18/11/2025
Viva la escuela normal rural de San José de las Flores, el mejor metodo para educar es el trabajo.
La primera plantilla estuvo compuesta por 35 integrantes: 20 docentes, una trabajadora social, una técnica en administración, una doctora y un doctor, una enfermera, tres secretarias, un peluquero y tres cocineras, un Subdirector Técnico, el Profr. Leandro Quintero Acuña, el Subdirector Administrativo, el Profr. Jesús Moreno Salazar, coordinados y dirigidos por el Profr. y Lic. José Luis García García, en calidad de Director de la naciente escuela.
Para la acción referida, se contó con el apoyo de los pobladores del Ejido seleccionado, pues por algunos días y mientras los padres de familia y los propios alumnos construían dormitorios, comedor y aulas, con materiales de la región, los estudiantes comían y dormían en sus casas; mientras que el Profr. Tereso Hernández Cervantes, Director de la Escuela Primaria Lic. Benito Juárez, prestaba algunas de sus aulas, para las primeras clases. Es decir, la Institución empezó a funcionar en la zona urbana del Ejido y ahí se mantuvo por cerca de cinco años, ya que en agosto y septiembre de 1981, se cambió al lugar que actualmente ocupa.
La fundación de la Escuela en referencia se vio favorecida, porque a unos pocos meses de su inicio, se impulsan las Escuelas Normales Experimentales, circunstancia a la que se acoge la Institución para obtener su oficialidad el 4 de marzo de 1977, bajo la denominación de Escuela Normal Rural Experimental de Tamaulipas, por parte de la Dirección General de Educación Normal en el País, a cargo del Profr. Napoleón Villanueva Cruz, tamaulipeco egresado de la Escuela Normal Rural Lauro Aguirre de Tamatán.
El apoyo decisivo del Sr. Enrique Cárdenas González, como Gobernador del Estado en ese entonces, aliado permanente, fue evidente, primero como gestor, después con sus constantes y frecuentes visitas a la Escuela, permitieron ir resolviendo algunas necesidades asistenciales, con la dotación de víveres y servicios médicos. A estas acciones, se sumó Doña Bertha del Avellano de Cárdenas, primera dama y presidenta del DIF, con la dotación de 180 camas individuales para los alumnos.
La Institución se fortalece progresivamente, con la visita del Profr. José Luis Andrade Ibarra, Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, pues el Lic. Fernando García Arellano, Asesor de la Secretaría General de dicho Sindicato, logró el acuerdo para que en la agenda de visita a Tamaulipas, el líder sindical acudiera a la Institución y al convivir con personal y alumnos acuerda dotar a la biblioteca de la bibliografía necesaria para hacerla funcional y acorde con las recomendaciones curriculares.
En abril de 1977, el Dr. Ramiro Iglesias Leal, cardiólogo espacial, pionero de la medicina aeroespacial, invitado en 1968, por la NASA, como médico de cardiología en la misión Apolo 8, en el primer vuelo interplanetario tripulado y Exalumno de Tamatán, pasa sus vacaciones en el internado de la Institución, ofreciendo a los alumnos y campesinos, magistrales conferencias, con apoyos audiovisuales de alta tecnología y en las horas de estudio, elaboró con alumnos y ejidatarios, un documento denominado: Código moral de la juventud campesina.
El referido Doctor, en su ejercicio profesional, fue cardiólogo del líder petrolero Joaquín Hernández Galicia, a quien solicitó, conociera la Escuela y apoyara con maquinaria para desmontar parte del terreno que poseía. Dicho dirigente, dialogó con padres, alumnos y maestros, que desmontaban con talache, hacha y machete y al constatar su trabajo, en abril de 1978, los apoya desmontando 100 de las 200 hectáreas cedidas a la Institución.
En 1979, se suma a los trabajos de la Escuela, el Delegado General de Educación en Tamaulipas, el Lic. Ramiro Óquita y Meléndrez, como catedrático de la misma y gestor, en acción paralela con el Gobernador, para el logro del internado, pues solo estaban reconocidos los estudios, logrando ambos este propósito al otorgar la clave asistencial correspondiente, para que la escuela dejara de tener carácter de experimental y fuese normal rural a partir de diciembre del mismo año, con efectos presupuestales a partir de febrero de 1980.
Se precisa que hasta el año mencionado, la escuela funcionaba con el apoyo de los comités municipales y regionales de ex alumnos de las Escuelas Normales Rurales de Tamatán y Galeana, que le hacían llegar: alimentación, material deportivo y de higiene, vestuario para los grupos artísticos, materiales y recursos didácticos para la prácticas pedagógicas de los alumnos, dotación de un trasporte escolar para diferentes actividades; como producto de apoyos del sector campesino y educativo y otras organizaciones obreras.
Desde su fundación, la Institución ha funcionado bajo el principio pedagógico de la coeducación, teniendo como lema, que guía y conduce las aspiraciones de la comunidad escolar: “El mejor método para educar, es el trabajo”. A estos principios, que forman parte de la cultura escolar, se le agregan dos elementos relacionados con la identidad de la escuela: El himno y el escudo, ambos producto del mismo concurso, contemplado en la convocatoria del 2 de noviembre de 1977; donde el alumno J. León Rodríguez Zúñiga resultara triunfador de la letra del primero y su compañero Arturo Ceballos Flores, del segundo. La música del himno es obra del Profr. Isaac López Luna y fue entonado por primera vez, al conmemorarse el primer aniversario de la oficialidad de la Institución, el 4 de marzo de 1978.
Situación actual
La institución se conduce bajo los preceptos normativos, estructurales y organizativos que rigen este tipo de planteles. Se labora de lunes a sábado, teniéndose como norma y principios fundamentales: la organización, el trabajo, la disciplina, el orden y respeto, el cumplimiento del plan y programas de estudio; la aplicación de un reglamento interno y código disciplinario para alumnos; así como el desarrollo de las actividades propias de una escuela normal rural.
Actualmente conforman la comunidad escolar 250 alumnos, provenientes de 30 de los 43 municipios de Tamaulipas, 69 docentes y 30 integrantes del personal de apoyo y asistencia a la educación; manteniendo una relación estrecha, institucional, de respeto mutuo y de armonía con las autoridades educativas superiores de los ámbitos estatal y federal. De lo expresado se concluye que la escuela, aglutinó voluntades solidarias, de diversos sectores, que le permitió desde un principio, mantenerla como internado mixto, bajo el pensamiento pedagógico de la coeducación, que hasta la fecha ha demostrado una formación humana y profesional y que han permitido educar, utilizando el trabajo como método.