24/02/2026
La mayoría de los investigadores afirman que los orígenes de Teotihuacán se remontan al año 500 antes de Cristo (A C) cuando ese valle se encontraba ocupado por pueblos dispersos en pequeñas aldeas, dedicados a la agricultura y la recolección de frutos, tenían industria alfarera y hacían templos de pequeños basamentos rudimentarios.
Trescientos años después estos pequeños grupos sociales transformaron sus estructuras sociales a unas más complejas que se asentaron en el centro del valle de Teotihuacán, época en la que construyeron las pirámides del Sol y de la Luna.
Teotihuacan fue la primera gran metrópoli de mayor influencia en el continente americano. Durante su época de apogeo, entre 100 AC y 650 DC, la superficie de la ciudad abarcaba 20 kilómetros cuadrados, con más de 150,000 habitantes. Aún se desconoce acerca de los primeros habitantes de Teotihuacan, el nombre original que tuviera, y el motivo por el cual se abandonó la ciudad alrededor de 650 DC. Cuando los aztecas llegaron del norte a principios del siglo XIV y descubrieron las ruinas abandonadas en el altiplano central de México, la llamaron Teotihuacan, lugar donde nacieron los dioses, y lo usaron como el escenario de su propio mito de la creación.
Teotihuacán ha sido motivo de interés para las sociedades posteriores al declive de la cultura teotihuacana en Mesoamérica. Sus ruinas han sido exploradas desde la época prehispánica, entre otros, por los toltecas y los mexicas. El descubrimiento de objetos teotihuacanos en los yacimientos arqueológicos de Tula y el Templo Mayor de México-Tenochtitlan así lo confirma. En la mitología nahua posclásica, la ciudad aparece como el escenario de mitos fundamentales como la leyenda de los Soles de los mexicas.
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