26/03/2026
⚠️ALERTA DE SPOILER⚠️
Ya tenía muchísimo tiempo sin seguir un manga tomo a tomo, de esos que vas esperando con ganas cada nueva entrega… hasta que apareció Kaiju No. 8. Y aunque al principio no tenía expectativas tan altas, terminó atrapándome más de lo que esperaba.
Creo que gran parte de su encanto está en su protagonista, Kafka Hibino, un personaje muy distinto al héroe shonen tradicional. No estamos hablando de un adolescente impulsivo que apenas va comenzando su camino, sino de un hombre de treinta y tantos años que carga con frustraciones, sueños pospuestos y esa sensación muy real de sentir que quizá ya se te fue el tren. Y honestamente, eso fue lo que más me conectó con la historia.
Kaiju No. 8 nos presenta a Kafka, un trabajador del gobierno encargado de limpiar los restos de los kaijus derrotados por las fuerzas de defensa. Sin embargo, detrás de ese trabajo hay un sueño que nunca ha abandonado: formar parte del escuadrón anti-kaijus y cumplir la promesa que le hizo en su infancia a Mina Ashiro, quien ahora es una de las figuras más importantes dentro de esa organización.
En lo personal, me gustó bastante cómo terminó la historia. Sé que hay opiniones divididas y he visto a mucha gente decir que el manga perdió fuerza o esencia con el paso de los capítulos… y siendo honesto, en parte lo entiendo. Hubo momentos en los que también sentí que se alejaba un poco de lo que lo hacía tan especial al principio. Pero aun así, creo que el desenlace cumple con algo muy importante: cerrar el viaje de Kafka de una forma satisfactoria.
Quizá no sea una obra perfecta, pero sí una que me dejó una buena sensación al final. Y a veces eso vale más que cualquier giro espectacular.
Kaiju No. 8 fue, para mí, una historia sobre no rendirse aunque sientas que ya vas tarde. Y solo por eso, ya logró conectar conmigo.
¿Leíste Kaiju No. 8? ¿Qué te pareció? Déjame un comentario con tu respuesta, me interesa saber qué opinas.