27/12/2025
En mis inicios como Manicurista cobraba $200 pesos por set y tenía tanto trabajo que pensé, si subo mis precios, voy a ganar más y trabajar menos. Pero ni así lo logré, costara lo que costaran mis Uñas, las clientas seguían llegando. En ese tiempo recuerdo que llegué a cobrar hasta $1,500 por set personalizado.
En mis años más intensos rompí mis límites, había días en los que hacía hata siete sets seguidos; ese fue mi récord. Suena exagerado, pero por ahí de 2020 o 2021 yo no paraba. Ya tenía agenda llena, mensajes desde temprano y citas hasta la madrugada. Trabajaba de lunes a domingo, haciendo cinco o seis servicios diarios sin fallar. Unas 25 o 30 clientas por semana.
Prácticamente no descansaba, pero si alguien escribía diciendo que pagaba más, la atendía. Hubo rachas en las que prácticamente no dormía.
Obviamente el cuerpo pasa factura.
El médico fue claro, o le bajas, o te vas a terminar lastimando más. Ahí entendí que tenía que cambiar la estrategia.
Decidí cobrar más y trabajar menos. Al principio parecía una locura subir aun más el precio, pero funcionó. Subía el costo y la agenda se seguía llenando igual. Llegué a cobrar cifras que jamás imaginé por servicios personalizados y diseños exclusivos.
Ahí aprendí algo clave, no se trata de hacer más, sino de saber cuánto vales… y de cuidarte, porque ningún éxito vale perder tus manos, tu salud o tu paz. La que entendió entendió…
(Imagen de: LVNails.art )