26/11/2024
La sala de la vulnerabilidad
¿Como te encuentras amigo?, seguramente ya te disté cuenta que el nombre “Sala de la Vulnerabilidad” no existe, pero para lo que hoy quiero platicarte veras que le encontraremos el sentido.
Año 2024, en este año tuve el honor de ser llamado papá y junto con ello llegaron innumerables emociones que en verdad jamás había experimentado, pero mi iniciación como padre me ha dejado marcado de por vida, como tu bien sabes nosotros siempre andamos en busca de dar solución a algunos temas del hogar, desde cambiar focos hasta poner repisas y no fue hasta las contracciones de mi pareja cuando empecé a sentir cierta parálisis en mis músculos, como si mi cuerpo se estuviera preparando por si tenía que reaccionar de inmediato por el nacimiento de nuestra hija, después de casi 24 horas de contracciones y al fin ingresar al hospital para esperar la llegada de nuestra hija fue donde me di cuenta que aquella tensión en mis músculos no era más que mi cuerpo reaccionando a mis miedos, a esos miedos en los que te paralizas por no saber que hacer.
Y no tarde mucho en darme cuenta que mis 9 meses de preparación y mis 31 años de resolución de conflictos habían valido para poco al estar dentro de esa sala, donde la duda por el saber que sucede con tu pareja te taladra el alma, donde los asientos metálicos te recuerdan una y otra vez que no es una sala de relajación y debes estar al pendiente de cualquier informe, donde sabes que esta vez no existe nada que puedas resolver, no es como aquellas veces en donde tu pareja te pide que habrás el frasco de vidrio y surjas como su héroe, esta vez no era así, esta vez no sería héroe de nada y la impotencia me inundo en el momento en que me pidieron firmar unos papeles en el que astutamente los médicos te anuncian que la vida de tu pareja y la del bebe está en riesgo cuando estas colocando el último punto de tu firma y acabas de autorizar un procedimiento riesgoso y sales del consultorio sin saber si hiciste el bien o acabas de firmar una sentencia de muerte para una de las dos personas que más amas.
Después de esto no hubo más que aceptar que mi recurso más fuerte sería el aprender a esperar con fe a que los profesionales resolvieran lo que claramente yo no podría, pasados unos cuantos minutos logre escuchar un llanto e inmediatamente mire mi reloj y repetí como 15 veces la hora que había visto, pues algo en mi me decía que ese había sido el grito de victoria a toda esa revolución de sentimientos y por fin todo volvería a estar bien, transcurrido unos 40 minutos un doctor salió del consultorio para felicitarme y entregarme en un pequeño papel de 5 cm de ancho por 10 cm de largo el documento más importante en mi vida, donde estipulaba hora de nacimiento, peso, talla de la personita que me había hecho nacer como padre.
Y hasta este punto es donde esta sala cobra el nombre que tú quieras darle, para mí fue “La sala de la vulnerabilidad”
¿cuál sería el tuyo?...