16/11/2021
Lo que no me mato me hizo crecer.
En esta vida fue necesario haber aprendido lecciones muy desgarradoras para poder aprender a soltar lo que desde hace mucho oscureció el alma.
Y así creces, viviendo día a día el proceso de soltar codependencias y demonios que no te corresponden resolver, pues cada persona es dueño de sus traumas. Yo culpaba a los que me rodeaban de todas mis desgracias, pero es necesario quedarte un tiempo sola para llorar, meditar y tirar a la basura todo lo oscuro que carcomía mi corazón.
Aprendes a ver que no es un karma sino una lección de tus equivocaciones o decisiones precipitadas que tomabas para no sentirte sola o escuchar el qué dirán.
Un día acostada en mi cama, y encima una fuerte dosis de pastillas para dormir imaginaba que la vida ya no tenía sentido. Que todo lo bueno me había abandonado y que morir era la mejor salida para dormir a mi mente atrapada...
Hubo una voz interna que me dijo. Tienes que seguir, esto no te va a matar, te hará crecer...
Llame a mi madre para pedirle perdón, pedí ayuda y ella escuchaba con atención. Al principio me daba vergüenza todo lo que había pasado, después supe que no era la única que buscaba esa salida.
Los nervios por el futuro y las situaciones del pasado no cesaban, sin embargo me empoderé a dedicarme a mí. Y ahora aquí estoy, con menos miedo, con más seguridad, analizó los problemas y tolero las desapariciones de personas que sé que no me aman.
Volví en sí. Y claro, lo que no te mata te hace crecer.
Este escrito es con mucho cariño y fortaleza a todas esas personas que sienten que no hay salida. Saben, solo es cuestión de pedir ayuda, no mates tu alma, el amor se renueva, las malas acciones te enseñan y la depresión se controla.
Gracias a todos aquellos que confiaron y a pesar de llevarlos en las olas de mi tormento siempre estuvieron para mí.
LoVi.