16/06/2026
Encuentro con la Llorona
Nunca creí en las historias de la llorona
Crecí escuchando a los ancianos del pueblo contar que una mujer vestida de blanco aparecía cerca del río, llorando por sus hijos perdidos. Siempre pensé que eran cuentos para asustar niños. Hasta aquella madrugada.
Era el mes de noviembre había salido tarde del trabajo como de costumbre y decidí tomar un atajo era un camino de terracería para llegar más rápido a casa.
El trayecto de camino pasaba junto a un río abandonado había cerca unos cañales y donde apenas había señal de teléfono.
Recuerdo haber mirado el reloj del coche. Eran las
3:00 de la madrugada.
La noche estaba extrañamente silenciosa.
Los grillos muy apenas se lograban escuchar, los perros maullar a lo lejos ,
El viento era algo pesado y a la vez frío.
Solo había oscuridad y un camino sólido.
Entonces escuché un llanto muy cerca de mí
Era fuerte y melancólico como el de una mujer que acababa de perder a alguien en alguna tr4g3di4
Pensé que podía tratarse de una persona en algún p3ligro necesitando ayuda. Entonces
Reduje la velocidad del auto para estacionarme unos segundos y poder observar de dónde venían esos gritos.
El llanto era cada vez más cercano y a la vez lejos cuando volvió a escucharse. Pero esta vez estaba más cerca. Mucho más cerca y sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo de pies a cabeza, se me enchinaba todo el cuerpo, era una sensación inexplicable. Entonces al sentir eso me arme de valor por unos cuantos minutos y miré por el espejo retrovisor y no vi nada.
La carretera se miraba vacía continué avanzando cuando el sonido regresó por tercera vez.
—¡Aaaay... mis hijos...!
Mi corazón empezó a generar palpitaciones fuertes y sentí de nuevo ese escalofrío,mis manos sentí adormecidas por un momento, la voz era tan fuerte que provenía del asiento trasero.
Giré rápidamente mi cabeza y no logré ver a nadie.
Aceleré intentando convencerme de que todo eso era producto de mi imaginación y el cansancio que traía ,pero entonces sucedió lo inesperado el coche comenzó a fallar y el motor empezó a cascabelear, las luces parpadearon y la radio se encendió sola algo que nunca sucedía.
De repente escuché a alguien
Susurrandome
El auto se apagó por completo,
Respiré hondo y miré hacia el río.
Fue entonces cuando la vi de pie entre la densa niebla. Era una mujer vestida de blanco que parecía flotar, su cabello era negro cubría su rostro y ese ser no se movía y solo permanecía observándome.
Sentí como el aire se volvía pesado.
Abrí la puerta dispuesto a correr.
Pero algo llamó mi atención no tenía pies
Y flotaba a unos centímetros sobre el agua.
Fue ahí donde sentí el verdadero "terror inédito".
Mi cuerpo y mi voz se congelo
¡Quise gritar y no pude !
La llorona comenzó a acercarse.
Hacia mí deslizándose lentamente.
Mientras aquel llanto llenaba toda la noche.
—Aaaay... mis hijos...
Cuando estuvo a pocos metros de mí ,levantó la cabeza y vi su rostro, desearía no haberlo hecho.
No tenía ojos eran completamente huecos y tristes con un fuerte vacio. Como agujeros sin fondo. Su boca estaba abierta de forma imposible. Demasiado desprendía un olor muy fuerte a mu3rT0.
Como si le faltará la mandíbula inferior.
Entonces lo único que pude hacer en ese momento era tratar de correr pero mis piernas se volvían frágiles ,torpes y no avanzaba. Solo sabía que estaba en una línea muy delgada de salir de ese lugar, entonces con la misma adrenalina me dirigí corriendo hacia el auto de nuevo para ponerme a salvo. Pero cuando volví a mirar...
La mujer ya no estaba frente al río.
Estaba pegada a la ventana del conductor.
Observándome.
A unos centímetros de mí
Su grito fue tan fuerte que los cristales explotaron y
recuerdo haber perdido el conocimiento de aquella noche, al otro día desperté al amanecer. Todo era normal, y el coche funcionaba bien. Pensé que se había tratado de una enorme pesadilla pero la realidad es que no fue así.
Para mí sorpresa 😮 encontré huellas de polvo en forma de pies y manos de niños en los asientos traseros del auto.
Han pasado ya casi dos años desde aquella noche.
A veces despierto exactamente a las 3:05 de la madrugada.
Desde entonces, nunca vuelvo a mirar por la ventana cuando escucho llorar a una mujer en la oscuridad. Porque algunos dicen que si la escuchas lejos, es porque está cerca.
Pero si la escuchas muy, muy lejos y maullar los perros alterados ...
Ya es demasiado tarde.
Créditos: Terror Inédito