Orkestar:
A finales del siglo XVIII surgió en algún lugar de los Balcanes un nuevo ritmo que con el tiempo cambiaría la forma de concebir la música folklórica y situaría a la Península en el Mapa Musical de Europa. Originado en las Bandas Militares Otomanas, mezclándose entre las muchas gamas de estilos regionales y fundiéndose en el espíritu de una tierra fertilizada lo mismo por lágrimas que por
la sangre y sudor de su pueblo, este nuevo género fluyó como un río a través de las variadas regiones de lo que una vez fue Yugoslavia hasta nosotros, quienes en una respetuosa alegoría de aquellas lejanas tierras seguimos llamando a esa espiritosa combinación de sonidos “Balkan”. Si existe un pueblo que sabe reír llorando, ese es el Pueblo de los Balcanes. Siempre en busca de su libertad, hacia 1804 se levantó contra el yugo Turco logrando liberar Serbia y tiempo después la totalidad de la península. La truba, una suerte de corneta de tubería cónica, fue usada durante esos convulsos años no sólo para despertar y ordenar a los soldados durante las batallas, sino también como entretenimiento a lo largo de los pocos espacios de tranquilidad. Al terminar la guerra, los ejércitos regresaban victoriosos a sus pueblos tocando las canciones del terruño en sus trube. No pasó mucho tiempo antes de que los soldados se integraran a las celebraciones familiares, religiosas y políticas agrupándose en orkestri tocando en nacimientos, bodas, servicios militares y funerales; aunque no fue sino hasta 1831 cuando el Príncipe Milos Obrenovic formó la primera Banda Militar. A pesar de la kilométrica distancia entre los Balcanes y México, un grupo de estudiantes de escuelas Profesionales de Música hemos llegado a la conclusión de que las similitudes existentes entre nuestros pueblos son más grandes que nuestras diferencias, por esa razón, y sintiendo la vena balcánica fluir desde nuestro espíritu, hemos creado la EurHOPA! Orkestar para difundir este estilo de música tan cada vez más gustado por la Juventud Mexicana.