Peces y poesía

Peces y poesía ⚢ Literatura, ilustración, feminismo. Soy Cris, la de Poesía "Yo, L-lita"👋🏼💫.

Acompáñennos el próximo 3 de mayo 💕
11/04/2026

Acompáñennos el próximo 3 de mayo 💕

✨ Les invitamos a la presentación del poemario “Exhumana” de Karla Ruiz, el domingo 3 de mayo a las 4 pm en Cafebrería Aletósfera ☕🌿

Será un espacio para conversar sobre este compendio de poemas que cuestionan la crueldad normalizada, la violencia cotidiana y aquello que hoy entendemos por «humanidad».

📚 “Exhumana” es una obra íntima y crítica que nace como un rechazo visceral a la humanidad tal como la conocemos. Inspirado en Rita Segato y su declaración e idea de nombrarse «exhumana», el libro explora la indignación ante las violencias normalizadas y recorre espacios cotidianos junto a su protagonisfa: el consultorio psiquiátrico, la ciudad, la iglesia, la universidad y el hogar, para preguntarnos qué somos hoy y qué posibilidades de cambio aún existen.

¡No se lo pierdan! 📖❤️‍🔥

📍 Cafebrería Aletósfera
🗓️ Domingo 3 de mayo
🕓 4:00 p.m.
🎟️ Entrada libre

Hace algunos años una iba a librerías como Gandhi y no encontraba poesía escrita por mujeres, menos aún contemporánea y ...
07/04/2026

Hace algunos años una iba a librerías como Gandhi y no encontraba poesía escrita por mujeres, menos aún contemporánea y con enfoques feministas-políticos.

A Pizarnik no podíamos conseguirla ni sobre pedido.

La verdad es que las cosas han mejorado mucho, y ha sido gracias, sobre todo, a las lectorAs, promotoras, coordinadoras de círculos de lectura, libreras y editoras literarias.

Esto me hace sentir tan feliz y orgullosa 🥹. No dejemos de leer y difundir nuestrA literaturA. 💜

29/03/2026

“The Origin of the Harp of Elfin”
Henry Jones Thaddeus, 1890

A figure drawn from myth, slowly taking the form of a harp, its strings woven through her own hair.

“Pundonor”Hoy me vi en el espejo,y lo raro es que me acepto, acepto mis experiencias, marcadas por mis arrugas.Acepto mi...
28/03/2026

“Pundonor”

Hoy me vi en el espejo,
y lo raro es que me acepto,
acepto mis experiencias,
marcadas por mis arrugas.
Acepto mi tono de piel,
piel canela que alienta el fuego,
que marca historia, que huele a fe.

Mis ojos pequeñitos,
cual botones al crisol,
anuncian la alegría
en el cándido fulgor.
Mi estatura ya no es tema,
pues parte de la distancia
que hay entre mi alma
y el eco que la resuena.

Amo lo que veo.

Hubo un tiempo en que no era así;
todo era malo y desagradable,
pero ahora entiendo mi reflejo,
mismo que me marca
que aún no he mu**to.

—Lupita Valmol

*Ilustración:
*Poema creado como parte del laboratorio poético «Poesía para quienes no leen poemas» de

La poesía, este oportuno pasamanos 💜Feliz día internacional de la poesía 💫
21/03/2026

La poesía, este oportuno pasamanos 💜

Feliz día internacional de la poesía 💫

Un poema bellísimo para celebrar este día internacional de la poesía 📖💜:

“A algunas les gusta la poesía”

A algunas les gusta la poesía.
A algunas,
es decir, no a todos.

Ni siquiera a los más,
sino a las menos.

Sin contar las escuelas,
donde es obligatoria,
y a las mismas poetas,
serán dos
de cada mil personas.

Les gusta,
como también les gusta la sopa de fideos,
como les gustan los cumplidos
y el color azul,
como les gusta la vieja bufanda,
como les gusta salirse con la suya,
como les gusta acariciar al perro.

La poesía,
pero qué es la poesía.

Más de una insegura respuesta
se ha dado a esta pregunta.

Y yo no sé,
y sigo sin saber,
y a esto me aferro
como a un oportuno pasamanos.

—Wislawa Szymborska (adaptación)

12/03/2026

¿Por qué escribo?

A esta pregunta
tengo millones de contestaciones
que son preguntas:

¿Para no pintar?
¿Por qué no soy médico o astronauta
y no sirvo para nada a la Humanidad?
¿Para comunicarme
de un modo inexplicable,
a través de papeles, tinta y sus criaturas,
con Dios, aunque las cartas no sirvan
y los carteros estén en huelga?
¿Para hacer un inventario
de lo que Dios me ha dado?

Para no morir.

Creo que es para no morir,
aunque parezca pretencioso decirlo.

Diré: para morir un poco menos.

—Silvina Ocampo

11/03/2026

Nadie abandona su hogar,
a menos que su hogar
sea la boca de un tiburón.

Solo corres hacia la frontera
cuando ves que toda la ciudad
también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú.
Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela,
que te besó hasta el vértigo detrás de la fábrica,
sostiene un arma
más grande que su cuerpo.

Solo abandonas tu hogar
cuando tu hogar
no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar
a menos que su hogar le persiga,
fuego bajo los pies,
sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así,
hasta que sentiste el hierro ardiente
amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces
cargaste con el himno bajo tu aliento,
rompiste tu pasaporte
en los lavabos del aeropuerto, sollozando
mientras cada pedazo de papel
te hacía ver que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie
sube a sus hijos a una patera,
a menos que el agua
sea más segura que la tierra.

Nadie abrasa las palmas de sus manos
bajo los trenes, bajo los vagones,
nadie pasa días y noches enteras
en el estómago de un camión,
alimentándose de hojas de periódico,
a menos que los kilómetros recorridos
signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las verjas,
nadie quiere recibir los golpes
ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados
o el dolor del que revisten
tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión,
pero la prisión es más segura
que una ciudad en llamas,
y un carcelero en la noche es preferible
a un camión cargado de hombres
con el aspecto de tu padre.

Nadie podría soportarlo,
nadie tendría las agallas,
nadie tendría la piel
lo suficientemente dura.

Los: «váyanse a casa, negros»,
«refugiados»,
«sucios inmigrantes»,
«buscadores de asilo»,
«quieren robarnos lo que es nuestro»
«negros pedigüeños»,
«huelen raro», «salvajes»,
«destrozaron su país y ahora
quieren destrozar el nuestro».

¿Cómo puedes soportar las palabras,
las miradas sucias?

Quizás puedas,
porque estos golpes son más suaves
que el dolor de un miembro arrancado.

Quizás puedas,
porque estas palabras son más delicadas
que catorce hombres entre tus piernas.

Quizás porque los insultos
son más fáciles de tragar
que el escombro, que los huesos,
que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa,
pero mi casa
es la boca de un tiburón.
Mi casa es un barril de pólvora,
y nadie dejaría su casa
a menos que su casa
le persiguiera hasta la costa,
a menos que tu casa
te dijera que aprietes el paso,
que dejes atrás tus ropas,
que te arrastres por el desierto,
que navegues por los océanos.

“Naufraga, sálvate,
pasa hambre, suplica,
olvida el orgullo,
tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar
hasta que su hogar se convierte
en una voz sudorosa en tu oído
diciendo: “Vete,
corre lejos de mí ahora.
No sé en qué me he convertido,
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que éste”.

—“Hogar”, de la poeta keniana Warsan Shire

[*] Patera: Una patera es una embarcación pequeña, de fondo plano y sin quilla, utilizada habitualmente para el transporte de inmigrantes en travesías marítimas peligrosas. Suelen ser embarcaciones precarias, lo que representa un alto riesgo de naufragio o hipotermia.

*Traducción y adaptación:
*Pintura: Esaias Thórenk

Tienes noventa años. Estás mayor y dolorida. Me cuentas que fuiste la joven más bella de tu época— y yo te creo. No sabe...
07/03/2026

Tienes noventa años. Estás mayor y dolorida. Me cuentas que fuiste la joven más bella de tu época— y yo te creo. No sabes leer. Tienes las manos hinchadas y deformes, los pies maltrechos. Sobre la cabeza llevaste toneladas de paja y leña, baldes llenos de agua.

Viste salir el sol todos los días. Con todo el pan que amasaste se podría haber hecho un banquete universal. Criaste personas y ganado, y llegaste a meter lechones en tu propia cama para evitar que murieran de frío. Me contaste historias de apariciones y hombres lobo, viejas historias de familia, un as*****to. Pilar de tu casa, fuego de tu hogar— siete veces quedaste preñada, siete veces diste a luz.

No sabes nada del mundo. No entiendes de política, ni de economía, ni de literatura, ni de filosofía, ni de religión. Heredaste unos escasos cientos de palabras prácticas, un vocabulario somero. Con esto viviste y vas viviendo. Muestras preocupación e interés por las catástrofes y también por lo que pasa en la calle, por las bodas de las princesas, y por si a tu vecina le roban unos conejos. Sientes grandes odios por motivos que ya no recuerdas, grandes devociones que no se deben a nada concreto. Vives. Para ti, la palabra Vietnam apenas es un sonido extraño que no cabe en el horizonte de legua y media en que te mueves. Del hambre, algo sabes; ya viste izarse una bandera negra en la torre de la iglesia. (¿Me lo contaste tú, o habré soñado yo que tú me lo contabas?).

Contigo va tu pequeño abanico de intereses. Y, no obstante, tienes los ojos claros y eres alegre. Tu risa es como los fuegos artificiales. No he visto reír a nadie como a ti. Estoy delante de ti, y no entiendo. Soy carne de tu carne y sangre de tu sangre, pero no entiendo. Viniste a este mundo y no trataste de saber lo que es el mundo. Llegas al fin de la vida, y el mundo aún es, para ti, lo que era cuando naciste: una interrogación, un misterio inaccesible, algo que no forma parte de tu legado: quinientas palabras, un huerto al que dar la vuelta en cinco minutos, una casa de tejas sueltas y suelo de barro. Aprieto tu mano llena de callos, paso mi mano por tu rostro arrugado y por tus cabellos blancos— y sigo sin entender.

Fuiste guapa, dices, y bien veo que eres inteligente. ¿Y por qué entonces te robaron el mundo? ¿Quién te lo robó? Pero de esto tal vez yo sí entienda, y podría decirte el cómo, el porqué y el cuándo si supiese escoger, de entre mis innumerables palabras, las que tú pudieses comprender. Ya no vale la pena. El mundo continuará sin ti— y sin mí. No nos habremos dicho el uno al otro lo más importante. ¿Pero podemos estar seguros de eso? Yo no habré dicho nada porque mis palabras no son las tuyas, ni representan el mundo a ti debido. Me quedo con esta culpa de la que no me acusas— y eso es, si cabe, lo peor.

Pero ¿por qué, abuela, te sientas tú a la solana de tu puerta, abierta hacia la noche inmensa y estrellada, hacia el cielo del que nada sabes y por el que jamás viajarás, hacia el silencio de los campos y de los árboles asombrados, y dices, con la tranquila serenidad de tus noventa años y el fuego de tu adolescencia nunca perdida: «¡El mundo es tan bonito, y a mí me da tanta pena morir!»?

Es esto lo que no entiendo— pero la culpa no es tuya.

—José Saramago, extracto de su libro "De este mundo y del otro".

*Ilustración: Monturqueza

❤️
05/03/2026

❤️

“Tienes una vida”

Mira, y mira otra vez.
Este mundo no es sólo una
pequeña emoción para la mirada.

Es más que solo huesos.
Es más que una muñeca con pulso.
Es más que el latido de un corazón.
Es alabar la vida.
Es dar hasta que dar se sienta como recibir.

¡Tienes una vida, mira nomás!
Tienes este día, y tal vez otro,
e incluso… tal vez todavía otro.

—Mary Oliver
*Traducción por
*Ilustración: .ilustracion en Instagram

💔
04/03/2026

💔

Rabia.

Tengo ganas de gritar, todo el tiempo.

Estoy en el aeropuerto.
Dos hombres de unos cincuenta años
están tomando un café, trabajan juntos
y, por la forma en que están de pie
y el volumen de sus voces,
me los imagino un poco machistas.
Alianzas en sus dedos anulares.
¿Violan a sus esposas
mientras ellas duermen?
¿Y qué hay de aquel,
de ese viejo que no parece gran cosa?
¿Y de ese joven?
¿Cómo saberlo?
¿Cómo estar a salvo?
¿Dónde?

Más de noventa hombres.
Cientos deben haber visto los posts.
Nadie dijo una palabra.
He leído extractos de coco.fr:
“Hola, estoy buscando un amo
que difunda imágenes de mi cerda
cuando yo quiera”
¿Le puede pasar esto a alguien?

Los observo, a los hombres,
en la calle, en el metro.
Y a ese, ¿crees que las mujeres muertas
le excitan? ¿ Y a aquel?
No se está a salvo en ninguna parte.

Estás paranoica.

No, no lo estás,
es aún peor,
conoces las cifras.

—Adaptación de extracto del libro «Vivir con los hombres: Reflexiones sobre el juicio Pelicot» de Manon García

*Ilustración: en Instagram

“Quiero aceptarte”Nací amándote,pero no cuidándote.Nací escuchándote,pero no atendiéndote.Crecí contigoy nunca fuiste im...
27/02/2026

“Quiero aceptarte”

Nací amándote,
pero no cuidándote.
Nací escuchándote,
pero no atendiéndote.

Crecí contigo
y nunca fuiste impedimento
para trepar, brincar y explorar.

Con el tiempo, te conocí
y me ayudaron a conocerte
(tal vez, no fueron
las personas correctas).

Te exploré y empecé a
dejar de quererte.

A pesar de que había
nacido amándote,
ya no era igual.

Te maltraté, te hablé mal,
te descuidé y fuimos
a donde sufriste.

Hoy, quiero aceptarte,
quiero abrazarte y decirte
que eres suficiente,
que has sido mi más fiel
compañera y te quiero.

Quiero aceptarte.

—Sara Pacheco

*Fotografía:
*Este poema fue creado como parte del laboratorio del «Círculo de poesía para quienes no leen poemas»

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