10/03/2026
Ser infiel o demasiado ingenuo…
La realidad de todo esto es que él se parecía tanto a su primer y único amor. Mismo rostro, mismo color de ojos, mismo color de cabello, hasta igual en el aroma que despedían sus feromonas.
Pero algo en su interior no se sentía correcto; su lado omega gritaba y rasguñaba desde adentro, negando por completo lo que sus ojos veían.
—¿Kacchan? —su voz salía con dificultad, con miedo.
—Shhh —fue lo único que dijo y besó sus labios.
Sus manos se paseaban descaradamente por su cuerpo, lo hacían gemir por cada roce, por cada caricia. Sabía cómo hacerlo calentar y qué puntos tocar para que su libido subiera y, con eso, su entrada empezara a lubricar.
Dioses, ese alfa lo hacía delirar de placer. ¿Por qué su instinto se negaba a aceptar que era su Kacchan?
—¡No! —gritó el omega.
El cambio fue tan repentino que sintió que se iba a morir. Su omega se manifestó de una manera tan brutal para detener lo que estaba haciendo. Su conciencia quería que lo siguiera tocando, pero en su interior lo negaba.
Dio dos pasos hacia atrás y no se fijó que estaba tan cerca de la cama; cayó sobre ella. Su teléfono salió del bolsillo que tenía en el s**o.
La pantalla se iluminó por la llamada entrante, pero el cuerpo de ese alfa se sobrepuso, le abrió las piernas y besó sus labios.
Agarró el teléfono y apretó el botón para apagarlo. Izuku no pudo moverse porque sus manos fueron sujetadas con fuerza.
El aroma cada vez se hacía más pesado… su respiración era más errática; su cuello estaba siendo poseído por el alfa. Los besos aumentaron, dejando pequeñas marcas rojizas.
Sus sentidos se iban nublando; la sed de seguir siendo tocado por esas manos y llegar hasta el final era mucho más grande que su raciocinio.
Besó sus labios con hambre, mientras sus manos viajaban a través de su cuerpo, quitando una a una sus prendas. Los gemidos se escuchaban en esas cuatro paredes.
Fue bajando poco a poco, pero Izuku tenía episodios donde su omega salía de repente; quería liberarse de lo que ese chico, parecido a Katsuki, lo hacía sentir.
Quería quitarse de esa nube parecida al celo; su instinto no aceptaba lo que estaba pasando, pero no entendía por qué.
Era su alfa quien lo tocaba, quien lo hacía sentir tan bien. Solamente su Kacchan sabía qué lugares tocar, y estaban siendo tocados para hacerlo gemir de placer.
—Quieto —murmuró con fuerza el alfa, y su omega se detuvo ante la orden que acababa de recibir. La voz… aquella voz no podía negarse.
Pasó saliva con dificultad y su cuerpo se tensó. El alfa empezó a morder cada parte de piel, cada pedazo que se le antojaba dejar marcado.
Tomó su pequeño miembro levantado y comenzó a lamerlo con tanta destreza que casi lo hacía venirse con tan solo un poco de juego.
Su lubricante natural salía a chorros por su entrada, preparándose para que la v***a de su alfa lo follara tan duro como siempre.
Su respiración se cortaba, pero el ambiente se sentía diferente. Por tan solo un momento, cuando el alfa sacó su pene y comenzó a masturbarse, se alineó para entrar… sin embargo, se detuvo…
La puerta fue tocada tan bruscamente que ambos se descolocaron por la interrupción. Su omega empezó a moverse por dentro tan desesperado que pudo liberarse del trance. Se levantó, agarró su s**o y salió corriendo de la habitación.
Corrió hasta que llegó a la puerta, quitó el seguro y se abalanzó a los brazos de él, del verdadero Katsuki.
—Alfa… alfa —murmuraba desesperado.
Katsuki sintió las feromonas sexuales, exactamente como las suyas, como cuando marcaba a Izuku cada vez que tenían s**o.
Lo miró, y sus ojos estaban tan impresionados que ver el cuerpo desn**o de Izuku lo hizo enfurecer; su ceño se iba cerrando cada vez más.
Lo cubrió con su aroma para calmarlo.
—Cuéntame… ¿qué pasó? ¿Quién se atrevió a…?
La palabra se quedó suspendida en el aire.
—Fuiste tú —dijo sollozando, y sus piernas perdieron fuerza.
Su cabeza se sentía tan mal. Su instinto estaba en lo correcto. ¿Quién había sido quien tocó su cuerpo?
—No, corazón. No pude ir por ti; salí tarde de la oficina, por eso te marqué, pero no contestaste. Me preocupé y me vine de inmediato. Cada llamada se iba al buzón. Aceleré y, cuando llegué a casa… la contraseña no era la misma, por eso toqué desesperado. Tu aroma salía sin control por la puerta y me alteré mucho más… y ahora que te tengo entre mis brazos ya me siento bien, pero hay algo que no me gusta. Dime la verdad, Izuku. Te perdonaré todo.
El de cabello verde lo miró fijamente y se agarró de su cuello.
—Fuiste tú. Cuando llegué, la puerta estaba abierta; se me hizo extraño, pero cuando te vi no me importó, solamente la cerré y fui a la habitación después de que te di un beso. Quería cambiarme, pero tú me acorralaste, me besaste desesperado. Mi cuerpo no se sentía bien; mi instinto me decía que no. Las sensaciones que sentía eran las mismas que cuando tú me tocas. Era tu cara, el color de tus ojos, tu aroma el que me envolvía… yo no pude decir que no… utilizaste tu voz… pero cuando tocaste la puerta sentí la necesidad de correr y te dejé en el cuarto.
Katsuki tomó al omega entre sus brazos para cargarlo.
—¿Me estás diciendo que yo estoy en el cuarto…? —Izuku asintió—. Ese hijo de perra está mu**to.
Caminó rápido con el omega en sus brazos, abrió la puerta, pero no había nadie. Las sábanas estaban revueltas; su aroma y el de Izuku estaban mezclados como si acabaran de tener s**o.
Dejó al de cabello verde con cuidado en la cama y fue a revisar cada espacio de la casa: debajo de la cama, en el baño, en el clóset. Pero no encontró nada… solamente la ventana del penthouse estaba abierta.
¿Quién saltaría de esa altura? Estaban en el piso 108; eran más de 400 metros en caída libre, una muerte segura. Pero no había rastro de nada.
Solamente las sábanas fuera de lugar, las marcas en la piel de su omega y su propio aroma invadiendo la habitación.
Continuará????
✧༺♥༻✧
Perdonen la ausencia, me dio un bajón feo, la depresión no me deja, pero estoy de vuelta, espero que les gusten mis escritos que tengo para esta semana
Noxy Archē
Créditos al creador de la imagen https://x.com/K1DQKA