13/04/2026
No sé si eres recuerdo, ilusión, metaverso, pasado o futuro.
No sé si estuviste ahí en ese instante del presente en que bajé por las escaleras, me viste y sonreíste.
Fue una sonrisa franca, abierta, espontánea.
Tu cabello de un rojo ardiente, serpenteante, subrayado por una pared de un verde palidecido. Sentí que te daba gusto verme, que te gustaba como me veía, que te gustaba yo.
Un instante, fracción de segundos en que fraccionalmente fuiste mi compañera. Un instante en que pareciste real, en que sabías a algo real. Te vi tomada de mi mano, te vi presumiéndote mi colección de películas de Wong Kar Wai, te vi sorprendiéndote y conmoviéndote con ellas. Te vi entendiendo juntos, viéndolas ellas que el tiempo y el espacio son un capricho que pocas veces confluyen y se sincronizan.
No sé si estuviste tú, ni tampoco sé si estuve yo. No sé si eres pasado, futuro, metaverso, o fantasma.
Tu sonrisa se borró, volviste a lo tuyo, atendiendo a otros huéspedes del hotel, ordenando la mesa, y yo me quedé ahí estático, atesorando el instante que ya había terminado, revisando la hora de un reloj que no avanzaba, paralizado en el tiempo donde sigo estando tantos meses después. Parecías tan real, sabías a algo real.
Guardaste todo, apagaste las luces, saliste por la puerta y cerraste por fuera.
Terminaste tu día y yo sigo ahí al pie de la escalera, con Fake Plastic Trees resonando en mi cabeza en un bucle interminable, perpetuo, difuminando un tiempo y un espacio donde ya no sé si realmente estuve, si estuviste o si exististe; o si sigo ahí, pero tú revisaste tu propio reloj, en el que ya terminaste tu día, tus horas, tu jornada y a donde volverás mañana a las 8, con la prisa de siempre a servir desayunos y sonrisas que parecen y saben real.
“Ella parece real
Ella sabe como si fuera real.
Mi falso amor de plástico
Pero no puedo evitar el sentimiento
Podría volar y traspasar el techo si me doy vuelta y corro
Y eso me desgasta
Si pudiera ser quien tu querías…
todo el tiempo”