28/05/2026
Afuera de un gran salón militar en la Ciudad de México, un anciano soldado caminaba bajo el cielo gris después de la lluvia. Su uniforme era viejo, sus medallas estaban gastadas, pero cada una guardaba una historia de sacrificio, honor y lealtad a la patria. Él no buscaba aplausos ni reconocimiento. Solo quería llegar a la ceremonia con la dignidad que siempre lo acompañó.
Pero un grupo de muchachos arrogantes se burló de él sin saber quién era. Rieron de su edad, de su uniforme y de sus pasos lentos. Luego, uno de ellos pateó su bastón, haciendo que el viejo soldado cayera sobre el pavimento mojado. Nadie entendía que no estaban humillando a un anciano cualquiera, sino al hombre que una vez formó al comandante general.
Con las manos temblando, él hizo una llamada.
Y cuando el comandante escuchó su voz, detuvo toda la ceremonia.
La Parte 2 está en los comentarios.