26/10/2026
Hay obras que no se conforman con habitar un museo.
Atravesaron siglos, sobrevivieron a sus creadores y encontraron nuevas formas de permanecer.
Una pintura, una escultura, un fragmento de historia que alguna vez fue contemplado a la distancia, hoy puede llevarse sobre la piel.
Y entonces sucede algo extraordinario: el arte deja de pertenecer únicamente a su tiempo para formar parte de nuestra propia historia.
Porque hay obras que no solo queremos mirar. Queremos llevarlas con nosotros.
En la portada nos acompaña una obra de nuestra 𝐃𝐞𝐧𝐢𝐬𝐬𝐞 𝐕𝐞𝐚𝐲𝐫𝐚 artista mexicana que admiramos y que nos recuerda que el arte sigue creando historias mucho después de salir de las manos de quien lo hizo.