23/12/2025
—Muy buenas tardes tenga usted, distinguido concurrente. Me presento ante esta honorable concurrencia como Pichurris, humilde servidor del júbilo colectivo. Mi propósito es estrictamente lúdico: provocar regocijo, esparcimiento y risas sinceras. No he venido a ultrajar ni a mancillar la dignidad de nadie, ¿queda claro? Y permítame añadir, con todo respeto, que percibo en usted una notable firmeza de carácter y valentía varonil.
—Y dígame, excelentísimo señor bufón… ¿en qué condiciones se encuentra su consorte?
—Se halla en un estado francamente admirable, dotada de una prestancia y gallardía que no pasan inadvertidas.
—Me atrevería incluso a catalogarla como exquisitamente atractiva
—Desde luego, caballero. Su apreciación no dista en absoluto de la realidad.