17/05/2025
Este pronunciamiento surge a raíz de un hecho profundamente alarmante ocurrido en el contexto de una performance, donde se vulneró de forma directa la autonomía y el consentimiento de una artista en escena. Quienes estamos en este medio, sabemos que el cuerpo, el respeto y la confianza son elementos sagrados dentro del trabajo escénico.
La violencia, aunque pretenda camuflarse con discursos conceptuales, nunca es arte.
Y el abuso de poder ejercido desde la escena, disfrazado de trayectoria o legitimado por una supuesta provocación, no solo daña a la persona directamente afectada, sino que erosiona los principios que sostienen una comunidad artística saludable.
Lo que ocurrió entre la performer Xitla y la agresora Rocío Boliver, conocida como “La Congelada de Uva”, no puede ni debe minimizarse ni relativizarse. No se trata de un gesto escénico polémico, se trata de una agresión sexual enmarcada dentro de una práctica que debería promover el diálogo, no la violencia.
Nos solidarizamos con y con todas las personas que han sido violentadas dentro del ámbito artístico por figuras que abusan de su posición.
El arte no es un campo de dominio.
El arte no viola. El arte no humilla. El arte no impone.
Desde el respeto, la escucha y la ética, construimos una escena verdaderamente viva.