02/07/2026
¿Por qué una multitud puede pasar de la pasión a la violencia?
Hay que entender qué ocurre cuando el "yo" se diluye en la masa.
Sigmund Freud, en Psicología de las masas y análisis del yo, planteó que al formar parte de una multitud las personas pueden disminuir su capacidad crítica. El grupo se cohesiona mediante una identificación compartida con un líder, una figura de autoridad o un ideal común. En el deporte, ese lugar puede ocuparlo un equipo, un entrenador, un jugador o incluso los colores de un club.
Freud también recupera el mito de la horda primitiva: un grupo organizado alrededor de un padre poderoso cuya autoridad estructura el vínculo entre los miembros. Aunque se trata de una construcción teórica, ilustra cómo los grupos buscan líderes, normas y pertenencia. Cuando la identidad grupal se vuelve absoluta, el rival deja de ser simplemente un adversario y puede convertirse en un enemigo.
Décadas después, Bion mostró que los grupos no solo funcionan de manera racional. También operan mediante procesos inconscientes. Describió tres "supuestos básicos":
• Dependencia: el grupo espera que un líder lo salve o resuelva todo.
• Ataque-huida: el grupo se organiza contra un enemigo real o imaginario.
• Emparejamiento: el grupo deposita la esperanza en que algo o alguien traerá la solución futura.
En el deporte, estos procesos pueden observarse cuando la afición se fusiona emocionalmente con el equipo, idealiza a sus figuras, culpa a un enemigo externo de todas las derrotas o justifica conductas violentas en nombre de la pertenencia.
Los movimientos de masas que han marcado la historia del deporte —desde el hooliganismo hasta disturbios, agresiones o enfrentamientos entre barras— muestran que la pasión deportiva, cuando queda capturada por dinámicas grupales inconscientes, puede desplazar la reflexión y favorecer conductas que una persona difícilmente tendría de manera aislada.
El deporte tiene un enorme potencial para construir identidad, cooperación y comunidad. Pero también nos recuerda que pertenecer a un grupo implica una responsabilidad ética: sostener la pasión psicoanalisis