12/09/2026
El Pasajero Fantasma de la Línea 375
Esta es quizás la leyenda urbana más famosa de la China contemporánea, ocurrida en la víspera de un festival de otoño en Pekín.
La historia cuenta que, ya entrada la noche, un anciano subió al último autobús de la línea 375 en la estación de Xiangshan. El autobús estaba casi vacío, aparte del conductor y una joven cobradora cansada. El anciano parecía nervioso y no dejaba de mirar a su alrededor con inquietud.
Unas paradas más adelante, el autobús se detuvo y tres figuras subieron de entre la densa niebla que cubría la carretera. Eran dos hombres que sostenían a un tercero en medio, que parecía gravemente herido o inconsciente. Vestían túnicas tradicionales chinas de color gris, muy pasadas de moda, y mantenían la cabeza gacha, ocultando sus rostros en la penumbra del vehículo.
El ambiente en el autobús se volvió helado y pesado. El conductor, para intentar romper la tensión, preguntó algo a los recién llegados, pero ninguno respondió. Los tres fantasmas permanecieron inmóviles en la parte trasera, desprendiendo un olor a humedad y muerte.
Aterrada, la cobradora se acercó al anciano para pedirle su billete, temblando. Fue entonces cuando el anciano, con voz temblorosa, le susurró algo que la dejó paralizada: "No tengan miedo... Ellos no son humanos".
En ese momento, una ráfaga de viento frío levantó las túnicas de los pasajeros. Bajo ellas, no había piernas ni cuerpos sólidos, solo una oscuridad vacía y flotante. Los tres espectros no estaban sentados, sino levitando.
Los dos hombres que sostenían al tercero giraron lentamente la cabeza hacia la cobradora. Sus rostros eran pálidos, sin expresión, y sus ojos eran cuencas vacías y oscuras.
La pareja de espectros se abalanzó sobre el conductor y la cobradora en un abrir y cerrar de ojos. El autobús frenó bruscamente y se detuvo en una carretera desierta, sumida en un silencio sepulcral.
El desenlace macabro
Al día siguiente, el autobús número 375 fue reportado como desaparecido. La policía inició una búsqueda exhaustiva.
Tres días después, el autobús fue encontrado sumergido en un río cercano a la terminal de Xiangshan. Al sacarlo, la policía hizo un descubrimiento espeluznante. En el interior, encontraron los cuerpos sin vida del conductor y de la cobradora, con expresiones de puro terror y el cuello roto.
Pero el detalle más bizarro e inexplicable no fue ese. El tanque de gasolina del autobús estaba completamente lleno de sangre humana espesa, en lugar de diésel. Y, aunque las puertas habían estado selladas desde el accidente y el vehículo no tenía daños visibles que permitieran salir, los tres pasajeros de túnica gris nunca fueron encontrados dentro del autobús hundido, habiendo desaparecido sin dejar rastro.
Se dice que, en las noches de niebla, si vas a la última parada de la línea 375 en Pekín y esperas a medianoche, a veces puedes ver el autobús fantasma acercarse, envuelto en un aura fría, con sus tres pasajeros esperando en silencio para subir a un alma más.