21/04/2026
Un día desperté y tenía en mí esa sensación amarga de una pesadilla que no me dejaba de aguijonear mi memoria. Pues veía en ese sueño como el mundo ardía, las nubes eran densas y oscuras y el cielo hacía ver la atmósfera rojiza y fúnebre. A mi alrededor veía ruinas, y las personas que circulaban a mi vista se miraban pálidas y secas, no había niños. Sentía que desfallecía, cerraba mis ojos, y caí, no había sol, no hay luz, solo existía un olor a azufre y contaminación que no dejaba mirar un rayo de sol.