03/11/2010
Agustín Lara(Tlacotalpan, Veracruz, 14 de octubre de 1900 - Ciudad de México, 6 de noviembre de 1970)
Fecha de inhumación: 9 de noviembre de 1970
Compositor e intérprete. Figura de la canción mexicana y del cine en su época de oro, los éxitos del “Flaco de oro” forman parte de la cultura nacional en el siglo xx. Algunas de sus letras se pueden considerar joyas de la poesía modernista.
Muy pequeño se trasladó con su familia a Coyoacán, en la ciudad de México. Cursó estudios en el Liceo Fournier, que abandonó para contribuir al sustento de su familia tras la ausencia momentánea de su padre. Fingió trabajar en una oficina de telégrafos, cuando en realidad trabajaba como pianista en una casa de mala nota. Al volver su progenitor, lo reprendió enviándolo a estudiar al Colegio Militar, donde obtuvo malos resultados. Viajó entonces al norte del país, a trabajar en la construcción de la vía férrea en Durango.
En 1917 se unió al movimiento revolucionario, al mando del general Samuel Fernández. Resultó herido de bala en ambas piernas, por lo que volvió a la capital y se ocupó de nuevo como pianista. Una noche de 1927, una corista llamada Estrella lo atacó, produciéndole una cicatriz en la cara que lo marcó toda la vida.
Gracias a la influencia del jazz, comenzó a componer canciones. Su primera composición fue “La peregrina”, de 1926. En 1930 se dio a conocer en el programa radiofónico “La hora íntima de Agustín Lara” que lo catapultó al éxito inmediato. Al año siguiente creó la canción “Santa”, para la primera película sonora mexicana, del mismo título.
Se ganó la admiración de las mujeres más bellas de México. En 1945 se casó con María Félix, a quien dedicó la afamada “María bonita”. Actuó en el cine y comenzó una exitosa dupla al lado de Pedro Vargas. En 1953 el presidente Ruiz Cortines lo homenajeó en el Palacio de Bellas Artes.
En 1965 viajó a España, a la que había dedicado varias canciones, donde fue recibido con todos los honores por Francisco Franco, quien le donó una casa en Granada. En esa ocasión, el célebre torero “El Cordobés”, le brindó una faena.
Condujo un programa de televisión en el que interpretaba su música al piano, acompañado por los más reconocidos cantantes de la época.
A comienzos de la década de los setenta sufrió una caída que le fracturó la pelvis y lo llevó a la tumba. Por su gran arraigo popular, al día siguiente de su muerte se oficializó su ingresó a la hoy Rotonda de las Personas Ilustres, donde reposa bajo una escultura en la que dos manos cobijan su lánguido rostro, en representación de su talento lírico.