12/08/2026
EN MORELOS, NO DEBEMOS OLVIDAR.
Nuestra historia penitenciaria está marcada por episodios que no pueden borrarse de la memoria: motines, violencias, crisis y, entre ellas, 21 muertes en custodia en el CEFERESO 16.
No son solamente hechos del pasado.
Son parte de una genealogía de las prisiones en Morelos que nos obliga a mirar de frente lo ocurrido, a preguntarnos por las condiciones que lo hicieron posible y a asumir una responsabilidad colectiva frente al presente.
Porque si olvidamos, corremos el riesgo de repetir.
Si dejamos que las historias de dolor, violencia y abandono se conviertan en cifras, expedientes o noticias que desaparecen con el tiempo, dejamos intactas las condiciones que permitieron que ocurrieran.
Por eso necesitamos una memoria viva.
Una memoria que nombre lo ocurrido.
Que escuche a las personas y familias afectadas.
Que documente.
Que cuestione.
Que acompañe.
Que exija.
Hoy convocamos a la sociedad civil, la ciudadanía, la academia, la comunidad estudiantil, las familias, los medios de comunicación y las instituciones públicas y privadas a mantenernos atentas y atentos.
A observar los traslados penitenciarios.
A preguntar por las decisiones que se toman dentro y fuera de las cárceles.
A no normalizar el aislamiento ni la ruptura de vínculos.
A no esperar a que una nueva tragedia nos obligue a mirar.
Hoy, más que nunca, apostamos por procesos comunitarios y por la construcción de un entramado relacional que acompañe, sostenga y vigile a un sistema de justicia penal que durante años ha mostrado profundas fragilidades.
Hoy no somos solamente observadores.
Hoy somos parte.
Somos comunidad.
Somos memoria.
Somos quienes preguntan, acompañan y exigen.
Porque la memoria no es quedarse en el pasado.
La memoria es una herramienta para transformar el presente y evitar que la historia vuelva a repetirse.
POR LA MEMORIA.
POR LA VIDA.
POR LA JUSTICIA.
POR LA NO REPETICIÓN.