de mantequilla: bizcocho de chocolate. Dos vueltas y me lo acabé. Deje la base para congelarla. ¿Sí tú pudieras convertirte en una vena de mi corazón renunciarias a tu columna vertebral para darme escalones de ella en un frasco con sangre? Sirve igual si me das un ramo de tulipanes.

Número tres divino

Y el veintiocho, porque ese día nací, y el veintiuno de marzo porque empieza la primavera, y la izquierda porque Flores Magón así lo querría.
Uno
Dos
Tres
Amén.
Dios
Padre
Hijo
C U A T R O
Q U E
E S
U N O
MADRE.

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