Las letras de lo absurdo.

Las letras de lo absurdo. Realizamos difusión de arte y artes literarias.

Así hablaba Zaratustra.
01/04/2025

Así hablaba Zaratustra.

01/04/2025
23/10/2024
IncuestionamientosLos signos tienen un sentido,Las preguntas un propósito,Las dudas un misterio,Los adivinos un secreto....
14/01/2024

Incuestionamientos

Los signos tienen un sentido,

Las preguntas un propósito,

Las dudas un misterio,

Los adivinos un secreto.

Hay que empezar a pensar y a cuestionar para encontrar la verdad detrás de la realidad.

Pero el mensaje de la realidad se atañe más al hambre y a la sangre que a una interrogante.

Por eso es más fácil mentirse que asirse a un porvenir difícil de concebir.

Es decir, el estribo entre lo indigno y lo caro es lo disparejo entre el desperdicio del rico y el vicio del parco.

Es claro, no hay similitud en el criterio o actitud entre alguien que solo puede comer latas de atún y alguien que se costea todo el menú.

Uno se puede cuestionar ciertas cosas habiendo cubierto sus necesidades.

Dos que no tienen ni cubiertos para alimentarse no tienen oportunidad de cuestionar las desigualdades.

Solo las sufren hasta que las enfermedades o la sociedad los desintegran.

Hay cosas incuestionables, no por inalcanzables o inconmensurables, sino porque son una p**a mi**da.

¿Por qué? ¿Por qué no?

Porque...

La incumbencia de la curiosidad es la imprudencia de la morbosidad.

Las insinuaciones en forma de cuestiones son clones de las afirmaciones.

Hay veces que es mejor no preguntar, por no querer saber, por no incomodar, por no insinuar, por no juzgar, por no caer en la mediocridad.

A veces la ignorancia, incuestionablemente, nos sabe a felicidad.

-Ulises García.

Los signos tienen un sentido, Las preguntas un propósito, Las dudas un misterio, Los adivinos un secreto. Hay que empezar a pensar y a cuest...

AntártidaEstoy desierto, más frío que nunca,deshecho en bloques de hielo,lleno de vida y rodeado de muerte.Náufrago al b...
27/08/2022

Antártida

Estoy desierto, más frío que nunca,
deshecho en bloques de hielo,
lleno de vida y rodeado de muerte.

Náufrago al borde del mundo, al extremo y con riesgo de vivir.
Pasa que lo que no te deja pensar es lo que te hace reír y lo que no,
es lo que te hace llorar de emoción.

La fiebre es el origen de lo majestuoso y lo atroz,
es el filo del precipicio hacia el olvido,
una escalada en potencia cuando hay derrumbe,
montañas y riscos hacia lo memorable,
tomar el riesgo de volver a caer es la virtud en sí misma.

Lo inhóspito, un ambiente árido con témpanos en los ojos y yagas en los dientes,
acecha y muerde sin piedad.

El deshielo gotea en la mollera del planeta,
la herencia escurre por los dedos.

Hay ríos en los cielos y su reflejo en los lagos,
hay estrellas en los mares y auroras voraces,
Aquí el limbo es real, yace entre la disidencia y la indolencia,
bajo la reactividad y sobre la pasividad,
estoy donde se presume la veracidad de lo natural,
la brutalidad de lo esencial, lo banal de lo universal,
es verdad,
que como sea que llegue la muerte, en brutalidad o tranquilidad,
al universo no le importa que esto rime o que alguien muera.

Hay peligro en todos lados,
abundan grietas por doquier,
su recorrido remarca la desolación y la hostilidad del suelo delgado.

Un peñasco, un islote y son cien años de soledad en compañía de los glaciares,
a miles de kilómetros de la empatía, del tacto humano.
Sólo al alcance un teléfono vacío, no hay señal.

La Antártida, el imperio con más territorios conquistados en el mundo.

-Ulises García.

Estoy desierto, más frío que nunca, deshecho en bloques de hielo, lleno de vida y rodeado de muerte. Náufrago al borde del mundo, al ext...

26/06/2022

Olvide el título.

Ayer por la tarde te miré entre la intimidad de la rutina y el bullicio de la gente que llenaba la banqueta. Entre tantos rostros que nos separaban, supimos a donde mirar para encontrarnos. De pronto el tiempo se tomaba un descanso; los años de distancia se hacían cortos y nos saludamos con la misma familiaridad de un “siempre” que nació entre nuestras miradas y moriría en nuestra despedida. Nos saludábamos con la misma juventud que nunca más tendremos, pero que siempre echaremos de menos. Pero el tiempo es un animal que respira y siente, es caprichoso y cambiante; sin darte cuenta pasaron diez años y nuevamente somos conocidos que se miran con cariño por ser la prueba palpitante de un pasado lleno de errores, pero con muchos momentos dulces al paladar de la memoria en compañía de un poco de nostalgia añejada para resaltar el sabor.

Ayer por la tarde te miré. O quizás hoy por la mañana. Pero esta noche, al momento que fluye la tinta, recordé que había olvidado que tenía que olvidarte y en mi memoria solo había cambiado tu ropa para no recordarte con aquel vestido amarillo que tanto usaste en las tardes de verano. Había ignorado tu mirada en la playa y la cambie por un manto de estrellas casi perfecto que se desgarraba en la espuma de las olas que lentamente escurría por tus hombros hasta regresar al mar.

Te miré y recordé que secretamente escondí tu recuerdo para encontrarme contigo aunque no te buscara; la canción tocada en algún bar, el viejo puente que lleva al mercado o el sabor de tu desayuno favorito, fueron nuestros lugares de encuentro, aun cuando yo apartara la mirada o no tocaran la canción, continuaba cruzando el puente y bebiendo en el bar para demostrarle a tu recuerdo que ya ni lo recordaba, y si continuaba con este ritual retorcido era más por fuerza de costumbre que por ti, porque de alguna forma tenía que sobrevivir y la miseria con cerveza sabe mejor.

¿Te miré? No lo sé. Pero recordé que esta noche tendría que olvidarte o cambiarte de canción, tal vez si te ocultaba entre la muchedumbre del mercado, en lugar del puente me tendría más tiempo para no recordarte, o mejor aún, diluir tu recuerdo en varias botellas de ron en lugar de cerveza y así volver a cambiar el color de tu vestido en las tardes de verano. Y si esto ya lo he intentado y no me ha funcionado, no lo sé, tal vez eso si lo he olvidado.

- J. Lykaios

18/03/2022

Verdades de un farsante

En principio… - comienza el farsante-.
Yo, comienzo a escucharle.

Tu esfuerzo será recompensado - dictamina el farsante-.
Yo pienso, no siempre es así, al menos es para pensarse,
no pasa con los que se funden en cansancio hasta muy tarde,
no suele suceder con los infortunios por orgullo de los incansables,
es importante el esfuerzo, pero más importante que eso, dejar de romantizarle.

Tienes que ser exitoso - asevera el farsante-.
Yo pienso, hay días sosos aunque también gloriosos, hay que relajarse,
el éxito es subjetivo y su objetivo no es presionarte,
generar serenidad ya es un éxito, eso es prioridad y mantenerla, un arte,
dejar de tener éxito por ser exitoso, simplemente, no lo vale.

Si él pudo, ¿por qué tú no? - predica el farsante-.
Yo pienso, no se trata de mérito o de turno, es sólo que no hay chance,
es difícil entender, pero la minoría es la que tiene mayor alcance,
en realidad, fuera del privilegio, el resto carece de oportunidades, pasa hambre y
cuando la sociedad se dio cuenta de esto, ya era demasiado tarde.

¿El farsante seré yo? ¿Lo era? ¿Lo soy?
Trato de no sobrepensarle para evitar encerrarme en la cárcel de mi mente rumiante, darle vueltas o parar lo imparable, cuestionable, la farsa del mundo que gira pero no se mueve, consciencias humeantes, sin llama encendida, carentes de vida, farsantes.

Es algo que va más allá de la carne y la sangre, la esencia de lo inefable, es el trance de caer en el bucle del esfuerzo por humanizarnos, lo deshumanizante.

En fin - culminó el farsante-.

-Ulises García.

12/02/2022

Siempre fuiste tu.

J. Lykaios.



Aquel que en el vacío encontraba arriba y abajo, algo detrás de lo ausente, donde no había nada, algo digno de ser inmortalizado.

Aquella que en las tinieblas siderales encontraba los matices que la creación exigía para dotarla de sentido, sombras en la escuridad que iluminaban la nostalgia de alguna bohemia soledad, de esas que nacen en la complicidad de un bar y se discuten en una cama.

Esto nunca se trató de demonios encadenados a tu carne mortal, nunca fue acerca del mundo prometido o el amor no correspondido, porque si de todo esto se tratase ¿Dónde quedas tú?

La constante que resistió al llamado del abismo en las noches de intimidad con la hoja de afeitar, cuando la cuerda se balanceaba y te abrazaba, pendiente de una decisión que seducía tus sentidos ya que tu voluntad se había tomado un año sabático.

La rebeldía que se elevó triunfante a la ausencia de razones cuando solamente tenías un amorío con el lápiz y juntos se revolcaban en cada cuaderno, en cada hoja de papel que encontraban, aunque a veces le fueses infiel con la tinta del bolígrafo o la blancura electrónica de un documento de word.

La inspiración que lleno de colores del pasado al atardecer de aquel martes y volvió interesante al día más insípido de la semana. Las palabras precisas en el instante equivocado que fluyeron para encontrar a la persona menos pensada.

Lo que doto de sentido a todo cuanto te rodeaba y dio a luz a la fantástica obra que hoy te inmortaliza, es hijo bastardo que hoy te condena a existir en el corazón roto de alguien, en la llaga abierta de una piel adolorida o en las cicatrices triunfantes de un alma guerrera.

Siempre fueron tus ojos los que vieron el hilo rojo de esa pasión desatada, siempre fueron tus manos las que moldearon las circunstancias y abrazaron las coincidencias, sastre personificado que vestía de gala a lo cotidiano para invitarlo a fumar un ci******lo mientras sintonizabas la amargura en la radio.

El talento siempre fue tuyo y es hora de aceptarlo en todas sus aberraciones, porque el arte siempre fue tuyo y tuyas fueron las consecuencias.

Porque siempre fuiste tú quien se lanzó contra lo perpetuo y contra lo divino, quién se cago en lo eterno para apropiarse de lo inmortal. Siempre fuiste tú el conflicto que denotaba en mil letras que te tragaban por las noches y te escupían por la mañana. El molde de la transgresión, el recipiente de la melancolía, contenedor de la miseria, espejo de la alegría. Siempre fuiste tú.

02/02/2022

¿Sabias qué existe un libro que nadie podrá terminar de leer en su vida?
¿y qué tan solo cuenta con 10 páginas?
En 1960, el escritor francés Raymond Queneanu presentó el que probablemente sea el libro más extenso del mundo. Se trata de Cent mille miliards de poémes, y apenas ocupa diez páginas, que contienen cada una un soneto. Los versos mantienen todos la misma rima y están cortados en tiras, de modo que pueden combinarse con los de otros sonetos. Así, el número total de combinaciones posibles que contiene el libro es de 10 elevado a 14, es decir,cien billones de poemas distintos. Eso implica que nadie nunca podrá leer el libro entero por mucho que se empeñe, ya que se tardarían varios millones de años en casar todos los poemas, eso sin comer, ni dormir, ni leer revistas ni nada.

!Todo en sólo diez páginas¡

Cualquier mezcla que hagamos formará un soneto con sentido, atendiendo a las estrofas, el ritmo y la rima. además, es muy probable que tomando un poema al azar el lector sea el primero en leerlo ya que, según afirmaba el propio Raymond Queneau, si se nos toma unos 45 segundos en leer un soneto y otros 15 en preparar el siguiente, para leer todas las combinaciones tardaríamos aproximadamente unos docientos millones de años.

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