31/08/2022
SI TE PORTAS MAL TE LLEVARÁ EL CHAMUCO
Muchos no lo creen, pero en ocasiones cuando te portas mal el Chamuco se aparece en cualquier forma para castigarnos, ¡sobre todo si eres grosero y desobediente con tus padres! Esto que voy a contarles fue totalmente real y verídico, le sucedió a una prima mía de nombre Margarita y pasó en un lugar que se llama Peñón blanco Pinos Zacatecas, en un pueblo que está por aquellos rumbos cerca del poblado Salinas San Luis Potosí. Resulta que por allá vivían unos tíos, nunca migraron para Monterrey donde estamos nosotros ni para otra Ciudad, allí se quedaron, mi prima Margarita siempre fue muy liberal y libertina, a sus veinte primaveras destacaba por su belleza, lo malo de ella que tenía un defecto muy grande, ¡ser demasiado grosera con mis tíos! A mi tío de plano ni caso le hacía y con mi tía siempre se ponía a discutir bien feo, sobre todo los fines de semana cuando había baile donde vivía o en algún otro poblado cerca.
Ella con permiso de ellos o sin él se aferraba a ir a donde fuese ese baile que estuviera cerca de pinos, sin importarle que fuera de noche y atravesar los cerros oscuros en su caballo, cada que había baile desde temprano le decía a mi tía, sabe que mamá ¡sea como sea yo voy a ir a ese baile! Se oponga usted o quien sea, si no me da permiso de todas maneras voy a ir, mi tía en ocasiones quería detenerla por la fuerza, pero ella se ponía furiosa y la quitaba de un aventón, la aventaba encima de la cama, en el mismo piso o incluso la arrojaba contra la pared, luego ensillaba un caballo muy bonito que nomás ella podía montar y se iba al baile ya bien pintada y arreglada atravesando el cerro en su caballo, ¡nunca hacía caso ni obedecía a sus padres!
Ese era su peor defecto de ella, ¡ser muy bailera! Pero aparte le gustaba tomar vino, era una mujer joven alta ¡muy hermosa de cabello largo castaño claro! Le llegaba más abajo de la cintura, pero ese defecto arruinaba su belleza, ¡de hecho ni novio tenía! Le gustaba ser libre y no quería que nadie la mandara, los bailes, el vino, las bandas y la música era lo que a ella le gustaba, a sus veinte años de edad sentía que todo lo podía y que lo que hacía con sus padres pasaba desapercibido para Dios, o lo que sería peor, ¡para el innombrable! No imaginaba que podría ser castigada por uno de ellos al ser tan insolente y no obedecerlos.
En ocasiones cuando íbamos de visita me ponía a platicar con ella, pero lo hacía muy poco, ya que yo era mucho más chico y no me hacia caso, ¡me juzgaba de loco catalogándome un mugroso! Como dos o tres veces los visitamos nada más, resulta que pues tanto estuvo así con sus groserías, bailes nocturnos y parrandas, hasta que en cierta ocasión iba a haber un baile en ese pueblo de Pinos, ese día mi tía se opuso firmemente para que no fuera y no la dejaba salir, le gritaba ¡haz lo que quieras, pero hoy no sales de aquí! Pareciera como si su madre presintiera que algo malo le iba a suceder y no la dejaba salir.
Se puso en la puerta obstruyéndole el paso, sin embargo, ella le dio un golpe fuerte en la cara con su mano y luego la arañó dejándole el rostro marcado y un moretón por el golpe recibido, mi tía solo cubrió su cara con las manos al sentir la sangre brotar de las heridas producidas por a quien le había dado la vida, en silencio se hizo a un lado para que se fuera, ella lo hizo riendo, ¡burlándose de lo que había hecho! Entonces mi tía le dijo, ¡algún día vas a recibir un castigo por esto que estás haciendo, ¡yo soy tu madre y esto que haces no tiene perdón! A mi prima sus palabras no le importaron, ensilló su caballo y se alejó burlándose de ella.
Mi tía limpió la sangre de su cara curó las heridas y después se fue a dormir muy triste, así quedó, la noche parecía estar muy tranquila el baile estaba en pleno apogeo, mi prima lo disfrutaba baile y baile tomando tequila, la banda estaba tocando, y no paraba de bailar, hasta que llegó un hombre, ¡no era de ese pueblo porque nunca lo habían visto y no sabían de donde venía! Se notaba que no era de por ahí cerca porque mientras los de ahí vestían como de pueblo él andaba vestido con ropa muy elegante, los que lo vieron cuentan que era un señor como de treinta a treinta y cinco años, traía una gorra de lana chiquita ¡como las que usan los pachucos! Bien trajeado de zapatos muy brillantes, a pesar de que las calles eran muy polvorientas sus zapatos lucían muy brillantes, ¡tenía la apariencia de ser un catrín!
¡Se veía muy distinguido el hombre! Ella se le quedó viendo porque era raro ver a alguien así con esas características por esos rumbos ¡atractivo y aparte bien vestido! Cuando mi prima lo vio dejó de bailar con quien andaba para ver si el tipo se le arrimaba, las amigas cuentan que muchos la iban a sacar a bailar, pero ella no quería hasta que se le acercó el hombre y le dijo que si bailaba con él, ella era lo que estaba esperando y sin titubear le contestó que si, de esta manera duró bastante tiempo bailando con aquel extraño, luego ya de haber bailado como una hora con él, le dijo que le gustaría platicar un rato con ella, pero hacía mucho ruido ahí por las bandas, que sí podían hacerlo afuera, mi prima inmediatamente aceptó, ¡se había hecho la idea de que él iba a ser su novio, prometido o algo parecido porque le gustaba!
Entonces se salieron un rato del baile a la vista de todos los presentes, ya estando afuera entre pláticas se la fue llevando poco a poco más lejos hasta que se retiraron más, el caballo lo tenía amarrado ahí cerca del mercado donde estaba el baile, entonces al estar cerca de él empezó a relinchar bien fuerte como si hubiese visto algo malo, se paraba en sus patas traseras relinchando asustado Y se caía de lomo lastimándose, pero se levantaba y otra vez se paraba en dos patas y lo volvía hacer, ella dijo, ¡quién sabe que tendrá este animal! Deja voy a verlo, él le contestó que no le hiciera caso. Los animales así eran, si hay un olor o algo que no les gusta empiezan a asustarse, ¡recuerda que ese potro solo se deja montar por ti! Ella se sorprendió mucho al escuchar esas palabras ¡como sabía eso si era un fuereño que apenas se habían conocido! Pero por extrañas razones le hizo caso y no fue, ese misterioso hombre tenía algo poderoso que la atraía mucho y no quería separarse de él.
De este modo pasó, luego las bandas comenzaron a tocar y ella no aparecía ¡tampoco la veían a fuera! Empezaron a buscarla y nada, ¡no la encontraron! Cosa que se les hizo raro, se alarmaron pensando que a la mejor este hombre se la había llevado a la fuerza o con engaños para que fuera de él, al ver que no aparecía tres de sus amigas salieron del lugar a buscarla en la oscuridad a ver si estaba arrejolada por hay con aquel desconocido, pero nada, ¡no la encontraron! Empezaron a hacer conjeturas de sí este hombre le había dado un mal golpe por no haberse querido ir, ellas se pusieron en alarma ya ni bailaron en toda la noche y no aparecía, ¡en sí nunca apareció esta muchacha! Al último creyeron que se había ido con él porque le había gustado.
Al otro día que no apareció, lo primero que hicieron los tíos padres de ella, fueron a buscar a sus amigas casa por casa, pero todas decían lo mismo, que se había salido con un hombre elegante muy guapo y ya no regresó, pensaban qué tal vez se había ido al pueblo de donde era él porque ya no volvió al baile. Lo raro es que el caballo se mantenía todavía amarrado con la cuerda larga en donde ella lo había dejado, no habían visto su comportamiento en la noche al haber presentido que le rondaba el mal a Margarita, este caballo mi prima lo tenía bien adiestrado, ¡no se dejaba agarrar de nadie! Si alguien lo quería montar se paraba en dos patas y empezaba a patearlo, mis tíos hechos un mar de lágrimas porque no sabían donde estaba, tampoco tenían idea de en donde buscarla.
Fueron a algunos poblados vecinos de por ahí cerca para ver si la encontraban, y no la hallaron ¡nadie la había visto! Ya tenía dos días de estar perdida, al tercer día se juntó mucha gente unos a pie y otros hombres a caballo para salir a buscarla, dijeron, ¡vamos a buscar peinando todo el cerro hasta encontrarla! Se fueron buscando cerro por cerro peinando muy bien la zona y no encontraron nada, entonces dijeron ¡vamos al cerro del pellón blanco! Tal vez allá encontremos algo, y tenían razón porque cuando estuvieron arriba llegaron a una planicie, pero lo que vieron les heló la sangre, mi tía de la impresión se desmayó inmediatamente y mi tío hincado llorando no sabía ni qué hacer.
Margarita estaba sentada con un tronco enterrado en sus partes como del tamaño de un bate de béisbol, estaba enterrado en el suelo bien firme, tenía como un pico en la punta, pero como con una bola al final, lo más lógico era que la habían sentado a la fuerza empujándola de los hombros hacia abajo abierta de piernas, tenía los ojos abiertos desmesuradamente y su cabellera bien erizada, ¡como si le hubieran dado un shock eléctrico! Su pelo semejaba a un paraguas abierto de lo erizado que lo tenía ¡pero esta mujer todavía estaba viva! Entonces los hombres al ver que todavía vivía dijeron que debían buscar ayuda, las mujeres que iban con ellos empezaron a decir que tenían que traer un sacerdote porque eso no era nada bueno, ¡esto que estamos viendo no es cosa de Dios! Dijeron, y fueron rápido a caballo por un sacerdote.
Ya que le explicaron cómo estaba el asunto, el padre agarró mucha agua bendita, su Biblia, el ajuar de sacerdote y se fueron a donde estaba mi prima, luego que llegaron hasta el cura se sorprendió al verla como estaba, pronto empezó a echarle agua bendita mientras rezaba, dicen que al momento de hacerlo comenzó a hacer mucho viento y se escuchaban truenos demasiado fuertes, a pesar de que era de día se oscureció todo en ese momento, una nube negra cubrió el cielo y una peste a azufre muy penetrante invadió todo el lugar, dijeron que se asemejaba como un huevo cocido pero quemado, podrido, ¡así bien pesado aquel olor! Tanto que decenas de metros a la redonda fueron inundados por esa peste, mi prima aún seguía viva, el sacerdote y otros hombres la levantaron de los hombros para sacarla del palo donde estaba clavada, ella sin fuerzas para oponerse se dejó sacar, la levantaron y la pusieron en el suelo después de sacarla de ese palo donde estaba incrustada, su mamá se acercó llorando, agarró sus manos y le dijo que la perdonaba, ella en ese momento sin poder decir nada murió, fue como si solo estuviera esperando el perdón de su madre.
Lo que la gente pensaba que esto le había sucedido por ser malcriada y mala persona con sus padres. ¡Me estoy acordando de mí! Porque yo también lo fui con mi papá una noche y también viví algo horrible, se me apareció un enorme perro con los ojos brillantes como el fuego, ¡aunque no fue tanto como ella, ya que a mí si me dejaron vivir! Por eso estoy contando esto, quizás porque solo me porté mal una vez y me arrepentí. Con mi prima toda la gente decía que era una lástima, pero que eso había sido un castigo divino porque se la llevó ese hombre que no era otra cosa más que el mismo diablo, se le apareció en forma muy elegante para poder llamar su atención, ella cayó en el engaño y terminó muriendo así ensartada en una estaca con todas sus partes internas desbaratadas, desde abajo hasta su abdomen por dentro.
Después de haber pasado eso, la gente tenía mucho miedo salir de noche por todo lo que había sucedido, las muchachas se portaban bien con sus padres y caminaban derechito, en parte lo sucedido hizo que al menos por mucho tiempo los hijos respetaran a sus padres en los lugares donde se dieron cuenta de este caso. Todo lo contado aquí fue un suceso meramente real y pasó en este poblado de Pinos Zacatecas, algo verdaderamente triste y lamentable, los pobladores de ese sitio ni mis tíos saben aún que fue lo que sucedió realmente, aquel elegante, pero extraño hombre nunca fue visto otra vez en ese pueblo ni en los alrededores, los papás cuando querían infundir miedo a sus hijos les decían que si se portaban mal vendría el Chamuco por ellos.