25/04/2026
No era el destino.
Era callarme un poco.
Entre el vaivén del ferry entendí que no todo se controla,
que a veces lo único que toca… es sostener el equilibrio.
Me lancé al agua sin pensarlo demasiado,
porque hay cosas que si las piensas, no las haces.
Y hay versiones de ti que solo aparecen cuando te avientas.
Cerré los ojos al sol
para ver más claro por dentro.
Y frente a algo tan antiguo como Chichén Itzá,
te das cuenta de algo incómodo…
tú no eres tan importante.
Pero tu momento, sí.
Viajar no es escapar.
Es recordarte quién eres cuando dejas de hacer ruido.